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Foto: Natalia Guerrero
Foto: Natalia Guerrero

Jubilado mató a tiros a un joven que supuestamente quiso robar su casa

Un jubilado domiciliado en la chacra 145 del barrio Villa Cabello fue detenido a primera hora de la tarde de ayer bajo sospecha de haber asesinado a balazos a un hombre al que acusó de haber ingresado a su propiedad con intenciones de robo.
La víctima se llama Daniel Salinas, tiene 33 años y se dedica a la albañilería, de acuerdo a lo que manifestó su familia. El sindicado asesino es un vecino, Miguel Ángel G. (59), quien en medio de los operativos policiales para dar con el autor del crimen habría confesado ante los investigadores policiales que minutos después de las 2 de la madrugada efectuó varios disparos con un revólver calibre 22 (largo) hacia una persona que había cruzado los límites de su terreno.
Dijo que no era la primera vez que habían querido robarle, pero decidió defenderse a los tiros, desconociendo si llegó a herir al supuesto ladrón. Manifestó también que por las noticias se enteró de la muerte de un hombre en la chacra 146 aunque desconocía si era el mismo que supuestamente entró a su propiedad.
Entregó el arma, fue inmediatamente detenido como incomunicado y, ante las órdenes del titular del Juzgado de Instrucción Tres, Fernando Verón, fue sometido esa misma tarde a una prueba orientativa de parafina que detectó vestigios de pólvora en una de sus manos confirmando lo que anteriormente habría confesado.
Esa confirmación fue consecuente con el resultados de las pruebas balísticas que hicieron los peritos para cotejar si los proyectiles extraídos del cuerpo de Salinas coincidían con los utilizados en el revólver, lo que también dio positivo. Es decir que la que tenía el acusado en su poder fue el arma utilizada.

Los hombres de la Dirección Homicidios, del Comando Oeste e investigadores de la Comisaría Séptima y la Minibrigada de la Policía de Misiones detectaron en la propiedad del supuesto autor varias evidencias del uso de arma de fuego (orificios) en una chapa recostada en el patio y un proyectil incrustado en un sector del muro que marca el límite con su vecino inmediato.

La versión del kiosco

La familia Salinas descree la versión del supuesto intento de robo que expuso el detenido antes de entregar el arma. Manifestaron que el albañil fue asesinado por la espalda mientras caminaba por uno de los pasillos del asentamiento en busca de cervezas.
Su intención -dijeron- era ir hasta un kiosco situado por la calle Álvar Núñez Cabeza de Vaca (a pocos metros de avenida Eva Perón) pero nunca llegó porque el atacante lo cruzó en la oscuridad. Contaron que su muerte no fue instantánea, que herido de gravedad corrió alrededor de 100 metros hacia la casa de su cuñada Teresa, donde estaba su familia.

Se desplomó metros antes contra un baño tipo letrina y agonizante gritó hasta que su concubina, Rafaela Araujo (27), lo escuchó. Ella lo encontró.

Recordó que su pareja imploró que lo salven, pero fue imposible. Nadie en el barrio se solidarizó con ellos -dijo- pese a los desesperados pedidos para que lo trasladen al hospital por lo que en cuestión de minutos ocurrió el deceso.
Esa versión no fue descartada pero con la cantidad de pruebas sobre una secuencia distinta, se desvaneció casi por completo al cierre de esta edición. Los efectivos no dieron con los presuntos envases que iba a cambiar y los comerciantes aseguraron que cerraron temprano debido a la intensa lluvia que cayó copiosamente en toda la capital provincial durante toda la noche.
El médico policial que examinó el cuerpo detectó una herida contusa de cinco milímetros de diámetro en la parte posterior derecha del tórax, a nivel del omóplato, compatible con un balazo, además de otra herida similar en el pie.

La autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense lo confirmó. Los profesionales informaron que la causa del deceso fue “traumatismo de tórax abierto gravísimo, con shock hipovolémico gravísimo”, es decir que Salinas se desangró.

Demorados, desvinculados

Una de las hipótesis que durante gran parte de la jornada manejaron los detectives hablaba de un asesinato producto de viejas rencillas, lo que finalmente se descartó. Las pruebas que complicaron al principal sospechoso aliviaron la situación de otros tres demorados que tenía la causa inicialmente, siendo habitantes de un asentamiento cercano.

Los testimonios en el lugar donde sucedió la muerte permitieron obtener información sobre la identidad de cada uno. Todos fueron coincidentes en decir que durante la tarde del sábado habrían tenido fuertes cruces verbales y que los vieron merodeando el barrio, pero al dar negativa en ellos la prueba orientativa de parafina, fueron desvinculados.

(El Territorio – Por Cristian Valdez)

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