Clarens hizo 220 viajes al exterior, la mayoría a Uruguay (164 oportunidades) seguido por Estados Unidos, con 41 traslados a ese país. En algunas ocasiones coincidió en el destino con el secretario privado del expresidente, Daniel Muñoz, que murió en 2016. Según las anotaciones de Oscar Centeno, exchofer de Roberto Baratta, Muñoz era uno de los que recibían bolsos con plata de los sobornos.
Del total de sus viajes al exterior, 91 fueron a Uruguay, en barcos privados, a pesar de que tiene su propia compañía de taxis aéreos. El dato del destino no es menor, ya que de acuerdo a la Justicia suele usarse para trasladar plata «negra» afuera del país. El financista vinculado al expresidente pidió pasar a ser imputado colaborador, acuerdo que todavía debe ser homologado por el juez federal Claudio Bonadio.
En su declaración ante el fiscal federal Carlos Stornelli Clarens dio detalles de las operaciones de su financiera en la causa, consigna Clarín. Fue involucrado en la investigación por el megaempresario de la construcción Aldo Roggio, que declaró ante la Justicia que el financista recibía coimas de hombres de negocios, a cambio de que les pagaran los certificados de avance de obras.
Uno de esos viajes fue el 23 de enero de 2009: el financista partió a las 19 y Muñoz algo más tarde. Volverían tres días después, con una diferencia menor a las dos horas. Lo mismo pasaría en febrero de ese año, y entre diciembre de 2010 y enero de 2011.