El empresario inmobiliario Guillermo Javier Vázquez (42) tenía las manos quemadas. En su desesperado intento por evitar la muerte, agarró los cables del hueco del ascensor por el que había caído. Se cree que a la altura del séptimo piso, finalmente se soltó y de ahí en más fue caída libre. El deceso fue en el acto, el lunes por la noche, en Posadas.
Para los investigadores policiales y judiciales fue un accidente. Un descuido fatal hizo que entrara al espacio del ascensor sin notar que la caja del elevador no estaba en ese lugar. Tal vez absorto en sus pensamientos o mirando el teléfono celular dio un paso al vacío sin darse cuenta. Esto sugiere la principal hipótesis.
En su departamento del piso 18 del edificio Aymará (chacra 42, cerca del centro) todo estaba intacto. Los detectives lo examinaron en detalle para ver si encontraban indicios que sugirieran algo diferente a la versión del accidente, pero no hallaron nada.

Los informantes indicaron que los dos ascensores que funcionan en esa torre en construcción no están habilitados, no tienen cierre automático sino manual, y la caja interna del elevador no tiene luces siquiera.
(C6)
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