La imputación provisoria alcanza al oficial y suboficial sospechosos de dispararle a Arnaldo Amarilla (33) el domingo en el barrio A3-2 de Posadas, tras enfrentamientos callejeros ocurridos horas antes. El juez Ricardo Balor decretó el secreto de sumario en la causa.
PERICIAS. El juez de Instrucción 6 (izquierda con chaleco) presenció el relevamiento de la Policía Científica el domingo.
Los dos efectivos de la seccional Décima que intervinieron, durante la madrugada del domingo, en el operativo tras el que hallaron muerto a Arnaldo Alejandro Amarilla (33) en una vivienda del barrio A3-2 del sur de esta capital, continúan detenidos a disposición del juez de Instrucción 6, Ricardo Balor que los investiga por el delito de “homicidio”.
El magistrado dictó el “secreto de sumario” y espera dentro de las próximas horas la llegada a su despacho del sumario con todas las actuaciones solicitadas a la Policía referentes al lo sucedido entre la 1 y 2 del domingo, lapso en el que se baraja que “Nano” Amarilla fue atacado con disparos de escopeta con perdigones de goma para repeler un incidente violento que se produjo frente a su domicilio de la manzana 18 del mencionado complejo habitacional.
Vale recalcar que ayer por la mañana, familiares y amigos de Amarilla lo despidieron y enterraron en el cementerio La Piedad de Posadas, con marcadas expresiones de congoja y exigencias de pronta justicia.
Casi a la par de esta ceremonia, frente a la seccional Décima, dependiente de la Unidad Regional X, se produjo el recambio de autoridades. Por orden de la jerarquía política e institucional, fue desplazado de la comisaría Marcelo Viera, reemplazándolo Sergio Ariel Virissimo. La decisión se plasmó en un acto protocolar con las autoridades respectivas. En cuanto a los policías involucrados por la imputación, permanecen detenidos en distintas unidades de la fuerza de seguridad a la espera de que el juez los llame a declaración indagatoria.
De acuerdo a fuentes consultadas, el domingo por la madrugada Amarilla fue víctima de un episodio que se investiga como posible caso de “gatillo fácil”.
Hasta el momento, la causa principal de su muerte, fueron las múltiples heridas de perdigones disparados por policías que habrían acudido a repeler, por tercera vez en menos de seis horas, discusiones y peleas callejeras en las que intervino el occiso.
El ataque se concretó entre la 1 y 2, pero el cadáver fue descubierto por un hermano a las 5, quien habría alertado a sus padres.
El juez Balor, tras los primeros testimonios, relevamiento ocular de la vivienda e información acercada por eventuales testigos, se presentó en la seccional Décima para secuestrar documentación referida a horarios de guardia y ordenar la demora del oficial y el suboficial, como también se incautó una escopeta ithaca calibre 12.70, cartuchos y las armas reglamentarias nueve milímetros de ambos sospechosos.
(P.E.)
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