Sobre Julián Alberto Larrosa (39), la Justicia consideró “viable su inserción en la sociedad” y el 11 de diciembre del 2017 abandonó la cárcel federal de Candelaria bajo libertad condicional. Estaba detenido por intentar transportar una megacarga de 3,5 toneladas de marihuana incautada en 2014 -hasta ese momento uno de los decomisos más importantes de la Policía de Misiones – , delito por el cual lo condenaron a 5 años y 11 meses de prisión en 2016.
Como informó ayer El Territorio, el procedimiento fue realizado por efectivos la División Operaciones Federales de la Policía Federal, quienes lo esperaron en el ingreso al barrio Malvinas, ubicado sobre la ruta provincial 4. Larrosa se movilizaba en un Volkswagen Bora y al ver a los efectivos embistió a una de las camionetas de la fuerza, pero no pudo controlar el auto después del impacto y, tras atravesar un lomo de burro, terminó despistando.
Luego de eso se realizaron allanamientos en dos inmuebles relacionados al hombre y se detuvo a su mujer. En los procedimientos los efectivos federales secuestraron frascos con marihuana, dos balanzas, un cuaderno con anotaciones y cuatro rollos de papel film.
Según la instrucción llevada adelante por la jueza bonaerense Alicia Vence, titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Dos de San Martín, el oriundo de La Dulce compraba cargamentos de entre 50 y 100 kilogramos de cannabis en el Norte provincial y después se lo vendía principalmente a brasileños del otro lado del río Uruguay. Otro poco era vendido al menudeo en sus pagos.
La investigación
La pesquisa incluyó trabajos de campo, seguimientos y escuchas telefónicas que permitieron establecer que estaba por hacer una nueva transacción. Sin embargo, se puede decir que el convicto misionero quedó bajo la lupa de la Justicia casi por casualidad, a partir de uno de sus contactos en el submundo del narcotráfico que cayó junto a una banda que operaba muy lejos de la frontera brasileña.
La pesquisa contra ese grupo criminal había comenzado hace aproximadamente unos cinco meses antes, cuando en la localidad de General Pico, en La Pampa, los efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA) detuvieron a varios sujetos que en su poder tenían cuatro kilos de cocaína. Ese fue el puntapié.
Pero eso no los conformaba. También querían llegar a los proveedores, por lo que mediante los trabajos investigativos establecieron cuándo se iba a movilizar una carga, y una comitiva especial se trasladó especialmente a Posadas para interceptarla y dar un golpe sobre toda la estructura.
Los ladrillos iban ocultos en diferentes muebles, como un somier, un frezzer y dos heladeras, entre otros.
De inmediato el conductor quedó detenido y la jueza Vence dispuso once allanamientos asociados a los involucrados. El resultado final fue la detención de cinco personas y el decomiso de 1.393 dosis de cocaína, una escopeta y un rifle, más de 100.000 pesos en efectivo y dos vehículos, además de una gran cantidad de documentación.
Ese fue el principio del fin – de otro fin- para Larrosa, que en San Javier multiplicaba su inversiones en marihuana cobrándola luego en reales.
Sus méritos para ser liberado
Después la Justicia aceptó para el cumplimiento del beneficio en su casa del barrio Santa Clara de La Dulce, donde residía también su esposa, ahora detenida por una posible vinculación con el delito.
Irónicamente en su momento se valoró “la contención de su familia”, ya que ambos tenían una hija pequeña.
El tiempo que estuvo preso, sumado a la progresión educativa que tuvo dentro de la unidad penitenciaria -terminó la primaria, rindió niveles de la secundaria e hizo varios cursos- jugaron a favor suyo antes de volver nuevamente a delinquir.
En el informe del Servicio Penitenciario Federal se destacó “el avance por las diferentes etapas de la progresividad que le posibilitó hacerse acreedor de un concepto ejemplar y de una calificación de conducta muy buena”.
340
En marzo le incautaron 340 kilos de marihuana a una banda que operaba en distintos puntos del país. Ese procedimiento puso en la lupa a Larrosa.
65
El procedimiento de San Javier resultó con el secuestro de 65 kilos de cannabis que iban a ser vendidos a brasileños. Del total, había 8 kilos de cogollos.
La falsa denuncia por robo de un camión empantanado
La historia de la primera vez que Julián Alberto Larrosa (39) cayó por sus actividades ilícitas es cuanto menos insólita. Es que los efectivos de la Policía de Misiones llegaron a él en 2014 después de que el camión cargado con droga que conducía quedó empantanado.
Ocurrió el 2 de diciembre en Leandro N. Alem, precisamente en Picada Africana. Los efectivos de la Unidad Regional VI habían llegado hasta el camión a partir de una denuncia por robo del propio Larrosa, pero la investigación terminó señalándolo directamente.
Según informó oportunamente El Territorio, los investigadores lograron reconstruir que, un día antes de eso, el sanjavierense debía cargar madera en el establecimiento de Alto Paraná en Puerto Piray para transportarlo hasta Varillas, Córdoba. En el lugar, el camionero le pidió al maquinista de la empresa que le deje libre un espacio dentro del semirremolque porque también debía acomodar una carga de palets.
Pero ese lugar estaba destinado a otra cosa. El hombre desvió de su camino hasta Leandro N. Alem, donde dejó el camión en una estación de servicios por varias horas, hasta que finalmente retomó la marcha hacia Picada Africana, presuntamente a un predio ubicado en inmediaciones a la Asociación de Plantadores de Tabaco (APT), donde se habría efectuado la carga de los estupefacientes.
En horas de la madrugada, Larrosa intentó retomar su viaje pero antes de llegar a la ruta nacional 14 quedó atascado debido al mal estado del camino como consecuencia de las lluvias que habían caído entonces.
Cuando la Policía inspeccionó el camión, encontró 3.863 ladrillos de cannabis prensado que totalizaron 3.556 kilogramos. Así, el sujeto pasó de ser una víctima de robo a un narcotraficante en pocas horas. En el lugar se encontraron elementos, como baldes y palas, que hacían suponer que el camión había intentado ser liberado sin éxito y a los pesquisas no les cerraba que en tan poco tiempo el camión había sido robado y cargado prolijamente por terceros.
Finalmente en 2016 , mediante la vía de un juicio abreviado, Larrosa admitió su responsabilidad en el hecho que se le acusaba y de esa forma fue condenado a cinco años y once meses prisión como autor del delito de transporte de estupefacientes.
El monto de la pena fue acordado entre el condenado, su defensora oficial y los representantes de la fiscalía federal y luego avalado por los magistrados Manuel Alberto Jesús Moreira, Norma Lampugnani y Mario Hachiro Doi, integrantes del Tribunal Federal.
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones
