Anoche se realizaban pericias de luminol en la vivienda del barrio Villa Urquiza donde se habría producido la muerte de la mujer
Según pudo reconstruir este matutino, ese lunes a las 19.30 el 911 recibió el llamado del sujeto identificado como Juan Carlos M. (43), quien pidió la presencia policial en su vivienda ubicada en Estado de Israel 4041 del barrio Villa Urquiza ante el suicidio de su esposa.
Tal como marca el protocolo, el cuerpo fue examinado por un médico policial quien dictaminó que la víctima, de contextura física robusta, presentaba un signos compatibles con un ahorcamiento, aunque de igual forma se solicitó el examen de autopsia.
En ese marco había quedado el caso, pero todo se vio revolucionado ayer a la mañana cuando los forenses culminaron el examen de autopsia e informaron que en la cabeza de Silva habían encontrado un proyectil calibre 22 milímetros.
Esto, a su vez, derivó en la demora en averiguación del hecho del concubino de la mujer.
Pericias al detalle
El proyectil detectado en la autopsia sumado al hallazgo del arma de fuego en la vivienda dejó entrever la posibilidad de que el caso pudiera tratarse de un homicidio.
Es que a pesar del hallazgo del balazo, los forenses dictaminaron que la causa de muerte de la mujer efectivamente se trató del ahorcamiento y no del disparo, lo que trazó el escenario de una trama aún más compleja para resolver en poco tiempo.
Esto fundamentaría en cierto punto el hecho de que cuando el médico policial examinó el cuerpo dentro del baño donde se habría producido el desenlace, no encontró sangrado y tampoco pudo advertir a simple vista la herida, situación que ya sucedió en otros casos en los cuales hubo incidencia de un proyectil calibre 22 como por ejemplo en la muerte de Guido Kachuk o de Franco Emanuel Sotelo, en los que incluso después de una primera autopsia no se había advertido el balazo que presentaba.
A partir de ahí se avanzó en analizar la trayectoria del disparo, pero lo que terminó de inclinar la balanza hacía la hipótesis del suicidio fueron los exámenes de guantelete de parafina ordenados a realizar tanto en la mujer como en su concubino.
En este contexto cabe aclarar que de este examen se obtienen resultados que son carácter orientativos, mientras que los definitivos son las pruebas de absorción atómica que también fueron efectuados, pero que cuyos informes finales demoran más tiempo en conocerse.
En paralelo a todo esto, los voceros señalaron que entre las pericias ordenadas también se extrajeron muestras genéticas debajo de las uñas de la mujer y desde el mediodía los pesquisas también realizaron diversas averiguaciones tendientes a reconstruir la relación de la pareja. El resultado final del cúmulo de pericias determinará finalmente qué sucedió en la vivienda de Villa Urquiza.
Por último también se había ordenado un entrecruzamiento de datos entre juzgados de familia para establecer si existían denuncias previas por hechos de violencia o conflictos de algún tipo entre la mujer y el hombre.
En el hecho trabajaron los efectivos de la Comisaría Tercera, en conjunto con el personal de la Dirección Homicidios y de Criminalística. En tanto, en la causa toma intervención el Juzgado de Instrucción Uno, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo.
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