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Murió Dolores O’Riordan, la cantante de The Cranberries, a los 46 años

Fue en Londres y la noticia la confirmaron sus representantes.

Si un grupo suele ser identificado por la voz de su cantante, en el caso de The Cranberries no es exagerado decir que la voz de Dolores O’Riordan era el 90% de la banda. Una voz maleable, igual de cómoda para abordar la sensualidad de una balada o la agresividad de un rock, capaz de transmitir melancolía y hacer brotar lágrimas de emoción con apenas un par de notas. Una voz que se apagó inesperadamente ayer: la cantante murió a los 46 años en Londres. Todavía no se informaron las causas.

“La cantante Dolores O’Riordan murió hoy súbitamente en Londres. Tenía 46 años. Estaba en Londres para participar de una breve sesión de grabación. Por ahora no hay más detalles disponibles. La familia está devastada y pide privacidad en este momento tan difícil”, dice el escueto comunicado oficial publicado en la página de Facebook de la banda.

La menor de siete hermanos, O’Riordan había nacido en 1971 en Limerick, Irlanda. De chica, cantaba y tocaba el piano en la iglesia de su pueblo: antes de cumplir los veinte años, a través de un aviso en un diario, se unió a The Cranberry Saw Us, que pronto se llamarían The Cranberries a secas. El cuarteto fue una de las revelaciones de los ’90, pero su éxito no fue inmediato: su álbum debut, Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?, de 1993, no tuvo demasiada repercusión en Irlanda.

Pero como teloneros de grupos como Suede o The The, los irlandeses conquistaron al público estadounidense. Y cuando el video de Linger empezó a verse una y otra vez por MTV, les llegó la masividad: el tema trepó en los ránkings y el disco debut alcanzó el doble platino. Y cuando alguien la pega en el corazón del imperio, difícilmente el resto del mundo permanezca indiferente.

Dolores O’Riordan era la líder perfecta para esa banda nueva. No sólo por su notable registro vocal, con esa mezcla de gemidos apasionados y falsetes alpinos, sino por su manejo del escenario y la fotogenia de su figura, etérea, gélida y tierna a la vez. Además de cantar, tocaba la guitarra y componía: son suyos clásicos como Zombie y Ode to my Family, incluidos en No Need to Argue (1994).

Después del rockero To The Faithfully Departed (1996), el grupo siguió por el camino del éxito (en total vendió 40 millones de copias), pero justamente por eso entró en crisis. “Odiaba cantar y aquello en lo que se había convertido la banda, porque era simplemente una máquina de trabajo. Todos los días, y a todas las horas, había algo programado. Era algo tan loco que no podía dormir. Hacíamos demasiadas giras, trabajábamos muchísimo y yo estaba fundida. Pensábamos en separarnos y en no hacer más discos porque todos estábamos hartos”, contaba O’Riordan sobre esos años en los que algunas fotos la mostraron demacrada y se rumoreaba que padecía anorexia.

Para ese entonces, ya estaba casada con Don Burton, ex tour manager de Duran Duran, con quien tuvo tres hijos. Después deBury The Hatchet (1999) y de Wake Up and Smell the Coffee(2001), decidió privilegiar su vida privada, con “cuatro años de recreo”, según decía, en los que dejó a la banda en pausa, mientras se dedicaba a pintar y ser madre de tiempo completo, y aparecía en las listas de millonarios como una de las diez mujeres más ricas de Irlanda.

Cuando volvió a la música fue para probar como solista, con dos discos: Are You Listening? (2007), que la trajo por primera vez a la Argentina (tocó en el Gran Rex), y No Baggage (2009). Ese mismo año, The Cranberries se reunieron, en principio sólo para tocar en vivo -en 2010 estuvieron en el Luna Park-, pero parieron dos discos más: Roses (2012) y Something Else, del año pasado.

O’Riordan era bipolar y en 2014 pasó unas horas detenida luego de protagonizar un incidente con la tripulación de un avión. En mayo pasado habló con The Irish News sobre su batalla contra la depresión. Ese mes, The Cranberries tuvieron que suspender gran parte de la gira europea en la que estaban presentando su disco nuevo por los dolores de espalda de O’Riordan.

Pero en diciembre, la cantante había participado de la fiesta de fin de año de la revista Billboard, y había cantado algunas canciones acompañada por músicos locales. Parecía recuperada, y nada hacía prever este triste final.

(Clarin)

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