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“Soñé que mi tío me tocaba y luego me mataba”

Tal fuel el relato en la Cámara Gesell de una pequeña de siete años abusada por su tío. El acusado firmó un abreviado en el que reconoció los manoseos a la niña. Fue condenado a tres años de prisión.

“Los monstruos son reales, y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan”, rezaba una frase del genio de la literatura del terror, Stephen King. Esos monstruos fueron los que aparecieron en las pesadillas de una niña de siete años, luego que su tío, vencido por sus propios monstruos, se animara a manosearla. 


La hermana del hombre fue quien lo denunció. El sujeto acabó entonces con una causa judicial en su contra. Y ante las pruebas presentadas, en un pedido de juicio abreviado, terminó reconociendo haber sido el autor de los hechos. 
 
El drama que llevó a Sergio?(55) a tener problemas con la Justicia ocurrió en noviembre de 2012. La madre de la menor se presentó en el Juzgado de Instrucción 1 donde denunció que su propio hermano, había tocado a su hija. 
 
En su declaración, relató que desde julio de ese año vivía en la chacra 122 de Posadas, en la casa de sus padres, donde compartía la casa con él. En ese escenario, cierto día, la niña le contó que había entrado a una habitación donde se guardaban cosas a buscar su caja de juguetes. Su tío estaba allí. Le subió la pollera y la manoseó en sus partes íntimas. 
 
Al escuchar ese relato, la madre entendió de dónde podrían proceder las pesadillas que su nena tenía desde hacía tiempo. Se despertaba llorando a la noche porque soñaba con monstruos. 
 
Justo en la víspera que la progenitora se dirigiera a la sede judicial a radicar la denuncia, la niña soñó que el tío “la tocaba y después la mataba”. De por sí, desde hacía un tiempo estaba rara y agresiva, señaló la mamá. Inclusive la había tenido que llevar a la psicóloga porque no quería ir a la escuela y porque no quería que ella se fuera a trabajar. No soportaba estar sola, sin su madre.
 
La Fiscalía citó para que dé testimonio a la abuela. Ella contó que sus dos hijos nunca tuvieron buena relación. Sospechaba que la denuncia fuera solo por sospechas y que su hija presionaba a su nieta para que “dijera las cosas que ella quiere que diga”. Siempre según sus dichos, la abuela señaló que le preguntó a su hijo (el tío) sobre lo que habría sucedido y él le respondió que jamás haría algo así contra su sobrina, “porque era su sangre”.
Sin embargo, al momento de llevar adelante las pericias en Cámara Gesell, la menor dijo saber por qué estaba ahí: “Se trata de mi tío y lo que yo le conté a mi mamá”. Durante la entrevista describió el episodio en el que fue a buscar juguetes a la pieza: “mi tío me tocó la cola con la mano”. 
 
Cuando los profesionales quisieron ahondar en lo sucedido, la nena se mostró reticente, no quería seguir hablando de eso. Por ello le mostraron un dibujo con la anatomía humana. En el mismo, mostró las partes donde el tío la había tocado. 
 
Para los especialistas, ese relato poseía una estructura lógica, basada en un hilo conductor sostenido durante todo el relato de los hechos. No había inventado lo que le sucedió. 
 
En ese sentido, antes que la causa pasara al debate oral, y con una pena que podía ir de los seis meses a los cuatro años de prisión, el acusado se reconoció responsable de los hechos. La Fiscalía y la defensa presentaron un acuerdo para el juicio abreviado. 
 
El Tribunal Penal 2, conformado por los doctores Augusto Gregorio Busse, Martín Errecaborde y Ángel de Jesús Cardozo, homologó el escrito y sentenció al imputado a la pena de tres años de prisión en suspenso, por el delito de “abuso sexual sin acceso carnal agravado por la situación de convivencia con la víctima”. 
(P.E.)

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