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Un mes antes del homicidio, Isaías irrumpió armado a la vivienda de la joven madre y la amenazó. | Foto: Policía de Misiones

El asesinato de la beba habría sido el desenlace de la violación a su mamá

Fuentes del caso indicaron que entre hoy y mañana los tres serán citados a indagatoria por la titular del Juzgado de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat, mientras permanecen detenidos en diferentes dependencias de la Unidad Regional II.
En tanto, al testimonio de los padres de la adolescente de 15 años, quienes en diálogo exclusivo con este medio insistieron en que su hija también fue una víctima de los otros dos acusados, se suma que fuentes del caso anticiparon un dato que podría derivar en un giro absoluto en la investigación del hecho.
Según trascendió, en sede policial, la menor habría contado que el viernes su concubino y su cuñado la sometieron sexualmente, circunstancia en la que su beba comenzó a llorar, lo que desató la ira de los sujetos.
En este punto, el relato de la adolescente coincide con los dichos de su padre, Ramón Gallardo (57), quien declaró que el sábado visitó a su hija en su lugar de detención y aseguró que quiso socorrer a su pequeña, que era golpeada por su pareja, aunque nada pudo hacer porque su cuñado la sujetó y tapó su boca.
Por su parte, la madre de la chica, María Lloret (32), indicó que el hermano del concubino de su hija tendría más de 14 años, como informó la Policía, lo que agravaría su situación.
Asimismo, la mujer dejó entrever que, en varias ocasiones, el menor de los hermanos se insinuó a su hija. Ahora, la Justicia deberá dilucidar qué sucedió el viernes en los momentos previos al deceso de la beba.

“La ataron y la violaron”
En la víspera, Lloret recibió contención por parte de profesionales de la Comisaría de la Mujer de Oberá, instancia en la que solicitó declarar todo lo que sabe de la relación de su hija con Isaías B. (19), con quien en realidad sólo convivió diez días previos al homicidio de la beba, ya que antes cada uno vivía con sus familiares en Villa Sommer.
En líneas generales, la mujer ratificó la versión brindada a este matutino, al tiempo que avaló la versión del abuso sexual perpetrado por el dúo de hermanos.
“Yo quiero justicia para mi nieta y mi hija, porque ella sufrió horrores con esos tipos. Él (por Isaías B.) siempre las maltrató a las dos, mi hija me contaba escondida porque él la tenía amenazada. Y mi nietita le veía a él y se asustaba. Yo pienso que le pegaba cuando estaban solos”, mencionó.
Asimismo, tal como señaló en la entrevista publicada ayer, aseguró que el viernes su hija cobró el salario universal de su nieta y se vio obligada a entregarle el dinero a su concubino.
“Dice que cuando fue a cobrar al Correo le amenazaron para que les de la plata. Ellos son drogadictos y le tenían muy amenazada, por eso le trajeron a Oberá, para alejarla de mí. Cuando llegaron a la casa (el viernes después de cobrar), le dieron droga, la ataron y la violaron. Eso contó ella en la Policía. Como la beba escuchaba sus gritos y capaz veía lo que le hacían, empezó a llorar y le pegaron hasta matarla”, manifestó consternada.

Calvario repetido
La mujer aseguró que la relación entre la menor e Isaías B. siempre fue tirante porque el sujeto era muy celoso y no aceptaba a la beba.
“Siempre decía que no quería a la nena porque no era hija de él, que era un estorbo. Por eso cuando mi hija se fue con él le pedí que me deje la beba, pero ella no quiso. Para ella su hija era todo y él la tenía amenazada que si lo dejaba le iba hacer algo”, mencionó.
Lloret también confirmó que su nieta fue engendrada por un abuso sexual que tuvo su correlato en la Justicia. El acusado fue un vecino mayor de edad que estuvo detenido pocas semanas.
“Mi hija le denunció y estuvo preso poco tiempo. Ella igual quiso tener la criatura, no dudó. Después se empezó a ver con Isaías, pero él vivía en la casa del padrastro y ella conmigo”, aclaró.
En tanto, vecinos del lugar manifestaron que el presunto abusador denunciado sería empleado de la Municipalidad de Guaraní, por lo que dispuso de cierta cobertura legal que atenuó su situación.
“La familia sufrió muchas presiones porque son humildes y tienen poco estudio. Incluso hay dos denuncias de eso, una en la Comisaría de Guaraní que no tuvieron muy en cuenta y la otra en la comisaría de la Mujer de Oberá, hecha por gente de la iglesia evangélica que siguió el tema”, precisaron.

Macabros indicios
Pero ni el abuso que derivó en el embarazo ni la situación de extrema vulnerabilidad de su familia fueron los únicos indicios que marcaron la necesidad de contener y asistir a la menor.
Es más, apenas un mes antes del horrendo homicidio de la pequeña Rita Sofía, uno de los principales sospechosos irrumpió armado en la vivienda de la abuela materna, donde residían la beba y su madre, a quien el sujeto le recriminó una supuesta infidelidad.
Isaías B. portaba una escopeta y estaba secundado por su padrastro, Aníbal P. (51), quien llevaba un machete.
Según la denuncia radicada el 17 de febrero pasado, el joven amenazó de muerte a quien entonces era su novia, la adolescente de 15 años.
Al otro día, por orden del Juzgado de Paz de la localidad de Guaraní, personal de la comisaría local allanó el domicilio de los citados, en Villa Sommer, donde secuestraron una escopeta calibre 32, una caja de cartuchos del mismo calibre, un machete y una motocicleta 150 centímetros cúbicos.
Ambos sujetos permanecieron detenidos pocas horas bajo los cargos de tenencia ilegal de arma de fuego y regresaron a Villa Sommer, donde Isaías B. retomó la relación con la madre de la pequeña y un par de semanas después la convenció de mudarse a Oberá.
Ante la tragedia consumada, queda claro que ni familia ni las autoridades supieron interpretar las señales de alerta que derivaron en el fatal desenlace.
El último viernes, alrededor de las 23, la beba fue ingresada sin vida a la guardia del hospital Samic y los profesionales de turno constataron evidentes signos de violencia.
“Él nunca la quiso a la beba, y ella tampoco le quería a él. Lo veía y se asustaba, te abrazaba fuerte”, aseguró su abuela materna. El deceso de la pequeña se produjo por una fractura de cráneo, según determinó la autopsia.

Vidas y pesares

En Villa Sommer todos se conocen y están sorprendidos por la acusación que pesa sobre la madre de la beba, a quien consideran una chica sumisa y tranquila, sin antecedentes de mala conducta. En cambio, opinan todo lo contrario de Isaías B. y su hermano, siempre envueltos en problemas y peleas.
Asimismo, la menor posee un físico más parecido al de una nena de diez años que al de una adolescente de 15, producto de las carencias que arrastra de toda la vida.
Al respecto, un funcionario del área social recordó que hace cinco años la chica y dos sus hermanas menores fueron ingresadas al Hogar Mitaí por orden la Justicia.
“Las nenas vivían con el papá porque la mamá se había ido y el señor trabajaba todo el día afuera para mantener a sus hijos, por lo que ellos estaban descuidados y fueron un tiempo al Mitaí. Es una familia con muchas carencias y no hubo un seguimiento adecuado”, lamentó. Respecto al expediente judicial, por el momento está caratulo como homicidio agravado por el vínculo, figura que podría cambiar a femicidio vinculante.
(El Territorio – Por Daniel Villamea)

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