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Federico fue intervenido quirúrgicamente hace algunos días y espera fecha para la segunda operación. | Foto: Natalia Guerrero
Federico fue intervenido quirúrgicamente hace algunos días y espera fecha para la segunda operación. | Foto: Natalia Guerrero

Le rompieron la mandíbula de un piedrazo y amenazaron a su madre

 La vida de Federico cambió raudamente, en cuestión de segundos y para siempre, hace alrededor de tres semanas. Es que intervino en un conflicto familiar en el que un hijo presuntamente adicto a las drogas agredía ferozmente a su madre y en represalia recibió un piedrazo que le rompió en dos los huesos de la mandíbula. Lentamente está pudiendo alimentarse y apenas habla.

El violento episodio que casi le costó la vida sucedió en plena tarde del 1 de julio, en una casa del barrio El Progreso de Puerto Esperanza. Ese día también se inició el periplo familiar, primero en el hospital de dicha localidad y después en Posadas, donde fue operado hace algunos días y aún permanece a la espera de la segunda cirugía reconstructiva que le permitirá llevar adelante una vida lo más normal posible. No será igual. Se lo dijeron.
Su madre, Ana Escobar (42), resiste a su lado esperando novedades médicas, pero en su cabeza gira constantemente la amenaza del agresor -conocido con el apodo de ‘Monito’- que, enojado por haber sido denunciado y en consecuencia terminó detenido, prometió vengarse ni bien sea excarcelado. El miedo tiene que ver con que son vecinos y desde entonces los otros hijos de la angustiada mujer están solos en la casa.
La posibilidad de que el acusado cumpla su promesa la movió a exponer la situación aprovechando para pedirle al magistrado interviniente que lo sujete en prisión, porque en libertad sería peligroso para su familia.
 
Final predecible
El final de esta historia, con Federico desmayado del piedrazo y Monito tratando de rematarlo en el piso -delante de todo el vecindario que salió a mirar- para muchos pobladores de Puerto Esperanza era algo predecible. “En algún momento iba a pasar”, aseguran.
Cuentan que el agresor es adicto a las drogas, con innumerables ingresos a la comisaría por robos en las casas del pueblo y que no es la primera vez que ataca de esa manera a su madre, sobre todo cuando quiere plata para adquirir presuntamente pasta base de cocaína, que llega con el nombre de ‘pedra’ a la zona, tal como contó El Territorio en un informe publicado el último domingo.
En ese marco de supuesta abstinencia y violencia, intervino el joven herido. Su madre recordó que “estaba en la casa de su mamá (por Monito) descontrolado, tiraba cosas, la golpeaba. Nos separa un muro, por eso salí a ver cómo podía hacer algo y vi que la otra hija de 12 años estaba llorando, con un bebé de 6 meses en los brazos. Le grité: ‘Salí de ahí, vení a casa que te va a pegar un piedrazo’, y este tipo quedó loco, me empezó a decir que era una vieja chusma, que no me meta, que me iba a matar. Fue tremendo, las nenas corrieron hasta casa para ponerse a salvo cuando salió mi hijo para frenarlo y, sin decir nada, Monito le metió un piedrazo en la cabeza, tan fuerte que le rompió los huesos, se desplomó desmayado con la mitad de la cara rota”.
Según la denunciante, lejos de detenerse, el agresor “se abalanzó para rematarlo con otra piedra en la mano. Su mamá lo frenó mientras yo no se de dónde saqué fuerzas para juntarlo del piso. Sé que el piedrazo era para mí, no para él, porque un minutos antes me dijo que no iba a zafar, que me iba a matar a mi y a mis nenas, que sabía sobre mis horarios y, ni bien podía, iba a prender fuego la casa con todos adentro. Me siento terrible estando acá, lejos de ellos, allá”.
 
Intento de homicidio
La mujer interpreta el ataque que sufrió su hijo como un intento de homicidio. Eso, sumado a las amenazas de muerte de Monito y los antecedentes penales que tiene, la orientan a pensar que no es absurdo pedir que no lo excarcelen. “En el barrio no se habla de otra cosa más que la amenaza que nos hizo, y que es capaz de cumplir porque su vida entera es un delito. Encima llegó el rumor de que va a ser liberado, porque siempre entró y salió. Imaginate el terror que eso nos hace, porque al parecer el límite es que mate a alguien para que hagan algo con él”.
La denuncia que radicó el padre de Federico derivó en la detención de Monito, que fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú. El sujeto permanece hasta este momento tras las rejas. De la recuperación de la víctima dependería su futuro procesal, informaron las fuentes judiciales.
“Dijo que me voy a arrepentir y todos sabemos que es capaz de cualquier cosa. En Puerto Esperanza todos lo conocen, saben de su problema con las drogas, que le roba hasta a sus parientes, que golpea a su propia madre. No se qué puede pasar más adelante, sólo necesito garantías para poder vivir con tranquilidad a partir de ahora”, pidió Escobar.
Esperando la segunda cirugía
Después del ataque, Federico fue estabilizado en el hospital de Puerto Esperanza, luego lo derivaron a Posadas con un diagnóstico de doble fractura de mandíbula con indicación de reducción y osteosíntesis con placas y tornillos. En la capital provincial fue sometido a una primera cirugía de alrededor de cinco horas, en tanto que en los próximos días será sometido a la segunda, que se cree sería definitiva. Desde entonces, su madre se queda junto a él en casa de parientes, esperando que todo termine rápido. En la localidad de donde son oriundos han realizado venta de pollos para juntar fondos que ayuden a solventar los gastos de estadía, puesto que el sistema de salud pública provincial se encargó de la mayoría de los costos de internación e insumos.
(El Territorio – Por Cristian Valdez)

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