Se aproximan las fiestas de fin de año y con ella, los preparativos para contar con las mercaderías que conforman la mesa navideña y de Año Nuevo. Este año, la situación será distinta, como consecuencia de la pandemia por coronavirus, porque aún no hay precisiones sobre cómo serán los festejos; sin embargo, hay consumidores que entre finales de octubre y principios de noviembre ya realizan compras anticipadas en Posadas.
Pan dulce, sidra, turrones, garrapiñadas y budines son algunos de los artículos característicos para estas fechas, infaltables en la mesa, al igual que el asado que, en muchos casos, forma parte del menú para el agasajo. Sin embargo, muchos de estos productos tendrán un incremento de entre el 20% y hasta casi el 70% respecto del año pasado. Al mismo tiempo, con el objetivo de mantener el consumo, comercios posadeños proyectan armar una canasta navideña, de entre seis y nueve productos, a precios económicos.
En cuanto a las ventas, auguran un período, en consonancia con el buen presente que vive el rubro comercial capitalino como efecto del cierre de las fronteras.
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En general, las mercaderías navideñas subieron entre un 20% y 69%, según consignó El Territorio en una recorrida por diferentes comercios.
Un budín con frutas de una reconocida marca, de 215 gramos, el año pasado se vendía a 100 pesos y este año, a 120 pesos, y representó un alza del 20%. En el caso de un budín sin frutas, el valor era de 80 pesos y ahora se comercializa a 100 pesos, es decir, un 25% más caro.
Respecto del pan dulce, sin frutas y de 400 gramos, el importe en 2019 era de 149 pesos y ahora, de 199 pesos según la marca. Hay algunas firmas que lo venden a 240 pesos. Para este producto puntual, el aumento de valores fue entre el 33,5% y 42,8%.
En el caso de la sidra, de una marca económica, en 2019 se conseguía a 65 pesos y ahora, a 110 pesos. Este fue el producto que más se encareció, ya que la suba fue del 69%. Otra sidra, de una marca más costosa, en 2019 en góndola estaba a 159 pesos y ahora, 210 pesos, con una variación del 32%.
Preparativo anticipado y compras
Este matutino se comunicó con diferentes referentes del sector supermercadista de Posadas, en el afán de brindar las proyecciones para los últimos dos meses del año, en los que la Navidad y el Año Nuevo ganan terreno.
Sobre este punto Carlos María Beigbeder, propietario de la distribuidora Jota Be, comentó que “desde hace un mes que comenzamos con los preparativos para los pedidos para las fechas de Navidad y Año Nuevo”, para los productos que conforman la sobremesa para esas fechas. Consideró que este año el festejo será distinto, producto de la pandemia del Covid-19 que derivó en, por ejemplo, el cierre del puente internacional.
En cuanto a las proyecciones, el comerciante estimó que “las ventas serán buenas, en consonancia con el buen presente que se vive en otros rubros, y el sector de los supermercados no escapa a ello”. Sin embargo, Beigbeder dijo que “en los meses que estamos teniendo buenas ventas también hay problemas con la reposición, ya que los proveedores envían pocos productos; a la par, hay dificultades con la importación como consecuencia de la pandemia, que obligó a una parálisis de algunas actividades, como por ejemplo en la industria del vidrio, que son pocas fábricas funcionando al 50 por ciento de la capacidad y que, en efecto, no dan abasto con tanta demanda”. Esto provocará dificultades para conseguir sidras, indicó el empresario.
Por su parte Lucas Kerps, comerciante del rubro supermercadista, comentó que desde hace semanas atrás comenzó con la exhibición de pan dulce, turrones, garrapiñadas, sidras y budines en las góndolas. “A esta altura del año, los pan dulce son un caballo de batalla para las meriendas, y en noviembre empieza a crecer el consumo de este producto”, indicó.
En su caso particular, desde junio empezó el diálogo con los proveedores para contar con esta mercadería. Empero puntualizó que las que se exhiben en góndola son aquellas de carácter económico. “Un pan dulce de 400 gramos se vende a 95 pesos el más barato. Lo mismo con los budines, de 170 gramos, a 43 pesos. En el caso de la sidra por 720 cc, se comercializa a 89 pesos; el turrón a 67 pesos; y la garrapiñada, a 20 pesos”, detalló.
Respecto de la carne para el asado, Kerps vaticinó un incremento en los precios, no sólo de la canasta navideña, que proyectó una suba del 25% en promedio, sino también de la carne. “Que se mantengan los valores es algo muy complicado, porque siempre a fin de año los proveedores envían la lista de precios con incremento. Posiblemente el alza sea del 20 por ciento, que es un porcentaje que siempre ocurre para diciembre, pero aún no se sabe de cuánto será. Por el momento, se vende el kilo de costilla de novillo a 390 pesos, y de ternera, a 500 pesos. En el caso del vacío, el de novillo cuesta 395 pesos y el de ternera, 600 pesos”, subrayó.
En tanto que Ismael Ortigoza, de la Cooperativa de Almaceneros de Posadas, anticipó que se trabajará en la confección de una bolsa navideña. Si bien aún no hay precio definido, señaló que será económico. “Prepararemos una bolsa que contendrá pan dulce, turrón, gaseosa, sidra, vino, budín con fruta, galletita, garrapiñada y durazno enlatado”, describió. Sobre los precios, el año pasado este combo se comercializaba a 400 pesos.
Respecto de las compras, Ortigoza aseveró que registra compras anticipadas de productos navideños. “Sucede algo inédito en los almacenes, que tiene que ver con que la gente compra sidra y pan dulce. Pareciera que se están preparando para guardar por temor a un posible aumento. Faltan dos meses, y el dinero que sobra se destina para la compra anticipada”, precisó. Este panorama no sólo ocurre con los productos para esta temporada, sino con la carne de cerdo. “Se busca mucho cerdo para la cena navideña. Los compran y los guardan para esas fechas”, dijo.
Iguazú, con reventas y menos pedidos
Supermercados de Puerto Iguazú avanzan con los preparativos para las fiestas con un panorama diferente a años anteriores.
Por un lado, los comercios hicieron pedidos menores respecto de 2019, al considerar que las ventas serán escasas. “Hicimos un pedido no muy grande de productos navideños como pan dulce, turrones y sidras, ya que no sabemos cómo estará la economía en un mes, y si las personas tendrán el poder adquisitivo para la compra de los mismos”, indicó Micaela Ferreyra, de un supemercado local. Por otro lado, con la reventa de panificados hechos por emprendedores locales, “hicimos un pedido chico a proveedores pero la apuesta pasa por comprar a los emprendedores para ayudarlos”, sostuvo el comerciante Rafael López.
(El Territorio)
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