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Rescatan en Campo Ramón a anciana explotada por apoderado

Olmira De Olivera Padilla (73) vivió y trabajó siempre en la chacra, en Sección Décima, municipio de Campo Ramón. Nunca se casó ni tuvo hijos, lo que relegó para dedicarse al cuidado de su madre, doña Josefa De Olivera, la que falleció a los 116 años.

A principios del año en curso, la septuagenaria fue internada en el Hospital Samic de Oberá y le diagnosticaron cáncer de colon, por lo que tuvo que ser derivada e intervenida quirúrgicamente en el Hospital Madariaga de Posadas.

En ese lapso de extrema vulnerabilidad, un sobrino segundo se adjudicó derechos de apoderado y se quedó de sus documentos y tarjeta de cobro. Desde entonces el sujeto maneja a su antojo el dinero de la anciana.

Asimismo, según consta en la denuncia radicada la semana pasada en la comisaría de Campo Ramón, irrumpió en el domicilio de la damnificada y le robó gran parte de sus pertenencias. Incluso, desarmó parte de casa, sacó chapas y el cerco perimetral de alambre, lo que ocasionó un enorme perjuicio a la propietaria.

Pero aquí no terminaron los pesares de doña Olmira, ya que luego de ser dada de alta regresó a la Sección Décima y su sobrino la alojó durante unos días en su propio domicilio, con la excusa que necesitaba cuidados especiales por la operación.

“Él pensó que yo no volvía de Posadas, pensó que me iba a morir. Entonces aprovechó y me robó todo. Hasta los chanchos y gallinas que tenía. Para colmo, cuando volví me llevó a la casa -que queda cerca de mi chacra- y me hacía pasar hambre. Así que un día me escapé y volví a mi casa, y ahí me di cuenta de que me había robado todo”, lamentó.

Además, reconoció que es analfabeta, circunstancia que su familiar habría aprovechado para hacerse del título de su propiedad, según denunció.

“Se aprovechó, la estafó”
 

La semana pasada, una sobrina de doña Olmira la encontró en estado de abandono y dio aviso a Ramona Padilla (78), su hermana, quien reside en barrio Norte de Oberá.

No sin esfuerzo, habida cuenta su avanzada edad, acudió al llamado y se topó con un panorama desolador, ya que Olmira sobrevivía en la indigencia y comía gracias a la solidaridad de algún vecino. Muestra de ello es que actualmente apenas pesa 37 kilos.

“Pasaba hambre porque el supuesto apoderado cobra su jubilación, le compra un kilo de harina, un paquete de fideos y arroz molido, esos que vienen para cocinar a los animales. Él se queda con toda la plata aprovechando que está enferma. Se podría haber muerto por el estado en que estaba viviendo”, lamentó su hermana.

El viernes El Territorio charló con ambas en la casa de doña Ramona, quien se quebró varias veces al escuchar el descarnado relato de Olmira.

Ramona precisó que radicaron tres denuncias contra el mismo sujeto, tanto por la retención de la documentación de su hermana como por la sospecha de una maniobra fraudulenta para quedarse con el título de propiedad de la chacra.

Al respecto, mencionó que “ella (por Olmira) no sabe leer ni escribir, entonces él la llevó a una escribanía con la excusa de firmar la cesión de cuatro hectáreas, pero en realidad firmó por toda la chacra. Se aprovechó, la estafó”.

Ya en marzo notó los malos manejos del supuesto apoderado, ya que ni siquiera le avisó que tuvo que ser internada en el hospital de Oberá.

Luego fue derivada al Madariaga, donde fue operada con éxito, tras lo cual regresó a Sección Décima y, en primera instancia, se alojó en casa de su sobrino.

“Me daban de comer una sopa de harina con sal y pasaba hambre. Por eso me escapé y volví a mi casa”, recordó Olmira.

Cuestionó a la Policía

El sujeto denunciado por Olmira De Olivera Padilla también reside en la Sección Décima, por lo que habría aprovechado la ausencia de la anciana para desvalijar su casa.

“Un día me mandó comida y era tan fea que no quise comer, pero le di a los perros y murieron. Se ve que le puso veneno”, denunció la septuagenaria.

Amante de los animales, lamentó el suceso y aseguró que su sobrino segundo también le robó todos los cerdos y gallinas que tenía.

En tanto, también se quejó del trato recibido por parte de los efectivos de la comisaría de Campo Ramón, quienes sistemáticamente habrían subestimado sus denuncias, favoreciendo el accionar del acusado.

“Los policías de Campo Ramón con compinches de él y se vendieron por unos chanchos. El lunes (de la semana pasada) fui a la comisaría y la jefa no me quiso atender. Capaz pensaron que yo iba a dejar así, que no me sé defender de las injusticias. La Policía tiene que proteger a la gente, no apoyar a los delincuentes”, subrayó.

Entre los elementos que reclama Olmira se hallan unas bolsas especiales para el ano contra natura, consecuencia del cáncer de colon.

“Cuando la buscamos se había puesto una bolsita de azúcar porque el tipo le sacó hasta las bolsas especiales”, lamentó su hermana.

Mencionó que por las restricciones por la cuarentena no podía visitar asiduamente a su hermana y el apoderado aprovechó para hacerse de sus bienes. Asimismo, reclamó celeridad de las autoridades para recuperar los documentos y la tarjeta de cobro de Olmira.

 

(El Territorio – Por Daniel Villamea)

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