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Hasta seis jóvenes son asistidos cada fin de semana por consumo de drogas

La comunidad educativa del BOP 5 de Candelaria quedó conmocionada el lunes luego del hallazgo de 95 gramos fraccionados de marihuana en posesión de dos alumnos de 16 años dentro del establecimiento. Los adolescentes fueron demorados por la Policía y el personal de la Dirección Toxicomanía realizó los trabajos pertinentes para confirmar el tipo de sustancia.

El caso de esta escuela de Candelaria volvió a poner sobre el tapete el drama de las drogas en los jóvenes, un flagelo que trasciende las fronteras del ámbito familiar y educativo para convertirse en un problema social y de salud pública.
Un suceso que cala hondo en la juventud y que se refleja en estadísticas cada vez más alarmantes. “Hace dos años, una estadística me llamó la atención. La Municipalidad llamaba a convocatoria a los jóvenes para inscribirse a una fuerza; se inscribieron más de 300 y uno de los primeros requisitos era hacerse unos análisis de laboratorio. Con eso, más del 50% quedó afuera por dar positivo en el consumo de algún tipo de sustancia. Es alarmante y está naturalizado”, sostuvo a El Territorio el trabajador social Guillermo Do Reis, que forma parte del Gabinete de Asistencia que tiene el hospital local y además se desempeña en la Secretaría de Acción Social de la Municipalidad.
Este medio se acercó hasta el establecimiento escolar, desde donde optaron por el silencio ante lo sucedido. “Hay un protocolo que baja desde el Consejo General de Educación y prohíbe a todos hablar, menos a su directora”, advirtieron, al tiempo que argumentaron que la máxima autoridad del BOP 5 estaba de licencia.
El Gabinete Pedagógico Interdisciplinario (GPI) también fue consultado por el tema en cuestión, en tanto no dispuso de un plan de intervención ni asistencia dado que no fueron notificados y requeridos por la institución, según señalaron.
No obstante, otros alumnos que cursan sus estudios en el colegio reconocen que esta situación es moneda corriente en las escuelas. Los vecinos, por su parte, viven en una constante incertidumbre y sensación de inseguridad por los constantes robos y peleas en la vía pública perpetrados por menores de edad bajo los efectos de sustancias tóxicas.
“Hay una adolescente de 12 años que llegó al hospital, está inmersa en las drogas y eso derivó en una situación de promiscuidad, enfermedades venéreas, fracaso escolar. Eso lo vemos a diario”, ejemplificó Luis Flecha, director del hospital local, y alertó: “Durante el fin de semana se acentúa más. Registros exactos no tenemos, pero cada fin de semana unos cinco o seis jóvenes llegan totalmente intoxicados, descompensados que no aguantan más”.
Do Reis, por su parte, añadió: “En los años 70, los pacientes que teníamos en los hospitales eran adultos mayores que tenían alguna complicación o una enfermedad grave. Ahora, en emergencias, la mayoría de las atenciones son a jóvenes que están en la cúspide de su edad y deberían estar desarrollando todo su potencial, son jóvenes que tienen accidentes porque están bajo el efecto de otras sustancias”.
Do Reis y Flecha coinciden en que la caída de los menores de edad en el consumo de estupefacientes se debe a la falta de comunicación en la familia, la crisis económica y a la condición de Misiones como provincia fronteriza.
Instaron también a que la lucha debe ser dada desde todos los sectores de la sociedad para acompañar y guiar a los jóvenes.
En ese sentido se expresó Daniel Luna, intendente de Candelaria: “Estamos en una zona en la que las drogas están muy cerca de los jóvenes, por nuestra frontera internacional estamos muy expuestos al tráfico, los valores de ese tipo de drogas son accesibles, prácticamente convivimos con el narcotráfico y eso hace que los jóvenes o cualquier persona de la población tenga un acceso fácil”.
El jefe comunal, asimismo, indicó que desde el municipio se trabaja de cerca con las escuelas para evitar que los chicos dejen las aulas y de esa manera prevenir las adicciones.
Do Reis ratificó que las droga son un drama que está en todos los estratos sociales y va en aumento. Indicó la presencia de no solamente la marihuana, sino sustancias alucinógenas, éxtasis y cocaína.
“La única diferencia es que baja el nivel económico y también baja la calidad”, dijo y señaló con pesar: “Es una estrategia, como la droga es una mercancía y a los que están en ese negocio les interesa tener más ganancias, entonces no les interesa que sea un menor de edad o un niño, mientras tengan clientes van a ir por ellos”.

“Se drogan y se pelean entre todos”

El barrio San Cayetano es uno de los tantos de la localidad que sufre el avance de las drogas en sus jóvenes, un drama que preocupa y tiene en vilo a numerosas familias. El Territorio pudo hablar con la tía de uno de los adolescentes que llevó marihuana a clases el lunes, residente en este barrio. La mujer, que prefirió resguardar la identidad, reconoció que el barrio está complicado por los constantes robos que sufren los vecinos y las peleas entre adolescentes totalmente perdidos en el consumo. “Hay una chica de 14 años que tiene problemas con las drogas, el otro día le pegaron. Estaba con sus compañeros de la misma edad, pero se drogan, se desconocen y se pelean entre ellos”, dijo la mujer. La tía del adolescente contó que su sobrino es el mayor de cinco hermanos y ante la ausencia de su padre por cuestiones de trabajo, se crió entre la casa de su madre y su abuela. “Un chico tranquilo y bueno con su madre y hermanos”, lo describió la mujer. Un chico al que la soledad y el abandono pueden llevarlo a situaciones límite.
Opinión

Naturalizar el drama

Por Griselda Acuña

No hay sorpresa ni asombro cuando se habla del flagelo de la droga en las escuelas. La droga está también en los barrios, en las chacras, en los municipios grandes y también en los más pequeños. El consumo de sustancias lícitas e ilícitas no respeta edades ni fronteras físicas. Justamente, eso es lo más grave: naturalizar el drama. Y más desesperante es saber que las víctimas son niños y adolescentes. Sí, son víctimas. Víctimas de la falta de oportunidades, de contención, de espacios de debate y de disfrute. Candelaria está envuelta en una problemática que se acentúa con el paso del tiempo y que, a la vez, no es exclusiva de ese municipio. Se hizo visible al descubrir que una alumna tenía marihuana en su mochila, pero el problema viene de antes. En 2016, la localidad de Gobernador Roca vivió una situación similar a la que atraviesa la primera Capital de Misiones y puso en alerta a la comunidad hasta el punto de que su intendente impuso el toque de queda. Desde entonces hubo diferentes medidas para frenar la comercialización en establecimientos escolares pero no fueron suficientes. Las escuelas siguen siendo un flanco ideal. Nos corresponde a los adultos repensar estrategias. Es tiempo de contención, no de control (únicamente). Es tiempo de escuchar.

(El Territorio – Por María Elena Hipólito)

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