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La leishmaniasis visceral volvió y avanza en personas jóvenes

 Los perros son los reservorios del parásito, transmitido por el flebótomo Lutzomyia. | Foto: El Territorio

En Misiones se diagnosticaron tres pacientes con leishmaniasis visceral, quienes estuvieron internados con medicación específica, pero ya fueron dados de alta y continúan con tratamiento ambulatorio.

El referente del Servicio de Infectología del hospital escuela Ramón Madariaga, el médico Gustavo Méndez, explicó a El Territorio que el número de casos de la enfermedad parasitaria no aumentó en los últimos años, aunque sí se dio la aparición de la patología en personas jóvenes y sanas sin factores predisponentes aparentes.

«La leishmaniasis es una patología que en general aparece asociada a enfermedades previas, en personas que tienen debilitado su sistema inmune, como pacientes oncológicos, con tuberculosis o alcohólicos, entre otros».

Sin embargo, Méndez indicó que «también estamos viendo que la enfermedad avanza en una franja de la población que no tiene un factor predisponente, como lo son las personas jóvenes y sanas sin algún hábito tóxico».

«No hay en sí un factor condicionante para adquirir la leishmaniasis, aunque sí es cierto que en las personas con enfermedades de base y con un sistema inmunitario debilitado, la enfermedad es más agresiva y los cuadros son más complejos».

En 2015, en el Madariaga, cinco personas fueron tratadas por leishmaniasis visceral, mientras que en lo que va de este año ya se detectaron tres casos: un hombre de 60 años, otro de 56 y un joven.

«Es una enfermedad endémica en Misiones, se transmite por un vector que es el flebótomo Lutzomyia, que pica a un perro que es reservorio del parásito leishmania y se infecta con su sangre, cuando el mosquito pica al humano le transmite el parásito. En nuestra provincia, tenemos todos los elementos que conforman la cadena de transmisión de la leishmaniasis».

En la provincia, la media para la detección de la enfermedad en humanos es de 45 días desde que se inicia el cuadro de fiebre, mientras que la Organización Mundial de la Salud prevé que se estudie como caso sospechoso cuando se presente fiebre prolongada de dos semanas.

«Uno de los ejes de abordaje de la enfermedad es la detección temprana, realizamos sensibilización al equipo médico para que piense en leishmaniasis como diagnóstico posible cuando hay fiebre de más de dos semanas».

Méndez explicó que «con el diagnóstico temprano y la medicación oportuna podemos evitar que la enfermedad evolucione poniendo en riesgo la vida de la persona». Por último, reflexionó que aún es pronto para determinar si las fumigaciones contra el Aedes, disminuyeron también a la Lutzomyia. «Seguro que la limpieza hizo bien», dijo.

(El Territorio)

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