Home / Noticias / El proyecto se concentra en estudiar las estrellas más cercanas al Sistema Solar. Gracias a un instrumento especial, los investigadores pueden analizar qué planetas podrían albergar agua líquida y, por tanto, vida. Mond Erde Un equipo científico del proyecto CARMENES, compuesto por más de 200 investigadores de once instituciones alemanas y españolas, ha publicado este miércoles (22.02.2023) un informe en el que han hecho recuento: entre 2016 y 2020 han descubierto 59 exoplanetas, diez potencialmente habitables. Estos los han podido descubrir gracias al instrumento que da nombre al proyecto, CARMENES, un espectrómetro instalado en el telescopio de 3,5 metros del Observatorio de Calar Alto de Almería en el sur de España. Este instrumento, que mide tanto la luz visible como la infrarroja de los objetos que analiza, busca planetas rocosos (o exotierras) con condiciones para albergar agua líquida y, por tanto, vida. «CARMENES fue una apuesta arriesgada del CSIC y de la Sociedad Max Plank que financiaron el proyecto, pero hoy sabemos no solo que ha sido revolucionario y pionero, sino que además está obteniendo grandes resultados», destaca en declaraciones a EFE Ignasi Ribas, director del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) y autor principal de la recopilación. Descubriendo los planetas más cercanos al Sistema Solar Para detectar planetas, CARMENES usa el método ‘Doppler’ o técnica de medición de la velocidad radial, capaz de medir velocidades en estrellas con una precisión extrema, «del orden de un metro por segundo, que es la velocidad de una persona que está paseando», explica Ribas. De esta manera, la técnica permite encontrar planetas pequeños alrededor de estrellas de baja masa. Y aunque otros equipos científicos han usado este método desde mediados de la década de 1990, CARMENES ha sido el primero en el uso de velocidad de radiales para estudiar enanas rojas, más débiles y frías que el Sol, «y un tipo de estrellas que hay que observar en una longitud de onda distinta», apunta. Desde entonces, CARMENES ha estudiado 17 planetas conocidos y ha descubierto otros 59 planetas cercanos al Sistema Solar pero «con un plus muy interesante: CARMENES estudia las estrellas más frías y que, por lo tanto, se encuentran a menor distancia del Sistema Solar», es decir, permite descubrir los planetas que están más cerca de nosotros, «los que en el futuro vamos a poder estudiar con detalle». Hallazgos misteriosos En estos años, el proyecto ha realizado algunos hallazgos «especialmente bonitos», como los dos sistemas planetarios alrededor de las estrellas de Teegarden y GJ 1002, con dos planetas cada uno de una masa similar a la de la Tierra y orbitando a una enana roja en su zona habitable, es decir, en unas condiciones que «si tuvieran agua ésta podría estar líquida». Pero con CARMENES los astrónomos también han averiguado muchas cosas: «hemos observado que, por lo general, hay pocos planetas gigantes alrededor de estrellas pequeñas. Las estrellas pequeñas suelen tener planetas pequeños, aunque hay excepciones notables», comenta Ribas. Un ejemplo es la estrella GJ-3512 que tiene dos enormes planetas de un tamaño similar al de Júpiter. «Todavía no sabemos cómo una estrella tan pequeñita ha podido formar dos planetas tan grandes. Es un misterio y uno de los grandes hallazgos de CARMENES», recuerda el investigador. ies (efe, El País)

El proyecto se concentra en estudiar las estrellas más cercanas al Sistema Solar. Gracias a un instrumento especial, los investigadores pueden analizar qué planetas podrían albergar agua líquida y, por tanto, vida. Mond Erde Un equipo científico del proyecto CARMENES, compuesto por más de 200 investigadores de once instituciones alemanas y españolas, ha publicado este miércoles (22.02.2023) un informe en el que han hecho recuento: entre 2016 y 2020 han descubierto 59 exoplanetas, diez potencialmente habitables. Estos los han podido descubrir gracias al instrumento que da nombre al proyecto, CARMENES, un espectrómetro instalado en el telescopio de 3,5 metros del Observatorio de Calar Alto de Almería en el sur de España. Este instrumento, que mide tanto la luz visible como la infrarroja de los objetos que analiza, busca planetas rocosos (o exotierras) con condiciones para albergar agua líquida y, por tanto, vida. «CARMENES fue una apuesta arriesgada del CSIC y de la Sociedad Max Plank que financiaron el proyecto, pero hoy sabemos no solo que ha sido revolucionario y pionero, sino que además está obteniendo grandes resultados», destaca en declaraciones a EFE Ignasi Ribas, director del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) y autor principal de la recopilación. Descubriendo los planetas más cercanos al Sistema Solar Para detectar planetas, CARMENES usa el método ‘Doppler’ o técnica de medición de la velocidad radial, capaz de medir velocidades en estrellas con una precisión extrema, «del orden de un metro por segundo, que es la velocidad de una persona que está paseando», explica Ribas. De esta manera, la técnica permite encontrar planetas pequeños alrededor de estrellas de baja masa. Y aunque otros equipos científicos han usado este método desde mediados de la década de 1990, CARMENES ha sido el primero en el uso de velocidad de radiales para estudiar enanas rojas, más débiles y frías que el Sol, «y un tipo de estrellas que hay que observar en una longitud de onda distinta», apunta. Desde entonces, CARMENES ha estudiado 17 planetas conocidos y ha descubierto otros 59 planetas cercanos al Sistema Solar pero «con un plus muy interesante: CARMENES estudia las estrellas más frías y que, por lo tanto, se encuentran a menor distancia del Sistema Solar», es decir, permite descubrir los planetas que están más cerca de nosotros, «los que en el futuro vamos a poder estudiar con detalle». Hallazgos misteriosos En estos años, el proyecto ha realizado algunos hallazgos «especialmente bonitos», como los dos sistemas planetarios alrededor de las estrellas de Teegarden y GJ 1002, con dos planetas cada uno de una masa similar a la de la Tierra y orbitando a una enana roja en su zona habitable, es decir, en unas condiciones que «si tuvieran agua ésta podría estar líquida». Pero con CARMENES los astrónomos también han averiguado muchas cosas: «hemos observado que, por lo general, hay pocos planetas gigantes alrededor de estrellas pequeñas. Las estrellas pequeñas suelen tener planetas pequeños, aunque hay excepciones notables», comenta Ribas. Un ejemplo es la estrella GJ-3512 que tiene dos enormes planetas de un tamaño similar al de Júpiter. «Todavía no sabemos cómo una estrella tan pequeñita ha podido formar dos planetas tan grandes. Es un misterio y uno de los grandes hallazgos de CARMENES», recuerda el investigador. ies (efe, El País)

¿Por qué el «ADN basura» no se elimina del genoma original a lo largo de millones de años de evolución

Un nuevo modelo desarrollado en la Universidad de Tel Aviv ofrece una posible solución a la cuestión científica de por qué las secuencias neutras, a veces denominadas «ADN basura», no se eliminan del genoma de los seres vivos en la naturaleza y siguen existiendo en él incluso millones de años después.

Según los investigadores, la explicación es que el ADN basura suele encontrarse en las proximidades del ADN funcionalEs probable que las deleciones que se producen en las fronteras entre el ADN basura y el funcional dañen las regiones funcionales, por lo que la evolución las rechaza. El modelo contribuye a comprender la enorme variedad de tamaños del genoma que se observa en la naturaleza.

El equipo de investigadores denomina al fenómeno que describe el nuevo modelo «selección inducida por fronteras». Fue desarrollado bajo la dirección del estudiante de doctorado Gil Loewenthal en el laboratorio del Prof. Tal Pupko de la Escuela Shmunis de Biomedicina e Investigación Oncológica de la Facultad de Ciencias de la Vida y en colaboración con el Prof. Itay Mayrose (Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad de Tel Aviv). El estudio se ha publicado en la revista «Open Biology».

Los investigadores explican que, a lo largo de la evolución, cambia el tamaño del genoma de los seres vivos en la naturaleza. Por ejemplo, algunas especies de salamandras tienen un genoma diez veces mayor que el humano.

El Prof. Pupko explica: «La tasa de deleciones e inserciones cortas, que se denominan abreviadamente ‘indels’, suele medirse examinando los pseudogenes. Los pseudogenes son genes que han perdido su función y en los que se producen mutaciones frecuentes, como deleciones e inserciones de segmentos de ADN. En estudios anteriores que caracterizaron los indels, se descubrió que la tasa de deleciones es mayor que la de adiciones en una variedad de criaturas que incluyen bacterias, insectos e incluso mamíferos como los humanos. La pregunta que intentamos responder es cómo no se borran los genomas cuando la probabilidad de que se produzcan deleciones de ADN es significativamente mayor que la de que se produzcan adiciones».

Loewenthal, estudiante de doctorado, afirma: «Hemos aportado una visión diferente a la dinámica de la evolución a nivel del ADN. Como se ha dicho, al medir la tasa de indels habrá más deleciones, pero las mediciones se realizan en pseudogenes que son secuencias bastante largas. Nosotros afirmamos que, en segmentos neutros más cortos, es probable que las deleciones eliminen segmentos funcionales adyacentes que son esenciales para el funcionamiento del organismo y, por tanto, serán rechazadas. Llamamos a este fenómeno «selección inducida por el borde».

«Si es así, cuando el segmento es corto, se producirá un sesgo inverso, de modo que habrá más inserciones que deleciones y, por tanto, los segmentos neutros cortos suelen conservarse». En nuestro estudio, simulamos la dinámica de los indels teniendo en cuenta el efecto de la «selección inducida por el borde» y comparamos los resultados de la simulación con la distribución de las longitudes de los intrones humanos (los intrones son segmentos de ADN en medio de un gen codificador de proteínas, que en sí mismos no codifican para una proteína)».

Y cerró su discurso: «Se obtuvo una buena correspondencia entre los resultados de las simulaciones y la distribución de longitudes observada en la naturaleza, y pudimos explicar fenómenos peculiares en la distribución de longitudes de los intrones, como la gran variación en las longitudes de los intrones, así como la forma compleja de la distribución, que no se parece a una curva de campana estándar».

FUENTE AURORAISRAEL

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