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El acuerdo de juicio abreviado fue elevado al Tribunal Penal Uno de Posadas.

Ocho años de cárcel por asaltar y secuestrar a un juez de Paz

Un joven de 22 años fue recientemente condenado por el violento asalto perpetrado a fines de 2016 en contra de un juez de Paz de San Ignacio, al cual lo torturó con cortes en los dedos para obtener más dinero y hasta lo llevó cautivo hasta un cajero para aumentar el botín que pretendía llevarse.

Acorralado por las pruebas en su contra, el muchacho identificado como Maximiliano Santiago Báez (22) reconoció su responsabilidad en el hecho y de esta manera aceptó firmar un juicio abreviado con el fiscal Martín Rau.

 

El acuerdo se firmó por una pena de 8 años de prisión como autor del delito de robo calificado por el uso de armas y privación ilegítima de la libertad.
El pacto fue elevado luego a los magistrados del Tribunal Penal Uno, quienes homologaron el acuerdo y lo transformaron en sentencia.

Asalto acreditado
De esta forma, para la Justicia quedó acreditado que ese 4 de diciembre de 2016 a la medianoche fue Báez quien irrumpió con fines de robo en la vivienda del magistrado de Paz Luis Alcaráz, de 74 años en ese entonces.

Según lo reconstruido, esa noche Alcaráz estaba en su casa de calle Independencia 755 de San Ignacio cuando escuchó el ruido de una explosión y luego advirtió un corte en el suministro de energía eléctrica en el lugar.
Ante esta situación el hombre decidió mirar por la ventana y se dio cuenta que era el único vecino del barrio sin luz, por lo que salió al patio delantero de su vivienda y allí fue sorprendido por el ahora condenado.
Allí Báez atacó a cara descubierta al magistrado y lo arrojó al piso. “Quedate piola que somos cinco, te vamos a meter plomo si no nos das toda la plata que tenés”, fue la amenaza que el delincuente le profirió a su víctima.
En esa instancia comenzó la violencia. Baéz apretó la cabeza de Alcaráz contra el piso con su pie, mientras le propinaba golpes en la zona renal y espalda.
Pero como si eso fuera poco, el sujeto extrajo un arma blanca y le produjo un corte en la cabeza a la víctima. “Para que no tengas dudas que te voy a matar”, le expresó.
A partir de ahí, ambos ingresan a la casa y el juez de Paz hizo entrega de los 8.000 pesos en efectivo que tenía en el lugar, pero Baéz no quedó satisfecho por lo que comenzó a efectuarle cortes sucesivos en tres dedos de la mano izquierda de la víctima.
El delincuente comenzó a revisar la vivienda y también se apoderó de algunas joyas, celulares, una mochila y algunas prendas de vestir, pero ante la violencia expuesta por el joven, Alcaráz le dijo que tenía más dinero para darle pero debían ir al cajero.
Báez aceptó y lo llevó a punto de cuchillo, pero en el camino todo su plan comenzó a derrumbarse y a futuro todo ello terminó decretando lo que ahora se tradujo en una sentencia a 8 años de prisión.
Es que mientras caminaban hacia el cajero, por la zona pasó una combi de la Municipalidad local, cuyos ocupantes conocían al juez y lo saludaron.
Situación similar ocurrió cuadras después, aunque en esa oportunidad los que cruzaron eran conocidos de Báez e incluso uno de ellos lo saludó por su nombre y eso fue lo que escuchó el juez, que luego lo recordó ante los uniformados que tomaron parte en la pesquisa del caso.
Lo que terminó de frustrar el plan fue una agente de policía que estaba de adicional en un local bailable. Al pasar frente a ella Alcaráz hizo señas pidiendo ayuda y la uniformada interpretó todo a la perfección, al igual que Báez, quien vio que todo se le salía de las manos y se dio a la fuga.
Con todos los datos recolectados, la Policía no tardó mucho en llegar hasta el domicilio del que por ese entonces era un sospechoso más, pero lo hallado en su casa lo terminó de complicar.
En la vivienda de Báez los efectivos encontraron la mochila de Alcaráz, como así también dos celulares y más de 10.000 pesos.
Una vez sometido a proceso, tampoco pasó inadvertido por varios testigos en una rueda de reconocimiento. Todo este cúmulo de elementos lo mantuvo acorralado y antes de enfrentar un debate optó por reconocer su culpabilidad.
La pesquisa del caso fue llevada adelante por el Juzgado de Instrucción Siete, a cargo del magistrado Carlos Giménez.

$8.000

Pesos.
El 4 de diciembre a la medianoche Alcaráz fue sorprendido por Báez en su casa. Tras golpes y cortes el delincuentes se apoderó de $8.000 pero luego llevó contra su voluntad al juez hasta un cajero para conseguir más dinero.

(El Territorio – Por Jorge Posdeley)

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