Darío Badaracco fue quemado vivo por dos compañeros de celda. Estuvo cinco días internado en grave estado.
El hombre de 31 años fue agredido por dos de los reclusos con los que compartía la celda 766 del pabellón 10 de Sierra Chica. «Lo golpearon, lo patearon y le tiraron agua hirviendo sobre el rostro, tórax, abdomen, región inguinal y piernas», precisaron desde el servicio penitenciario y publicó TN.com.ar.
El sospechoso por haber matado en 2017 a Fulles terminó con el «60% del cuerpo quemado», lo que desencadenó su muerte en el hospital de Olavarría. Sus agresores fueron identificados: uno estaba preso por lesiones leves y violación de domicilio, y el otro por homicidio.
«Yo no me puedo acostumbrar a su ausencia. Arruinaron nuestra familia», expresó angustiada Mónica, su mamá. Cuando no puede dormir por las noches, abraza la almohada como si fuera la joven. «Yo me pregunto, ¿por qué le tuvo que pasar todo esto a ella?», agregó.
La estaban buscando desde hace casi un mes. Para ese entonces, Badarraco había declarado ante la fiscal tres veces como testigo. El día que encontraron los restos, estuvo prófugo 48 horas, pero lograron detenerlo en el Bajo Flores.
La hipótesis de los investigadores es que Araceli fue abusada y asesinada en el corralón donde trabajaba el acusado. Luego de estrangularla con un lazo, la llevaron hasta su casa escondida en un baúl.
La mamá de Araceli recordó la cobertura mediática del caso y cuestionó que hayan puesto en tela de juicio la vida privada de su hija. «La trataron como una víctima de segunda categoría», aseveró. «Es fácil hablar de alguien cuando no está. La verdad es que me enojé con la gente que habló mal de ella», concluyó.
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