En Irigoyen se plantó maracuyá amarillo y rosado.
Una pareja entrerriana implementó hace dos años un proyecto de cultivo y procesamiento de maracuyá en Bernardo de Irigoyen. La propuesta involucra a casi una docena de productores misioneros que vieron a la fruta como una alternativa al tabaco. Actualmente esperan contar con la energía eléctrica para poner en marcha la planta para lograr el envasado de pulpa de maracuyá, según contaron Hugo y Patricia Macchi, oriundos de Paraná, Entre Ríos.
Ambos implantaron en Irigoyen una hectárea de la fruta y además llevan adelante un trabajo asociativo con 11 productores de la zona. Los Macchi se acercaron a la planta piloto de jugos y pulpa de frutas del Inta de Cerro Azul y en ese marco dialogaron con El Territorio. “El establecimiento está habilitado y sólo requiere la energía eléctrica para poder comenzar a producir la pulpa de maracuyá. Es un proyecto que iniciamos hace dos años después de visitar la provincia y de ver cómo se lleva adelante el cultivo de tabaco. Apostamos a darle una alternativa al productor, y hoy son once los que tienen plantaciones de la fruta en la zona”, contó Hugo.
“Es un proyecto socioeconómico que apunta al cambio productivo. Se trata de una planta de mediana escala, emplazada a 18 kilómetros de Irigoyen, pero hace unos 16 meses esperamos la conexión trifásica para poder comenzar a procesar la fruta”, sostuvo el inversor entrerriano.
Explicó que en noviembre del 2016, tras un temporal, se cayeron siete postes en la zona, lo que resulta el principal inconveniente para que llegue la energía eléctrica. “Ya tenemos todo listo para empezar a trabajar. Sólo en lo que es cableado y postes para traer la luz a la procesadora, invertimos 100 mil pesos”, añadió.
Sobre el cultivo de la fruta, hace dos años se comenzó a plantar en Irigoyen el maracuyá rosado, una variedad inédita en la zona y que es menos ácido que el tradicional.
Rodrigo Núñez Hinostroza, del Equipo Frutales del Inta Cerro Azul, explicó que a mediados de febrero arranca la cosecha de la fruta y que al segundo año de cosecha se duplica con ayuda del riego, las toneladas logradas en el primer año por hectárea (10 toneladas).
También señaló que al cuarto año de producción hay que hacer el recambio de plantas, ya que merma el rendimiento de la fruta.
Macchi indicó que la planta tiene 150 metros cuadrados de construcción y se denomina Establecimiento La Patricia, que ya tiene todas las habilitaciones necesarias para operar.
Estimó que se pueden procesar por cosecha unas 100 toneladas como mínimo. “Con la cosecha del primer año llevamos adelante algunos experimentos en industrializar la fruta y los resultados han sido muy positivos”, destacó.
En la planta se realizará la recepción y procesamiento de la fruta, mientras que también han proyectado alcanzar un aprovechamiento integral del maracuyá. Así acordaron con una EFA de Andresito experimentar con la cáscara de la fruta para la alimentación de cerdos y también lograron una fórmula para producir jabón a partir de dicho cultivo. “Actualmente es una fruta con mucha demanda y no sólo del sector gastronómico, también desde los laboratorios de fitomedicamento y la industria de alimentos y bebidas”, destacó Hugo.
Por su lado, Núñez Hinostroza indicó que “es importante resaltar que estos inversores han visto el potencial que tiene la provincia en cuanto a producciones de alto rendimiento que se pueden lograr en minifundios. Algunos frutales pueden funcionar muy bien en tres o cuatro hectáreas”.
La flor de la pasión
El nombre científico de la especie es Passiflora edulis. Es una planta muy fácil de reconocer si está en flor, ya que por su forma y sus llamativos colores es inconfundible. En muchos países se puede encontrar la planta en forma silvestre, y en otros se cultiva principalmente para el consumo de sus exquisitos frutos.
En algunos países se la conoce también como maracuyá, pero esta es una deformación de su verdadero nombre, mburucuyá, que en guaraní significa “criadero de moscas”, ya que su fruta es tan dulce que atrae a esos molestos insectos.
A su vez, a su hermosa flor, que es la flor nacional de Paraguay, se la suele llamar “la flor de la pasión”. Existen más de 200 variedades de la planta que se diferencian por el color y la forma, tanto de sus flores como de sus frutos.
Se utiliza tanto sus flores y hojas como sus frutos, los cuales tienen también diferentes propiedades medicinales.
(El Territorio)
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones