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Productos como el maíz sienten los estragos de la sequía. ph/: Carina Martínez

La cosecha misionera comienza a sentir con mayor fuerza el impacto de la sequía

Los colonos no logran recuperar los costos de la siembra

Las lluvias volvieron a la tierra colorada, pero las consecuencias que dejó la temporada seca angustian a los productores. En algunos casos, las pérdidas fueron casi totales.

 

El sector agropecuario sigue sufriendo los estragos que la sequía dejó en las producciones. Si bien de a poco comienzan a regularizarse las plantaciones, la falta de lluvias -principalmente de los últimos meses del 2020- incidieron en el rinde de todos aquellos productos que debían ser cosechados en esta época.

El ejemplo más característico es el de la yerba, cuya temporada fuerte de cosecha comienza ahora, por lo que se empezarán a ver las consecuencias reales de lo que fue la falta de lluvia en la época de brotación, en los meses primaverales. En tanto, otra de las producciones que están sufriendo cuantiosas pérdidas son las de granos como el maíz, sin mucho margen de recuperación, teniendo en cuenta que hubo productores que estiman una pérdida del 80 por ciento. Lo mismo ocurre con el té, cuya caída en la cosecha ronda el 40 por ciento y el tabaco, en un 70 por ciento, además de los cítricos y otro tipo de cultivos.

Los productores lamentaron los daños que ocasionaron, las grandes heladas en el invierno pasado, pero sobre todo la falta de lluvias en 2020 e inicio del 2021 dejando como resultado hectáreas de cosecha pérdida y plantas sin total crecimiento, al tal punto que los resultados obtenidos no permiten en muchos casos cubrir los costos de lo que fue la siembra y abono.

Yerba y té

Es sabido que la tierra colorada se destaca por su producción de hoja verde principalmente, exportando yerba mate y sus derivados a los más recónditos rincones del mundo. Por eso, los productores se angustian con las inclemencias del tiempo, sobre todo cuando están en juego grandes cantidades de hectáreas a cosechar.

Las pérdidas ya habían sido cuantiosas el año pasado con las sequías, heladas y el mal de la tela que acechó a la producción. Esto hizo que se perdiera el 30 por ciento de la hoja verde misionera. Empero, más allá de que se logran ver signos de recuperación, la falta de lluvias de los últimos meses complicaron nuevamente la situación.

El productor tealero y yerbatero Cristian Klingbeil indicó a El Territorio que “la producción yerbatera y tealera se fue normalizando, con nuevos brotes , pero lo que sí, se afecta el rendimiento. En el té tendremos que ver a fin de zafra cómo cierra pero seguro habrá una caída del 40 por ciento neto, mientras que en la yerba se va a ir viendo también a medida que se coseche y se compare con rendimientos de años anteriores”.

“Va a haber una merma segura porque no brotó durante los meses de primavera, de septiembre a diciembre, y es difícil que eso se recupere después. También incidió en las nuevas plantaciones de hasta dos años, hubo muchas plantas que murieron como consecuencia”, lamentó.

Al tiempo que remarcó: “En la parte agrícola, no es que empieza a llover y ya te olvidaste de la sequía, tenemos secuelas a largo plazo, sentimos cuando cosechamos. Ahora que empieza el movimiento fuerte de yerba vamos a ver cuál va a ser la merma real”.

Por su parte, el dirigente yerbatero Julio Petterson también reconoció esta situación e indicó que “ha bajado la producción, por suerte las heladas del 2020 no fueron tan fuertes como las del 2019. Se tuvo un tiempo de sequía bastante complicado pero ahora comienza a regularizarse”.

“Creemos que se va a recuperar porque la yerba es una planta muy noble y se recupera rápido”, dijo.

Otros cultivos

Klingbeil se refirió también a otro tipo de plantaciones, al indicar que “lo mismo, y peor, ocurre con las plantaciones anuales como mandioca, cítricos y tabaco, que en el último caso recién van a tener una recuperación de la producción cuando vuelvan a plantar el año que viene”.

“Lo de este año, por más que ya llovió, ya se perdió. Muchos llegaron a perder hasta el 70 por ciento de la producción por la sequía”, advirtió.

En tanto, desde la Cooperativa Agrícola Ganadera de Gobernador Roca ya habían advertido que hay muy poca producción de mandioca nueva por la seca, que afectó muchísimo, lo que se va reflejar durante todo el año con escasez. “Vamos a tener un 50 por ciento menos que en 2020, y eso que ya el año pasado faltó mandioca. Pero el 2021 va a ser peor todavía”, estimaron.

Lo mismo ocurrió con algunas frutas, como los cítricos. El debilitamiento de la planta y la caída de las frutas provoca una disminución importante en los resultados finales, por lo que muchos productores que esperaban la primera cosecha en mayo ya estiman grandes volúmenes de pérdida.

 

La zafra de maíz, con números en rojo

*Corresponsalía San Pedro

En el departamento de San Pedro, el sector productivo apuesta a la diversificación. En esta línea, una de las alternativas que viene en alza es el cultivo de maíz para la comercialización, abasteciendo a cooperativas locales y a localidades vecinas.
No obstante, el cultivo no estuvo exento del impacto negativo de la falta de lluvias y en consecuencia los números están siendo muy malos en lo que respecta a la cantidad de kilos cosechados. En algunos casos la merma superó el ochenta por ciento, en comparación al año pasado.

Las cosechas anteriores de grano en San Pedro, fueron de bonanza, permitiendo a los agricultores invertir en maquinarias para la tecnificación de las chacras. Y aunque tenían planificado lo mismo para este año, no previeron la falta de precipitaciones ocurridas entre los meses de siembra y floración.

“Habíamos pensado mejorar la maquinaria este año pero imposible, la falta de lluvia perjudicó muchísimo el cultivo, los kilos obtenidos nos permiten cubrir los gastos de semilla, abono y combustible, con lo poco que queda tenemos que pasar el año y ya pensar en los costos de la próxima siembra”, indicaron integrantes de la familia Fray, de colonia Santa Rita, San Pedro.

Años anteriores, la familia cultivó más de 20 hectáreas de maíz, comercializando en la cooperativa agrícola y forestal de Terciados Paraíso.

Destacaron que la zafra pasada se llegó a cosechar 150 toneladas, mientras que la cosecha de este ciclo rindió solamente 40 toneladas, representando una disminución que supera el 70 por ciento.

En otros casos, los productores no alcanzan a cubrir los gastos que representa la siembra, que por lo general es financiado hasta la cosecha.

Esta situación no solo genera baja renta sino que impacta en la producción de alimentos balanceados de la Cooperativa Agrícola y Forestal de Paraíso que se abastece de la producción local y este año tendrán que adquirir granos de otras provincias lo que repercute en el precio final de los alimentos balanceados que producen.

En el caso de paraje Polvorín, municipio de Pozo Azul, son entre 15 y 22 las familias que se dedican al cultivo de maíz, como opción para aumentar la renta anual. A diferencia de años anteriores, donde llegaron a cosechar diez mil kilos de maíz por hectárea, esta zafra, y partiendo del análisis del estado en el que se encuentra la plantación que aún no fue cosechada, estimaron que por la falta de lluvias, aproximadamente será de cinco mil kilos el rendimiento por hectárea.
Esta considerable merma en la rentabilidad mantiene desesperados a los colonos porque no llegan a cubrir los costos invertidos en la siembra.

 

 

(El Territorio – Por Nazarena Torres)

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