Niños y adolescentes viven una situación dramática por no contar con un puente.
En paraje Polvorín -ubicado a unos 35 kilómetros de esta localidad-, niños y adolescentes viven una situación dramática por no contar con un puente. La preocupación mayor de los vecinos es por los niños de entre 4 y 8 años que deben pasar diariamente caminando sobre unos troncos que colocaron a manera de improvisada conexión de orillas a fin de llegar a la Escuela 885, ubicada a unos 6.000 metros.
Por este camino realizan unos doce kilómetros para acceder a la ruta nacional 14 y así a las localidades de San Pedro, Eldorado y Bernardo de Irigoyen, de lo contrario deben transitar 20 kilómetros por otro camino terrado, pero para llegar a la escuela es el único, por lo que la construcción de un viaducto es urgente para las familias que en varias oportunidades se quedan aisladas por la creciente del arroyo Santa Rosa.
Otro de los perjuicios es la perdida de producción agropecuaria, principalmente tabaco. Por las condiciones del camino y al no contar con un puente, los camiones no pueden ingresar hasta el lugar y sacar la producción. Algunas familias conviven con la problemática desde hace más de 18 años.
El acceso a la educación representa la oportunidad de que los jóvenes puedan optar por un futuro mejor al aportar a las chacras nuevas técnicas que permitan mejores resultados productivos mediante la cursada de una carrera relacionada al agro, como así también cumplir el objetivo que cada uno tiene de formarse en diferentes áreas.
“Es muy complicado este tema, peligroso, esta re feo el puente, no podemos dejar de estudiar ya que es muy importante porque con ello surgirán nuevas oportunidades de trabajo que me permitan crecer y ayudar a mi familia”, comento Fernando Varela.
El joven, de 19 años, cursa el sexto año del secundario, vive con su familia en el lugar y diariamente debe atravesar el arroyo para caminar luego diez kilómetros hasta llegar a un aula satélite del IEA 17.
Esta situación impacta negativamente en los ingresos de las familias, la que mediante cultivos anuales obtienen dinero para cubrir sus necesidades básicas.
“No sé cuánto ya perdimos por este problema, estamos sin poder hacer nada, no tenemos otra manera. Según el pronóstico las lluvias seguirán y ya no sabemos qué hacer, nuestros hijos tienen necesidades y las cubrimos con la venta del tabaco. Encima ni ellos pueden ir a la escuela porque es tan fuerte la corriente que es muy peligroso arriesgarse a que pasen por la madera que pusimos en el arroyo”, sostuvo Lucas Moraiz quien desde hace más de 15 años espera que las condiciones de comunicación terrestre mejoren.
“Es muy necesario que hagan un puente para que podamos salir de acá, estamos muy preocupados por nuestros chicos, que tienen que faltar a la escuela porque llueve mucho y los palos están lisos, no queremos imaginar si alguno se cae al arroyo”, indicó preocupado Sergio (52).
(El Territorio)
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