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“Pedimos que nos den un lugar donde vivir, ahora estamos en la calle”

 

Chapas, pedazos de madera, ropa, colchones mojados, animales muertos y el barro hasta los tobillos, pero sobre todo, decenas de personas sin consuelo. Eso es lo que se llevó y lo que dejó la tormenta. Familias enteras en la calle, mujeres con niños en brazos y sin un lugar donde dormir ni qué comer.
Una de esas personas es María Machado, quien reside en la chacra 244 y por poco pierde a su bebé en medio de los escombros y el agua. “Casi perdí a mi bebé de cuatro meses porque no sabía cómo salir de mi casa, el agua se llevó todo”, fueron sus primeras palabras, aún sin poder salir de la confusión y la tristeza al ver con su niño en brazos su casa derrumbada.

El diluvio que sacudió el martes, pasadas las 14, a la capital provincial y Garupá dejó como saldo más de 200 familias afectadas, que en algunos casos se quedaron solamente con lo puesto.
En pocos minutos el agua ingresó en los hogares y provocó inundaciones, que llegaron a sobrepasar el metro de altura debido a las copiosas lluvias y al desborde de los arroyos La Chancha, Vicario, Itá y Antonica. Si bien fueron varios los barrios perjudicados, los vecinos de la chacra 244 -atravesada por La Chancha- fueron quienes más pérdidas sufrieron.
Algunas familias recién comenzaban a reponerse, ya que la semana pasada, en horas de la madrugada, un fuerte temporal de lluvia y granizo azotó a gran parte de la provincia, principalmente a la zona Sur, provocando fuertes daños materiales en los barrios más vulnerables.

El desconsuelo 

Madre de otros cinco chicos, María agradeció que el resto estaba el martes en la escuela, pero resaltó que ayer no pudieron ir, debido a que no tenían nada; ni ropa, ni zapatos, ni útiles escolares. “Pedimos que nos den un lugar donde vivir, ahora estamos en la calle. Los chicos andan en el barro, no pueden andar así, además tengo mi bebé enfermo que toma remedios de por vida porque tiene problemas en los riñones”, reflejó a El Territorio.
En este sentido, hizo hincapié en que si bien necesitan ropa, colchones y alimentos para salir del paso, lo primordial ahora es una casa digna. “Los políticos hacen muchas promesas, vienen cinco minutos, nos traen una bolsita de mercadería y se van, pero necesitamos una vivienda. El agua arrancó la pared y perdimos todo, necesito al menos un cochecito para mi bebé, para que esté sequito”, concluyó.
Daiana Ifrán vivió una situación similar. Se encontraba en su vivienda con su bebé de dos meses cuando la furia del diluvio arrasó con lo poco que tenía.
“No pude rescatar nada, sólo a mi bebé, que lo llevé a la casa de mi hermano y lo puse en la cama cucheta. La fuerza del agua arrancó la pared, tumbó la heladera y el televisor. Perdí completamente todo”, comentó en diálogo con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7.
“Ahora estamos esperando una solución, queremos relocalización, hace diez años estamos acá y siempre pasamos por lo mismo, perdemos las pocas cosas que tenemos”, añadió abatida.
Asimismo, sostuvo que se encuentran temporalmente en la empresa de distribución donde trabaja su marido, pero no podrán hacerlo por mucho tiempo y necesitan una respuesta inmediata por parte de las autoridades.
Romina Machado, otra damnificada, vive con sus ocho hijos y la mayor (de 18 años) está embarazada de 5 meses. En diálogo con El Territorio, afirmó que sólo alcanzaron a salir de la casa, pero no tuvieron tiempo de levantar las cosas, por lo que también perdieron todo.
Por otra parte, los vecinos aseguraron que pudieron salvar a algunas mascotas, pero una gran parte fue arrastrada por la tormenta. “Algunos aparecieron flotando”, afirmaron.
Además, fueron varias las escuelas dañadas por el temporal. La Comercio 18, ubicada en Rademacher y Comandante Espora, sufrió el derrumbe de parte del cielorraso.
María Beatriz Micheletti, directora del establecimiento, afirmó: “Los chicos estaban en clase en el laboratorio, que fue la parte que se derrumbó, nunca subí tan rápido la escalera. Inmediatamente los trajimos a un sector más seguro de la escuela y los dejamos acá. Además, por seguridad cortamos la corriente eléctrica, las paredes estaban electrificadas. Gracias a Dios hubo una respuesta rapidísima del Concejo de Educación y de la Unidad Ejecutora de Educación (Ucep), además llamamos a Emsa y vinieron enseguida. Lo más importante para mí es que no les pasó nada a los chicos ni a ningún profesor”.

Asistencia
Enrique Parra, subsecretario de Protección Civil de la provincia, afirmó que cuentan con dos equipos de asistencia que desde tempranas horas de la mañana salieron a recorrer las viviendas de los barrios afectados y aseguró que se mantuvo el número de damnificados, que suman alrededor de 260.

“Si no terminan hoy, continuarán mañana (por hoy)”, aseveró. “Nuestra función tiene que ver pura y exclusivamente con la emergencia, si una familia perdió el televisor, la heladera, el lavarropas, ya no pasa por nosotros”, aclaró, y concluyó: “Entiendo que la gente está enojada y quiere ser relocalizada, pero esa tarea no nos corresponde a nosotros”.
(El Territorio – Por Victoria Bergunker)

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