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La temporada de esquila a pleno en la cuenca ovino-caprina del sur de Misiones

Comenzó la esquila en las chacras de productores de los municipios que integran la cuenca ovino-caprina de la zona Sur de Misiones. La semana pasada fue en Cerro Corá y luego avanzó a distritos de Profundidad, Candelaria y Garupá.

El trabajo lo lleva adelante un equipo de la EFA San Cristóbal de Fachinal, a cargo del profesor Emilio Fornasari.

Desde la Mesa de Gestión de la Cuenca se destacó que la tarea se encara “articulando y coordinando acciones, con solidaridad y buenas prácticas de manejo”.
“Dan así cumplimiento a una estrategia de manejo apropiado de la majada. La tarea, que conlleva gastos para el productor, es una de las medidas de buenas prácticas de manejo, ya instalada en la mayoría de los establecimientos del territorio. Esto tiene precedente en capacitaciones realizadas desde hace tiempo desde la Mesa de Gestión, y las instituciones vinculadas, en la EFA San Cristóbal de Fachinal”, añadieron.
Puntualmente, las capacitaciones las dictó el equipo de rumiantes menores de la Estación Experimental Corrientes del INTA y fueron organizadas por la Cuenca Ovino-Caprina del Sur de Misiones.
Los estudiantes que practican la esquila atienden entre 50 y 60 ejemplares por día. Cobran entre 80 y 100 pesos por animal. Además, clasifican la lana obtenida, lo que mejora la calidad final del producto.
“Esto es muy importante porque en los últimos años se ha mejorado mucho en genética y en los manejos, lo que merece el cuidado a la hora de la esquila, no mezclando la lana de vellón con la de barriga, garreo y desborde, o lanas muy buenas (claras) con otras de calidad corriente o inferior”, explicaron desde la Mesa.
En esta campaña, además, se ha dado un hecho destacable. Productores de Cerro Corá y Candelaria han donado el producto de la esquila, el que fue clasificado y acondicionado para entregarlo como insumo al taller Lanas de Misiones, perteneciente a la Cooperativa Cuenca Sur de Profundidad.
En la Granja Pajarito de Cerro Corá, de Miguel Sosa, por ejemplo, el equipo esquiló 59 ovejas y donó a las emprendedoras laneras 107 kilos de materia prima.
La lana obtenida es de vellón (2,2 kilos promedio por ejemplar) y el rendimiento obedece a que la genética es doble propósito, coherente con los objetivos de explotación de los productores, que es de carne y lana, y en algunos casos, cueros.
Además de la genética y la selección, impactan en la calidad de la lana los conocimientos adquiridos por los productores sobre la buena alimentación y el uso de las sales minerales adecuadas.
(El Territorio)

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