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Le robaron todo el sistema de riego y ahora lo hace a mano

Con sus plantaciones abastece a importantes supermercados.

 

Se cansó, como cuando era cajera en una empresa, largó todo y puso su emprendimiento de producción primaria de alimentos en las afueras de Posadas con el que en pocos años se fue haciendo paso en empresas y en su propio barrio.
Wilma Mendoza es la que, desde hace seis años, cultiva cebollitas de verdeo, lechuga y acelga, entre sus productos más fuertes. Además fue sumando jengibre, albahaca, frutilla, cúrcuma, romero y salvia.
Wilma se cansó de la inseguridad, de que le roben ocho veces las herramientas, los cables trifásicos y sobre todo las bombas de agua para poner en marcha el sistema de riego, los aspersores y parte del sistema bajo tierra de riego, conocido como “a goteo”.
“Esta vez nos dejaron sin nada”, dijo y enumeró que “hasta los machetes, las palas, el año pasado la carretilla… la verdad es que cansa, no puede ser que hicimos las denuncias a la Policía y hasta ahora no hay novedades de lo que me robaron la primera vez”, lamentó, quejándose y sin saber si seguir o no con el emprendimiento, para el cual trabajan todavía dos personas más, pero que tienen el futuro entre signos de pregunta.
Precisamente, uno de los empleados de Wilma vive en el predio del emprendimiento, pero el domingo pasado salió por un par de horas y al regresar ya se había consumado el último y duro golpe para la pequeña gran empresa de cultivos frescos.
“Es algo natural, trabajamos con abono, principalmente de animales vacunos, hay dos cursos de agua de donde nos surtimos para regar, pero eso fue lo que nos robaron y nos dejaron sin la posibilidad de hacerlo”, contó y por ahora respira porque “la tierra está húmeda aún y no hace mucho calor… todavía tengo plantines de cebollitas”.

La reserva, el lugar elegido
Wilma tiene en total unos 100 tablones (celdas) de cebollitas de verdeo para abastecer a dos grandes empresas de Posadas (una es California) “donde vivo, en el barrio 120 Viviendas Nosiglia, en inmediaciones de Cabo de Hornos y Cocomarola”.
Aunque su emprendimiento está ubicado sobre la ex ruta provincial 213, camino al by pass.
“Estos son terrenos de la familia, pertenecen estas hectáreas al padre de mi hija”, comentó la mujer. “Serán más o menos 40 docenas de cebollita por semana”, calculó respecto de la producción que realiza.
“Es como una reserva natural a pocos minutos (algo más de 30) del centro de Posadas. Acá se produce alimento fresco, primario, no es que hacemos la gran diferencia, hay que trabajar día a día en la tierra, limpiándola y regándola… pero no sabemos cómo vamos a hacer”, es la incertidumbre de Wilma que quizás pida un crédito, pero “tendré que llevar y traer las cosas todos los días”, indicó pensando ya en prevenir futuros robos.
“Wilma se cansó y se aparta de esta lucha. Ya no podrá producir más alimentos frescos, una plantación preciosa de hortalizas frescas a un paso de Posadas”, dijo un amigo. Pero ese allegado todavía no parece saber que hay ganas entre tanto cansancio y quizás el emprendimiento continúe, pero todavía es toda una incertidumbre.

La inseguridad
La inseguridad para Wilma es el rival a vencer porque por sus tierras los delincuentes entran por el fondo de los campos, los cuales están lindantes con otros.
“Deberíamos cercar todo, pero es mucho”, sostuvo y no sale del asombro del esfuerzo que hicieron los ladrones al subirse a los postes eléctricos internos para robarse los cables de electricidad.
“Es una pena que abandone todo esto por culpa de ellos, ya estoy más tranquila que el domingo pasado y ahora pienso que puedo dar más, que quizás siga”, expresó, como abriendo la puerta a la continuidad del emprendimiento de cultivos de manera ecológica.

(El Territorio – Por Mauro Parrotta)

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