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Entre el lunes y el martes la Policía realizó dos allanamientos en la casa de servicio donde residía la pareja. | Foto: Luciano Ferreyra
Entre el lunes y el martes la Policía realizó dos allanamientos en la casa de servicio donde residía la pareja. | Foto: Luciano Ferreyra

No descartan que policías hayan negociado información judicial

Apenas surgió el escándalo de la pareja poliladron detenida por causas de robo y hurto, se conoció que la imputada se desempeñaba bajo la órbita de la Seccional Primera y prestaba servicio de custodia en la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Familia de Oberá, donde burló la confianza de compañeros de trabajo, al punto que una de ellos la denunció por el hurto de dos cámaras de fotos.

Conocido el modus operandi delictivo, ya que además de ser policías se dedicaban a la venta de mercadería del Brasil, con el correr de los días surgieron nuevas acusaciones y allanaron cuatro veces las propiedades de los acusados, en la localidad de Panambí.
Ahora, tampoco se descarta que la sede judicial haya sido blanco del accionar de la cabo Alicia K. (27) y su pareja, el oficial ayudante Marcos P. (28), puesto que la mujer disponía de un juego de llaves del inmueble ubicado sobre calle Jujuy, según reconocieron fuentes del caso.
En este punto, las autoridades judiciales habrían ordenado un inventario para constatar o descartar posibles faltantes, ya sean propiedades del Poder Judicial o de causas que allí se tramitan.
Incluso, ante la magnitud del accionar de la pareja poliladron, quienes perpetraron hechos contra amigos, vecinos y hasta colegas, tampoco se puede descartar que hayan negociado por información sensible de los expedientes que tenían a su alcance.
En este punto, recordaron que años atrás un suboficial que cumplía tareas en la misma Cámara fue exonerado de la fuerza por el hurto de un expediente.
La pareja poliladron fue detenida el lunes pasado, justo el día que El Territorio publicó en exclusiva detalles de un ilícito en perjuicio de la jefa de la Comisaría de la Mujer de Oberá, oficial principal Rosa Berley, a quien le sustrajeron la cartera dentro de la misma dependencia policial.
Ante la publicación de este matutino, fuentes policiales reconocieron que la mujer y su pareja venían siendo investigados por el hurto de una cartera y el robo de 50 mil pesos en perjuicio de una vecina del barrio Londín de Oberá.
En consecuencia, con los elementos de prueba recolectados el juez de Instrucción Dos, Horacio Alarcón, los imputó por hurto y robo agravado.
El primer hecho corresponde a la desaparición de la cartera y fue imputada solo la mujer, quien afronta cargos por “hurto calificado por la condición de pertenecer a una fuerza de seguridad”.
En cambio, por la denuncia de la vecina del barrio Londín ambos fueron imputados por “robo calificado por la condición de pertenecer a una fuerza de seguridad”.
Respecto a la situación de los detenidos, ambos designaron defensor y se abstuvieron de declarar, al menos por el momento.

Accionar aceitado 

Mientras la Policía continúa recepcionando pruebas de otras causas que serán elevadas a los correspondientes juzgados de instrucción según la fecha en que ocurrieron, el robo de los 50 mil pesos aparece como el hecho más comprometedor contra la pareja y devela un accionar aceitado.
El hecho fue denunciado por Miriam O. (29), de barrio Londín. Según confirmó este diario, la víctima era conocida de la cabo y le compró ropa, circunstancia en que la sospechosa habría aprovechado para acceder a información que luego derivó en el robo. Posteriormente un testigo complicó la situación de la pareja de policías.
En la mañana del día del hecho, Alicia K. se presentó en el domicilio de la víctima para cobrar una cuota y la dueña de casa le comentó que esa misma tarde se iba de viaje con su familia por el fin de semana.
Al regresar del paseo, los propietarios constataron que desconocidos violentaron una puerta, accedieron al domicilio y sustrajeron 50 mil pesos en efectivo.
De las averiguaciones surgió que luego de que los dueños salieron de viaje, una vecina vio el auto de la pareja de policías estacionado frente a la casa. El sujeto estaba al volante y alrededor de media hora más tarde su mujer salió de la propiedad y se fueron del lugar.

Pruebas y sospechas 

La pareja poliladron habitaba una vivienda destinada al oficial a cargo de la comisaría de Panambí, aunque ninguno de ellos trabajaba en el lugar. A metros del lugar están construyendo una casa propia que se halla casi lista.
El sujeto se desempeñaba en la comisaría de Los Helechos y su concubina prestada servicio en la sede judicial de calle Jujuy.
Durante el primer allanamiento, un hermano de la mujer -también un policía que trabaja en la comisaría de Panambí- entregó un sobre con 70 mil pesos en efectivo. El funcionario mencionó que su hermana le entregó el dinero como parte de pago de un terreno.
Aclaró que se trata de un segundo terreno, no donde están construyendo la casa.
En los allanamientos hallaron elementos sustraídos a la jefa de la Comisaría de la Mujer, lo que complicó a los detenidos.
En operativos posteriores los investigadores dieron con más pruebas, como ser dos cámaras de fotos sustraídas en el domicilio de una empleada judicial. Si bien la citada denuncia fue radicada hace algunos meses, hasta el momento la investigación no había avanzado.
Pero ciertas sospechas previas y los detalles brindados por este matutino impulsaron a la víctima a ratificar la denuncia.
Por otra parte, también están sospechados de la sustracción de 250 mil pesos y 300 dólares en efectivo. El hecho fue denunciado por Alfredo P., de Panambi.
Precisamente, la pareja era amiga y vecina de los damnificados, lo que marca su absoluta falta de escrúpulos.
“Desde el primer momento pensamos que era alguien conocido porque usaron una llave que dejábamos en una plantera, pero no imaginamos que podían ser ellos, sin son policías”, comentó un integrante de la familia.
(El Territorio – Por Daniel Villamea)

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