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“Mi hijo de 11 años escapó a caballo y pidió ayuda, si no, nos mataba”

“Desde el 19 de octubre vivimos aterrorizadas porque nos golpeó, nos amenazó y sigue rondando nuestra casa con total impunidad. Hicimos la denuncia y vieron nuestros golpes, pero el tipo sigue libre y prometió que nos va a prender fuego”, alertó Teresa Barboza (40), vecina de picada Mitre, municipio de Campo Ramón, respecto a una situación de extrema violencia que padeció junto a sus hijos a manos de su ex concubino.

La mujer relató que el sujeto, identificado como Gildo L. (35), les propinó golpes de puños y patadas a ella y su hija mayor, Antonella Mendrana (16), tras lo cual intentó abusar de la joven.
Ante la violencia desatada, Barboza y sus hijos corrieron y se refugiaron en una zona de monte, mientras que el varón de 11 años se subió a su caballo y galopó dos kilómetros en medio de la noche para pedir auxilio en la casa del vecino más cercano.
Ayer, en diálogo con El Territorio, la señora destacó que el coraje del pequeño les salvó la vida, ya que el acusado tenía un machete y los amenazaba con matar a todos.
“Gracias a Dios mi hijo de 11 años se escapó a caballo y pidió ayuda, si no nos mataba. Pidió socorro a los vecinos y llamaron a la Policía, pero cuando llegaron el tipo se escapó y hasta ahora no le agarraron. Lo peor es que anda cerca y nos vigila, porque la semana pasada salimos y cuando volvimos había desaparecido toda la ropa y los calzados de él”, precisó Barboza.
Contó que es viuda desde hace cinco años y seis meses atrás inició una relación con Gildo,  quien se mudó con ella y sus tres hijos de 16, 11 y 5 años.
“Los primeros tiempos fue todo bien, pero después empezó a tomar y se volvió muy violento. Era muy celoso y ni siquiera quería que vaya a la iglesia”, recordó la mujer.

Noche de furia

A pesar de la denuncia y la presunción de que el sujeto sigue residiendo en la zona, lo cierto es hasta el momento las autoridades no lograron detenerlo y las víctimas temen por represalias.
Al respecto, Barboza mencionó que residen en una chacra de Picada Mitre, situada a ocho kilómetros de Villa Bonita, un sector despoblado y con escasa señal de celular.
Su hija aún evidencia los rastros de la violencia, con marcas en el cuello y las piernas.
“El tipo estaba borracho y le empezó a decir cosas a mi mamá, de ahí pasó a la agresión y le dije que pare. En ese momento quedó loco y empezó a amenazar a todos. Dijo que tenía una bala para cada uno, o si no que agarraba el machete y listo. Le empujó a mi mamá, le dio una trompada y me estiró de los cabellos que me hizo caer”, relató la joven.
Y agregó: “Repetía que me va a matar, pero primero me iba hacer sufrir mucho y los iba a matar a mis hermanos adelante mío”.
En ese punto, la progenitora recordó que el violento amenazó con violar a su hija, al tiempo que hacía gestos para graficar sus malas intenciones.
“Fue de terror porque estaba descontrolado, tenía el machete y estamos lejos de todo, no hay vecinos cerca para pedir auxilio. Nos salvó mi nene que se escapó a caballo para pedir ayuda”, señaló.
De todas formas, según comentó Barboza, “los policías llegaron con miedo y no le agarraron, sólo le dijeron que les tenía que acompañar y se escapó, así borracho como estaba”.
Incluso, en los días posteriores los uniformados habrían minimizado la cuestión: “Me llegaron a decir que ese tipo sólo promete, pero que nunca mató a nadie. Por eso no nos sentimos protegidos para nada”.

El peor Día de la Madre

Entre las principales preocupaciones de la señora Teresa Barboza está el hecho de que su hija mayor asiste a un colegio en Villa Bonita, distante a ocho kilómetros de su chacra, recorrido que en parte realiza a pie. “Tengo terror de que le haga algo a mi hija por el camino. Ya mostró que es capaz de lastimarnos y sigue como si nada”, alertó. También comentó que ataque se produjo la noche anterior al Día de la Madre, que este año fue el peor de los que recuerda, subrayó. Asimismo, mencionó que varios conocidos le manifestaron que el sujeto estaría residiendo en barrio Brasil, de Villa Bonita. “Para colmo, en nuestra chacra casi no tenemos señal y tenemos que salir para llamar. Estamos totalmente desprotegidos. Ya no sé a quién pedir ayuda”, reclamó angustiada.
(El Territorio – Por Daniel Villamea)

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