Mucho antes que se popularizara la sigla LGBT, el evangelista de EE.UU John Ramirez ya tenía conocimiento de esta comunidad. Su hermano era uno de ellos, se vestía de mujer, cantaba en clubes gays.
El hermano de Ramírez vivió como travesti y bisexual y se casó con una mujer heterosexual. Después de años de consumir cocaína, sufrió un infarto.
Dios le dijo a John que lo visitara en el hospital para compartir el Evangelio, pero el evangelista ignoraba la voz del Señor y desobedeció.
Hasta que un día Ramírez hizo a un lado su voluntad y obedeció la voz de Dios. John fue al hospital el día que su hermano debía ser operado y lo encontró en su cama con su esposa.
Al principio, el hermano no quería ver a John y le mando a salir de la habitación. Sin embargo, lleno del Espíritu Santo, el evangelista se quedó y les predicó el amor de Dios.
La presencia de Dios llenó la habitación, el hermano y la cuñada se quebrantaron y se arrepintieron, entre lágrimas.
Una semana antes de cumplir 45 años, el hermano de John planifico un compartir para hablar de Jesús a sus amigos homosexuales de estilos de vida alternativos, quienes aún desconocían su conversión.
Sin embargo, una noche de esa misma semana, el hermano de John se fue a dormir y nunca despertó. «Se fue a casa con Jesús», declaró Ramírez.
La fiesta del exgay resultó ser su funeral. Cumpliendo el deseo de su hermano, John predicó el Evangelio a sus amigos travestis, homosexuales y narcotraficantes en el velorio.
«Las primeras tres filas eran todas inadaptadas. No sabías quiénes eran los hombres o las mujeres. Estaban todos sentados allí y yo predicaba Juan 3:16», relató el evangelista.
18 personas se convirtieron a Jesús, John atribuye a su hermano la victoria de traer a sus amigos perdidos a la salvación.
FUENTE BIBLIA TODO NOTICIA
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones