La principal gestora de activos financieros a nivel global anticipa rendimientos más modestos para este año. Sus apuestas se enfocarán en el mercado de EEUU, la UE y Japón, relegando a emergentes.
El principal driver
De acuerdo al informe del BII, el gran cambio en 2022 será que los bancos centrales retirarán algo de apoyo monetario, ya que la economía ya no necesita estímulos. Como resultado, ven entonces retornos de renta variable más moderados. Según su valoración, una confluencia única de eventos (ya mencionados anteriormente) ha creado confusión, ya que no existen paralelos históricos. De ahí que los riesgos están aumentando, ya que los responsables de la formulación de políticas y los inversores podrían leer erróneamente el aumento actual de los precios. Es por eso que evalúan escenarios alternativos al resultado base y reducen el riesgo. Y si bien sus estrategias favorecen a las acciones de los desarrollados por sobre los emergentes, en su opinión, no hay un manual para el escenario de 2022, por lo que esperan más volatilidad en el mercado, lo que dificultará la inversión.
Según explican, una de las claves de inversión para BlackRock en 2022 será la transición mundial hacia una economía de cero emisiones: una transición ordenada hacia una economía puede fomentar la inflación, pero no tanto como una transición desordenada o ninguna acción climática. “Favorecemos sectores con claros planes de transición. En un horizonte estratégico, nos gustan los sectores que se beneficiarán más de la transición, como el tecnológico y el sanitario, debido a sus emisiones de carbono relativamente bajas”, afirman.
Cambio climático
En este escenario, están recortando su postura de riesgo táctico a una que todavía sea favorable a la renta variable, pero más equilibrada. Así, señalan que la incorporación del cambio climático en sus rendimientos esperados ilumina el atractivo de las acciones de los mercados desarrollados, dadas las grandes ponderaciones de sectores como la tecnología y la atención médica en los índices de referencia.
“El atractivo general de las acciones ha disminuido levemente desde nuestras perspectivas de mitad de año y solo esperamos ganancias modestas. Las razones incluyen la desaceleración del crecimiento, la normalización de políticas de los bancos centrales, un probable pico en el crecimiento de las ganancias empresariales y posibles decepciones en los beneficios corporativas”, resumen los estrategas del BII. Así, han mejorado su visión sobre la renta variable estadounidense por su “factor de calidad”, que la hace “más resistente a una amplia gama de escenarios económicos, lo que mejora su atractivo y su ratio de riesgo-recompensa”. También apuestan por la renta variable europea y la japonesa y mantienen una “modesta sobre-ponderación en la renta variable china”.
FUENTE ÁMBITO FINANCIERO
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