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Temer autorizó el uso de las fuerzas armadas para levantar bloqueos de rutas de camioneros

Después de cinco días de huelga de camioneros y cortes de rutas en protesta por el aumento del precio del combustible, el presidente Michel Temer anunció hoy el uso de las fuerzas armadas para levantar los caminos aún bloqueados y que han generado desabastecimiento y paralización en todo el país.
“Accioné las fuerzas federales de seguridad para desbloquear las rutas y estoy solicitando a los gobernadores que hagan lo mismo. No vamos permitir que la población quede sin insumos de primera necesidad”, afirmó el mandatario desde el Palacio del Planalto luego de una mañana de mucha confusión ya que anoche, tras varias horas de negociaciones, el propio gobierno y representantes de los camioneros habían anunciado una tregua por 15 días junto a medidas para reducir el precio del diesel, que aumentó un 50% en el último año.
Según el Ministerio de Seguridad Pública, las fuerzas federales incluyen el ejército, la marina, la aeronáutica y la policía caminera federal. “Vamos a garantizar la libre circulación y el abastecimiento. El gobierno tendrá el coraje de ejercer su autoridad en defensa del pueblo”, resaltó Temer, sorprendido por un conflicto gremial que en las últimas horas se convirtió en un verdadero problema político por la magnitud de sus efectos.
Desde el lunes, la huelga de camioneros se extendió por todos los estados y llegó a bloquear las principales rutas del país. Como consecuencia, empezaron a escasear combustibles, alimentos y medicamentos en las grandes ciudades. Cerraron cientos de estaciones de servicio y hubo grandes filas en las que aún tenían algo de combustible en sus reservas; hay falta de frutas, verduras, lácteos y carnes en los supermercados, y las farmacias se quedaron sin stock de remedios básicos.
En ciudades como San Pablo y Río de Janeiro, el servicio de transporte público fue reducido a la mitad para ahorrar combustible y también se limitó al máximo el patrullaje policial. Ante la gravedad de la situación, esta mañana, el alcalde de San Pablo, Bruno Cobas, decretó el estado de emergencia en la mayor metrópolis brasileña.
Varios aeropuertos, entre ellos el internacional de Brasilia y el metropolitano de San Pablo, tuvieron que cancelar vuelos al no poder suministrar combustible a los aviones en sus terminales. Las exportaciones brasileñas prácticamente fueron detenidas por el bloqueo también de puertos, entre ellos el paulista de Santos, el principal del país, y el comercio bilateral entre la Argentina y Brasil se convirtió en otra víctima de la medida de fuerza de los camioneros con piquetes que evitaron el traslado de mercaderías por el eje Uruguaiana-Paso de los Libre. Al no tener seguridad de conseguir abastecerse de combustible en el lado brasileño, las cargas argentinas permanecieron en nuestro país.
En sus intentos por destrabar el conflicto, el gobierno cedió a varios reclamos de los camioneros. Consiguió que la Cámara de Diputados aprobara suprimir un impuesto federal sobre los combustibles mientras que la estatal petrolera Petrobras ofreció un recorte del 10% en el precio de la gasolina por 15 días, hasta hallar una salida a la crisis. Las medidas no fueron suficientes.
Anoche, después de siete horas de negociaciones, el gobierno y representantes de los camioneros finalmente anunciaron un acuerdo para reducir el precio de los combustibles y evitar aumentos constantes debido a las oscilaciones en el valor internacional del petróleo. Formaron parte de las conversaciones la Confederación Nacional de Transportistas Autónomos (CNTA), que tiene un millón de miembros, y de la Asociación Brasileña de Camioneros (Abcam), con unos 700.000 asociados, entre otros grupos menores. Sin embargo, la Abcam se salió de las negociaciones y dejó en duda su apoyo a la tregua.
Ya esta mañana, con miles de bloqueos aún en marcha, se hizo evidente que lo acordado entre el gobierno y los representantes de los camioneros no había sido aceptado por las bases. El jefe de Gabinete, Eliseu Padilha, pidió un poco más de tiempo para que las indicaciones de las agremiaciones llegaran a los camioneros, pero con el paso de las horas el escenario no cambió y el presidente Temer convocó a una reunión de emergencia con sus asesores.
“Muchos camioneros están haciendo su parte, pero lamentablemente una minoría radical sigue bloqueando las rutas, impidiendo que muchos camioneros lleven adelante su deseo de atender a la población y hacer su trabajo”, resaltó el mandatario al anunciar el uso de las fuerzas federales de seguridad para levantar los piquetes.

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