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La apropiación de espacios comunes para uso personal es uno de los conflictos que se atienden. | Foto: Nicolás Oliynek

Los conflictos entre vecinos aumentaron el doble en cuarentena

Los conflictos o discusiones vecinales se duplicaron desde que a mediados de marzo pasado se decretó en todo el país el aislamiento obligatorio ante la emergencia sanitaria por coronavirus.

 

Si bien en la provincia las medidas comenzaron a alivianarse, las consultas y pedidos de intervención por diversas situaciones que se dan en los barrios se mantienen a tope.
Los datos se desprenden de la Dirección de Métodos Participativos, Resolución de Conflictos y Fortalecimiento Ciudadano de la Municipalidad de Posadas. Desde el organismo reconocieron que desde marzo a la fecha la intervención que realizan se duplicó y ahora llegan hasta 80 consultas mensuales, según señaló a El Territorio Valeria Fiore, a cargo del área.
Así, tras más de 120 días en los que se pide a los ciudadanos permanecer el mayor tiempo posible en las casas para evitar contagios de coronavirus, los números que brinda el municipio no son insólitos.
Cualquier pequeña discusión de pasillo en un complejo habitacional como la Chacra 32-33 o Villa Cabello, por citar ejemplos de barrios posadeños, puede crecer y tomar ribetes violentos en poco tiempo.
Los problemas relacionados con el ruido, como tener la música demasiado alta, hablar fuerte, poner el lavarropas a altas horas de la noche o el uso individualizado de espacios comunitarios son algunas de las quejas frecuentes. Y también las hay por la no limpieza de terrenos baldíos, apropiación de medianeras o construcciones particulares en espacios verdes.

“Nuestra área de servicio consiste en ofrecer al vecino que llega con una situación conflictiva una mesa de diálogo vía mediación o facilitación si son conflictos complejos, de muchas personas o, si no quiere el diálogo, hacemos un asesoramiento legal primario y si la situación viene atravesada por violencia física o adicciones, interviene también la psicóloga con la contención psicosocial”, explicó Fiore.

Denuncias por terrenos baldíos en Oberá

En Oberá la Defensoría del Pueblo es el lugar de referencia donde acuden los vecinos ante una situación conflictiva, principalmente con alguna prestataria de servicios públicos. Si bien no es su función abocarse de lleno a problemas entre vecinos, la defensora Patricia Nittmann comentó a este medio que sí se ocupan de reclamos de predios que no se limpian y que se convierten en criaderos de mosquitos o de alimañas, más aún con la situación que se vivió en esta localidad meses atrás con el dengue.
Otro punto central de trabajo es el de las intervenciones por mal servicio público, como agua potable, transporte o energía eléctrica.
Allí el equipo jurídico de la Defensoría actúa y llama a mesas de diálogo entre vecinos y la entidad prestataria o el municipio para llegar a un acuerdo y resolver los problemas.

Intensidad

 
Por otro lado, contó que la intensidad de los conflictos y la violencia a la que llegan también subió. “Ahora en aislamiento, donde la gente permanece más tiempo en la casa, hay más conflictividad con el vecino. Nuestros registros hasta marzo eran unos y a partir de abril se duplicaron. Pero no sólo se duplicó la cantidad de consultas del vecino sino que notamos un aumento de la intensidad en la emocionalidad con la que llegan”, dijo.
Y se explayó sobre el estado en el que arriban las personas para pedir algún tipo de solución.
“Viene el vecino muy enojado, te exige que le soluciones de hoy para mañana lo que no pudo solucionar en cinco años. No sólo es mayor la cantidad de consultas sino que también es mayor la emoción con la que llegan”, agregó la funcionaria.
“Sobre todo ahora en época de confinamiento, donde muchos vecinos están las 24 horas en su casa y ven y escuchan cosas que quizás antes no. Ahora les molesta más el ladrido del perro del vecino, se sienta a tomar mate y ve que el muro está torcido y tiene problemas con el de al lado, en los complejos habitacionales uno avanzó sobre el espacio común e hizo un garaje para el auto y el otro se apropió y puso una parrilla”, señaló, y añadió que “en todas estas cuestiones el vecino, antes de enojarse e ir a hacer la denuncia a la Policía, puede ir al Centro de Mediación y plantearlo”, acotó la funcionaria, y recomendó estas vías de resolución de conflictos para evitar que los problemas pasen a mayores.
“Primero hay que dejar en claro que el conflicto es normal y habitual en las relaciones humanas, entonces, en tanto nos relacionemos van a haber conflictos, eso no está mal, lo que determina mejor o peor calidad de vida es cómo abordás el conflicto”, reflexionó, e hizo hincapié en la importancia de hablar para resolver los problemas que se dan en la vida en comunidad.

“Los seres humanos lo primero que hacemos es hablar con quien tenemos un conflicto y generalmente cuando estamos con conflictos la emocionalidad fuerte que nos abarca es el enojo y vamos con la mejor intención a hablar con el vecino y terminamos dando el grito, el portazo o en el peor de los casos el puñetazo, esa violencia buscamos evitar”, finalizó.

Con información decorresponsalía Oberá

Cómo abordar problemas con la mediación

La mediación es una herramienta gratuita que intenta, mediante la intervención de un tercero imparcial (mediador), que los protagonistas de un conflicto, dialogando, encuentren soluciones adecuadas y satisfactorias para ambos, evitando así llegar a la instancia judicial o policial.
En un Centro de Mediación se puede tener una mesa de diálogo o asesoramiento para ordenar y contar lo que les pasa a las partes. “Así logramos cambiar esas situaciones de conflictividad. Además hemos trabajado con escuelas y en unidades penales. Trabajamos con un enfoque restaurativo, es decir, el que hizo algo mal, más allá de la pena que pueda tener a través del sistema tradicional, buscamos la toma de conciencia del impacto que tienen las acciones de cada vecino en el otro. A partir de ahí pueden recuperarse y hacer algo para sanar”, precisó Valeria Fiore.

“Cuando la gente opta por procesos de diálogo para sanar lo que le sucede toma esta herramienta y la próxima vez que le suceda algo similar va a optar por el diálogo y no por tirar piedras. Eso lo comprobamos a través de los años, pudimos ver la transformación de las personas a partir de aprovechar la oportunidad que cada conflicto trae”, cerró.

(El Territorio – Por Esteban Bueseck)

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