Primero lo hizo su madre y dos meses después ella, sola, porque pidió a una pareja conocida que se ocupe de cuidar a la beba hasta su regreso. Por cuestiones económicas eso ocurrió alrededor de diez meses después y fue una verdadera pesadilla, porque el matrimonio se había separado y la pequeña quedó en manos del hombre, que se negó a reintegrarla y la inscribió con su apellido, figurando en los documentos como padre biológico.
Fue el principio de una lucha sin tregua que libraron las misioneras en un juzgado de la provincia de Chubut. El periplo llegó a su epílogo con el acusado condenado a tres años de prisión en suspenso por el Tribunal Federal de Comodoro Rivadavia y la madre otra vez junto a su hija.
En busca de una oportunidad
Las dos protagonistas de esta historia son Yanina (20) y su madre, Rosa (42). El acusado se llama Raúl Alberto Ignacio Repich (40), quien alegó que se movió a fuerza del cariño que sentía por la criatura y que estaba arrepentido. No bastó.
Debió enfrentar sus actos encuadrados en el delito de alteración de la identidad de una menor de diez años en concurso ideal con falsedad ideológica en documento público, tendiente a acreditar la identidad personal. De eso fue hallado culpable.
“No me dejaban que la vea”
De acuerdo al testimonio de Yanina, buscando mejores oportunidades decidió dejar Misiones para radicarse junto a su mamá en la localidad de Sarmiento, cerca de Comodoro Rivadavia.
Cuando debieron regresar obligadas por el estado de salud del abuelo, le pidió a la esposa de Repich (a quien conocía porque le había dado trabajo) que cuidara a la pequeña por un tiempo corto. Se pusieron de acuerdo -aseguró- pero desde entonces no la vio más.
“Cuando volví no dejaban que la vea y me entere que tenía esos documentos falsos. Nunca di mi firma ni permisos para que hagan eso con mi hija”, declaró. En esa línea añadió que la nena “estaba toda golpeada, tenía miedo hasta de ir al baño y ella no sabía que era el miedo. Por eso busqué recuperarla cuanto antes”.
Su madre, Rosa, fue más detallista en su testimonio durante el juicio. Reconoció que Yanina fue a vivir a su casa pero al poco tiempo debieron regresar a Misiones. “Se quedó unos meses en Misiones después de la muerte de mi papá porque no tenía dinero para volver, pero cuando finalmente pudo fue directo a buscar a la beba y el señor ‘la sacó cagando’. Repich le sacó el apellido y puso el suyo, con un documento falso desde ese momento”.
“Mi hija nunca dejó a la menor en adopción, solamente la dejó con esa familia para que la cuide el tiempo que no estaba. El hombre aprovechó para hacer eso, para apropiarse”, aseguró.
“No hubo dinero, sólo cariño”
Ignacio Repich declaró por primera vez en la instancia de debate. Dijo que cometió un error y por cariño quiso quedarse con la beba. La anotó como suya “porque hubo un acuerdo previo” entre su ex pareja, él y la mamá de la niña, pensando que estaba bien por la pequeña. Reconoció que fue a anotarla personalmente al registro civil de Sarmiento y cuando le explicaron que era un delito, ya lo había cometido. También dijo que al principio tenían buena relación con la madre y la abuela de la niña (Yanina y Rosa) asegurando que “no hubo dinero, solo cariño, mucho cariño” y aseguró que las denunciantes iban a visitarla pero no dejaba que la lleven.
En ese punto admitió ante el magistrado Enrique Jorge Guanziroli que cometió el error de no querer restituirla a su madre cuando ésta se la pidió, justificando esa actitud en el amor que sentía puesto que la criatura estuvo con él -según sus cálculos- un año antes de inscribirla como suya y un año y medio después, hasta que un dictamen judicial cedió a Rosa la guarda provisoria. En su defensa el condenado dijo que Yanina pudo ver a su hija cuando quiso, hasta que un día se presentó en su casa “a visitarla, pero se la llevó y no la trajo más” por lo que a mediados de febrero de 2015 pidió la restitución aprovechando que el los papeles figuraba como padre. En ese entonces la investigación estaba en marcha, por lo que saltó a instancias de una pericia genética que no era el padre biológico, y eso lo sujetó la causa por la que ahora fue condenado.