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Se resistió a golpes y puso en fuga al delincuente que intentó abusarla

La valentía de una estudiante de la Licenciatura de Enfermería evitó que fuera víctima de abuso sexual cuando caminaba rumbo a la facultad. Se resistió a golpes y logró poner en fuga al delincuente.

Sucedió el miércoles a las 9.30 de la mañana en un tramo de la calle Tito Cucchiaroni, entre Formosa y avenida Chacabuco, cerca del estadio del club Mitre (chacra 72) de Posadas. La víctima se llama Griselda (26) y está embarazada de siete meses. Su caso se viralizó en las redes sociales en función del alerta que hicieron sus compañeros de facultad asegurando que en las últimas horas habrían ocurrido casos similares en la misma zona.
En la denuncia relató que minutos antes había salido de su casa sobre la avenida San Martín (casi Martín Fierro) para dirigirse caminando hasta la parada de colectivo urbano, por Chacabuco. El intenso tráfico vehicular la llevó a ingresar por una calle lateral y transitar por Cucchiaroni. Metros antes de llegar a la parada fue abordada por el motociclista que, se presume, la comenzó a seguir algunas cuadras antes.
“En la esquina de Cucchiaroni y continuación calle 82 había una señora aborigen vendiendo artesanías, me hacía señas y pensé que era para venderme algo pero en realidad me estaba avisando que un hombre en una moto negra con patente vieja me estaba siguiendo”, recordó la estudiante a El Territorio.
En ese punto apenas tuvo tiempo para pararse sobre la vereda porque un segundo después “el hombre atravesó la moto frente a mi, cortándome el paso. Yo tenía la cartera y el teléfono celular en la mano, imaginé que me iba a robar pero no, me agarró con fuerza del cabello y me tiró al suelo”.
“Lo primero que hice fue protegerme la panza con los brazos, para cuidar a mi bebé, pero estando en el suelo el tipo me levantó la pollera, me manoseó e intentó sacarme la ropa interior. Iba a violarme. Reaccioné pateándolo, arañándolo y a los gritos, pero no le hacía nada porque tenía un buzo grueso. Me arrastró un metro por la vereda sujetándome del cabello. Estaba decidido”, detalló.
Se sintió aliviada cuando “de tanto que grité y me resistí, en un momento subió a la moto y la arrancó. Pensé que se iba pero cuando apenas pude pararme este tipo me agarró otra vez de los brazos, me apretaba como si me quería cortar con las uñas. No me dejaba ir, intentó hacer lo mismo hasta que le metí una patada en la zona de los testículos. Fue rápido, pero finalmente se fue”.

“La experiencia más horrible”
Ese acto de valentía la dejó el shock, pero un remisero que ocasionalmente pasaba por el lugar fue el primero en intervenir. “Me preguntó qué paso y si me había caído, porque estaba asustada, con golpes y raspones. Le dije lo que me hicieron, llamamos al 911 e inmediatamente vinieron los patrulleros con asistencia”.
Griselda hizo la denuncia en la Comisaría XVII pero hasta anoche no había detenidos. Los datos que aportó fueron importantes para confeccionar un perfil del sospechoso, que tendría alrededor de 40 y 50 años, robusto e iba al mando de una moto negra de 110 cilindradas. “Usaba zapatillas negras, pantalón de jeans oscuro y un buzo de color turquesa con capucha, sin ningún detalle”, acotó la víctima.
Esa información apuntaló la investigación que continuó en la víspera con la recolección de testimonios en la zona del ataque y revisación de los registros de cámaras de seguridad en comercios. La intención de los investigadores es detectar los movimientos que hizo el delincuente pero las filmaciones no habrían aportado nada, según dijeron los informantes a este matutino.
“Si bien terminé con raspones y presión alta, mi bebé y yo estamos bien. Fue un susto enorme y la verdad es que estoy muy preocupada porque tengo que seguir mi vida, estudiando, como todos los días y ante esto salgo de casa perseguida. Ni siquiera puedo quedarme sola. Es la experiencia más horrible que le puede pasar a una persona. No se la deseo nadie”, graficó la estudiante.
Fuentes ligadas a la investigación informaron que en las últimas horas se han recepcionado otras dos denuncias por intentos de abuso sexual en la misma zona de ataque, comprendida en las inmediaciones del club Bartolomé Mitre. Las víctimas fueron una nena menor de edad y una mujer adulta, en tanto que el acusado responde a las mismas características que las aportadas por Griselda en su denuncia.

(El Territorio – Por Cristian Valdez)

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