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Preso

El femicida de Cecilia Krujowski fue condenado a la pena de prisión perpetua

Tras ser liberado, Feldick tardó 21 días en volver a atacar y matar a su ex.

 

La última vez que fue un hombre libre tardó apenas 21 días en volver a delinquir. En realidad, salió de la cárcel con la idea fija de asesinar a su ex esposa, lo que no pudo lograr en un primer intento, aquel que también lo había llevado por primera vez a prisión.
Ahora, el Tribunal Penal Uno de Oberá condenó a Miguel Ángel Feldick (37) a la pena de prisión perpetua -35 años de cárcel- por el femicidio de Cecilia Marlene Krujowski (34), la madre de sus tres hijas.
Acorralado por las prueba en su contra, antecedentes y testigos, Feldick no pudo más que reconocer su culpabilidad en juicio abreviado, instancia que también le permitió evitar la exposición propia de un debate oral y público.
El tribunal también consideró la flagrancia y el hecho de tratarse de un reincidente, puesto que el hombre ya había purgado una condena por intento de homicidio en perjuicio de la misma víctima.
El femicida de Krujowski fue asistido por la defensora oficial Teresa Gómez de Roth.
En tanto, fuentes del caso mencionaron que hasta último momento Feldick pretendió negociar y llegó a solicitar una pena de doce años de cárcel, un monto irrisorio por la gravedad del delito que ni siquiera fue considerado por los magistrados.
Incluso, trató de presionar con una huelga de hambre, aunque a instancias de su defensora terminó por aceptar la pena acordada y firmó el juicio abreviado.
Según lo dispuesto, cumplirá su pena en la Unidad Penal II de Oberá, donde ya purgó la sentencia por el primer hecho en contra de su ex mujer.
“Ojalá que ahora cumpla su pena completa y no lo suelten más. Dejó tres inocentes huérfanas, no tiene perdón lo que hizo”, reflexionó Dorcelina Camargo (73), madre de la víctima, al enterarse de la sentencia por El Territorio.

Quince puñaladas 

El femicidio de Krujowski se registró el 26 de noviembre del año pasado, alrededor de las 10, sobre calle Mariano Moreno de la localidad de Aristóbulo del Valle, a metros de la Municipalidad y del Centro Cultural, una zona muy transitada y concurrida.
Pero nada evitó la tragedia, ya que el asesino planificó el ataque y actuó con extrema sangre fría. La madre de la víctima fue testigo directo del horrendo hecho y nada pudo hacer para evitar la tragedia.
Feldick esperó agazapado atrás de un árbol y sorprendió por la espalda a su ex esposa.
El informe de la autopsia grafica la saña demencial del femicida. La víctima recibió tres lesiones cortopunzantes en el cuello, de las cuales dos llegaron hasta las arterias del cuello y el cayado de la aorta; dos puñaladas en la región facial, tres en la espalda, dos en el antebrazo derecho, una en la mano izquierda y cuatro en la zona abdominal.
Las heridas en el antebrazo y la mano son claros indicios de que Krujowski trató de defenderse con desesperación, pero nada pudo hacer ante la traición del agresor.
Las serias lesiones en el cuello, en tanto, produjeron una profusa hemorragia y su deceso fue casi inmediato.
Su mamá presenció el hecho y son escenas que la sobresaltan por las noches, aunque tiene que ser fuerte por las tres nietitas que está criando, subrayó.
Sobre el día del hecho, precisó que su ex yerno citó a su hija al Juzgado de Paz para resolver la situación de una chacra que poseían, al menos esa fue la excusa para poder verla y asesinarla.
“Como el juez no estaba, nos dijeron que vayamos a buscar unos papeles a la Comisaría de la Mujer. Salimos caminando y de repente él le saltó encima a ella. No dijo nada. Con una mano la agarró de los cabellos y empezó a hincarle. Yo corrí y empecé gritar auxilio, pero no hubo tiempo de nada”, lamentó abatida.

Tragedia anunciada

Los detalles del femicidio de Krujowski conmueven e indignan de igual manera. Las circunstancias de su deceso constituyen la crónica de una muerte anunciada, puesto que el asesino purgó casi cuatro años de cárcel por un hecho previo contra la misma víctima.
A mediados del 2014, el hombre trató de matar a su concubina frente a sus propias hijas. En aquella ocasión también la atacó con un cuchillo y le produjo un corte en el cuello. Desde entonces la mujer siempre se cubría esa parte del cuerpo con un pañuelo.
Incluso, según la instrucción de aquel caso, Feldick creyó que su mujer había muerto y se dio a la fuga. Luego fue detenido y sentenciado a seis años de prisión.
Purgó su condena en la Unidad Penal II y el 5 de noviembre del año pasado recuperó la libertad tras cumplir con dos tercios de la pena.
El sujeto cumplió su sentencia sin mayores inconvenientes de conducta. Tampoco habría registrado incidentes en el período de prueba ni durante las salidas transitorias, por lo que los profesionales consideraron que estaba en condiciones de reinsertarse a la sociedad.
De todas formas, fuentes de la misma institución mencionaron que luego de homicidio varios reclusos comentaron que Feldick solía alardear con que al salir se vengaría de su mujer, aunque nadie creyó que cumpliría con su palabra.
“Comentan que decía que iba a terminar lo que no pudo la primera vez, pero no pensaban que realmente lo haría. Es más, dicen que cuando lo liberaron, dijo que no lo extrañen, que pronto iba a volver”, comentó un penitenciario consultado en aquél entonces.
En tal sentido, el diácono Omar Cristaldo, testigo del hecho, comentó que tras asesinar a su ex esposa, Feldick manifestó que no se arrepentía porque en la cárcel lo maltrataron mucho y lo violaron.

En cifras

15

Según estableció la autopsia, la víctima recibió un total de 15 puñaladas, tres de ellas en el cuello, las cuales provocaron una profusa hemorragia.

Testigo del horror

“Era las 10 de la mañana cuando escuché unos gritos, giré mirando a la calle y veo una señora mayor corriendo. Gritaba pidiendo ayuda: Le matan a mi hija’, decía. En eso lo veo al hombre apuñalando a la mujer. Vi que le apuñaló muchas veces, ella cayó boca abajo y él se fue corriendo”, recordó Clarisa, una empleada municipal que observó la escena desde la ventana de su oficina, en la Casa de la Cultura de Aristóbulo del Valle. Visiblemente conmovida, agregó que “minutos antes, una chica que barre y le conocía (a la víctima) charló con ella. Dice que le contó que estaba con mucho miedo porque el ex les amenazaba a ella y a las hijas, que tenía los mensajes en el celular”. Precisamente, un grupo de barrenderas vieron al asesino descender de una moto, pararse atrás de un árbol y atacar por la espalda a Krujowski, pero nada pudieron hacer ante la violencia desatada.

 

(El Territorio – Por Daniel Villamea)

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