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Oficial aseguró que fue el sargento quien disparó al exconvicto en A-3-2

Dijo que su subordinado actuó pese a no contar con la orden de gatillar. Fue imputado por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”. El suboficial se abstuvo de declarar.

El oficial detenido en la investigación por la muerte del exconvicto Arnaldo “Nano” Amarilla (33), el último domingo en el sur posadeño, declaró ayer en indagatoria y, entre otras cosas, se desligó del ataque fatal y apuntó contra el otro apresado, el suboficial que ayer resolvió guardar el silencio.


Así lo confirmaron fuentes del caso, quienes indicaron que el acto de indagatoria al que fueron sometidos ambos uniformados comenzó minutos después de las 16 de ayer y se extendió hasta cerca de las 20.
 
El primero en ser trasladado ante el magistrado Walter Ricardo Balor, titular del Juzgado de Instrucción 6 de Posadas, fue el suboficial. Asistido por el letrado particular Víctor Feliciano Verón, el uniformado resolvió guardar silencio y se acogió a su derecho constitucional de abstenerse, sin que aquello represente una carga en su contra. Fue imputado provisoriamente por “homicidio agravado”.
 
Posteriormente fue el turno del oficial a cargo del operativo, quien cuenta con el asesoramiento de los abogados José Luis Rey y Eduardo Paredes. Ese policía fue acusado en principio por el delito de “incumplimiento de los deberes de funcionario público”. Una vez leído el relato acusatorio, resolvió romper el silencio.
 
El oficial brindó detalles sobre lo ocurrido en la madrugada del último domingo en el complejo habitacional A-3-2 de Posadas. Contó primero que hace apenas una semana cumplía funciones en la comisaría Décima y que aquel era su primer fin de semana en la jurisdicción.
 
Reveló luego que en la manzana 18 del barrio se registraron varios disturbios y que debieron acudir en dos oportunidades para devolver la calma. Durante la primera comisión aparentemente habrían logrado identificar a Amarilla como uno de los autores de la violencia, pero no lograron demorarlo.
 
Minutos después de las 1.30, ante un nuevo llamado, regresaron. El oficial aseguró ante el juez Balor que cuando se bajó del vehículo en dirección a la vivienda de Amarilla  para intentar dialogar con él, de manera imprevista y a la carrera lo cruzó por un costado el sargento, quien iba armado con la escopeta Ithaca. Entonces, pese a que no le había dado la orden de disparar, el suboficial abrió fuego sobre la humanidad de la víctima.
 
El oficial continuó con su relato y aseguró que, una vez que regresaron a la comisaría, informó de lo sucedido a sus superiores. Al parecer, ni él ni sus compañeros imaginaban la gravedad de lo sucedido. Ese mismo día, cerca de las 5, volvieron a llamar desde la manzana 18. Eran los familiares de Amarilla, para informar que el exconvicto había muerto.
 
Ante ese testimonio, la Justicia aguarda ahora por los resultados de una serie de pericias, entre ellas la autopsia, que permitirá determinar qué tipo de munición se cobró la vida del fallecido. Y si la misma, como se supone, provino del arma que empuñaba el sargento. Por lo pronto, anoche al cierre de esta edición, tanto el oficial como el suboficial continuaban tras las rejas.
 
El hecho que se investiga tuvo lugar el último domingo de madrugada y se cobró la vida de Amarilla, quien recientemente había recuperado la libertad tras cumplir condena por “homicidio”. 
 
La víctima fatal recibió disparos que serían de “postas de goma” -aquello es materia de investigación- tanto en la espalda como en el tórax. Fue un hermano quien, alrededor de las 5, lo encontró sin vida y dio aviso a las autoridades. Los dos policías fueron detenidos a las pocas horas del hecho.
(P.E.)

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