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Caso Kachuk: “Ni yo, ni la gente que lo trajo, ni los enfermeros vieron la herida”

Manuel Ibarra declaró y respondió preguntas durante más de una hora y media frente al tribunal. | Foto: Natalia Guerrero

El día llegó. El letargo judicial acabó y finalmente ayer comenzó el debate oral y público para esclarecer el fallecimiento de Guido Kachuk (17). Los dos jóvenes sindicados como los autores del ataque optaron por el silencio, mientras que el médico que atendió a la víctima en el hospital tomó el camino contrario y declaró que en ningún momento logró observar la herida de bala que el adolescente presentaba, la cual terminó llevándolo a la muerte.

La primera audiencia del debate, que tardó cinco años y nueve meses en materializarse, comenzó ayer minutos después de las 8.30, cuando se procedió a la lectura del auto de elevación a juicio del expediente y los magistrados del Tribunal Penal Uno comunicaron la apertura formal del plenario judicial.

En cierto punto, puede decirse que el debate está dividido en dos puntos clave. Por un lado, el ataque cometido contra Kachuk, por el cual están imputados Ricardo “Chuchi” o “Ricky” Ríos (25) y Maximiliano Acevedo (24), mientras que por el otro se juzgará la responsabilidad que tiene en el caso el médico Manuel Ignacio Ibarra (39), acusado de atender de manera negligente a la víctima en la guardia del hospital Madariaga.

Los primeros en ser llamados a declarar fueron los dos jóvenes, aunque ambos optaron por el silencio y, por consiguiente, se procedió a leer la declaración que habían aportado durante la instrucción de la causa.

Luego fue el turno de Ibarra, quien tomó un camino distinto y, ante la suscitada atención del público -entre ellos familiares de Kachuk visiblemente emocionados-, brindó su versión de los hechos al tribunal presidido por   Eduardo D’Orsaneo e integrado por sus pares Ángel Dejesús Cardozo y Martín Errecaborde.

Las primeras palabras del médico que desde el 2004 trabaja en el hospital Madariaga fueron: “El día de los hechos (22 de febrero de 2011) yo cumplía mi función en la guardia de emergencias. Cuando me avisan que había un paciente grave en el shockroom 1, yo estaba haciendo consultorio, había mucha gente en los pasillos y estábamos tratando de descongestionar. Eso fue a la 1. Yo me acerco y Kachuk estaba en la camilla, con una vía periférica ya puesta. Al tratar de examinarlo, el paciente estaba exitado psicomotrizmente, no estaba lúcido y no respondía órdenes. El examen fue dificultoso y en condiciones no ideales”.

Luego describió que palpó varias zonas del cuerpo de Kachuk, pero no evidenció “lesiones, fracturas, hematomas, ni sangrado”, por lo que agregó que “sabía que el paciente estaba grave, pero desconocía la causa”.

También explicó que en esa instancia solicitó todos los estudios complementarios para obtener un diagnóstico del paciente, entre los cuales él especuló con un posible caso de daño neurológico o de intoxicación.

El galeno recordó que, cuando estaban por realizarle el electrocardiograma, Kachuk sufrió un paro respiratorio que en segundos se transformó en uno cardiorespiratorio, aunque lograron reanimarlo. Luego de eso, dijo que le colocaron varias sondas e indicó que “en la sonda vesical evidenciamos sangre. En ese momento, sabíamos que había una herida interna”.
“Hasta ese momento no sabíamos que la herida podía ser de arma de fuego, porque ni yo, ni las personas que lo trajeron, ni los enfermeros, ni la médica de terapia vio la herida”, describió Ibarra durante su extensa declaración.

Luego de eso, el médico relató que canceló la ecografía y directamente ordenó una tomografía, proceso mediante el cual podían analizar más sectores del cuerpo en menos tiempo.

“Yo lo vi a la 1 y a las 1.51 tenía el diagnóstico del paciente, cuando terminó la tomografía. No salí, no me fui, ni di paseos por los pasillos, lo llevé inmediatamente a quirófano y antes de las 2 el paciente estaba ahí, vivo, con pulso permeable y latido”, expresó.

Según continuó recordando Ibarra, tras dejarlo en el quirófano a las 2, una hora y media después el cirujano lo llamó para comunicarle el fallecimiento del adolescente. “El paciente se muere en quirófano, después de que yo trato de salvarle la vida”, dijo.

Interrogantes
Después, la fiscal del juicio, Liliana Picazo, entró en escena y comenzó a interrogar al imputado respecto al horario de muerte de Kachuk, debido incongruencias encontradas entre su relato y determinados documentos incorporados al expediente.
También le preguntó por qué no le quitaron la remera, a lo que Ibarra insistió: “Lo desvestimos de acuerdo a lo que el paciente nos permitía, estaba exitado, se movía, no era un examen típico, ideal, normal”.

La fiscal lo indagó por el accionar suyo a la hora de evaluar posibles diagnósticos en el paciente y el doctor dijo que “los síntomas no son puros y en ese momento lo que yo tenía eran sospechas que había que descartar. Yo tenía un paciente grave con desconocimiento tanto mio como de la gente que lo trajo sobre lo que había pasado. Un paciente grave en hechos desconocidos”.

“Si hubiese tenido el dato de que tenía una herida de proyectil sólo en el abdomen al ingreso, la conducta era ir a laparatomía, a quirófano. El cirujano hubiese tratado de cambiar las arterias pero la herida era mortal, el desenlace hubiese sido el mismo”, añadió, aunque luego sostuvo que había “chances” de sobrevida, “por eso lo reanimé y por eso traté de mantenerlo hasta último momento y lo pasé a quirófano”.

Respecto a la situación conocida inmediatamente después del hecho, cuando el padre de la víctima, Jorge Kachuk, aseguró que en emergencias Ibarra le dijo que Guido estaba “alcoholizado y falopeado”, el médico explicó que lo que hizo fue comentarle que  en el hospital habían recibido muchos casos de intoxicación por “una bebida que estaba de moda”, en referencia a la ‘jarra loca’.

Sobre este punto será clave la jornada de hoy, cuando Jorge Kachuk declare y brinde su versión de los hechos ante el tribunal.
Cabe recordar que, a diferencia de los demás encartados, el médico Ibarra está imputado por el delito de homicidio culposo.
El debate se reanuda hoy a partir de las 8.30, en el Salón de Usos Múltiples del Palacio de Justicia.

Los sindicados atacantes se abstuvieron de declarar
Ricardo Ríos y Maximiliano Acevedo llegaron al debate acusados del mismo delito, pero en distintas circunstancias. Ambos están imputados por homicidio y robo calificado, ambos en grado de tentativa y tenencia ilegal de arma de fuego.

El primero de ellos está detenido prácticamente desde el inicio de la causa, mientras su presunto cómplice logró la libertad hace poco tiempo, tras una resolución a favor a partir de un planteo presentado por su abogado defensor.
Cabizbajo y un tanto perdido por momentos, Ríos se sentó frente al tribunal para que se le tomen sus datos filiatorios y luego se abstuvo de declarar.

A raíz de ello, el tribunal ordenó que por secretaría se lean sus dos declaraciones aportadas  durante la instrucción de la causa.
La primera de ellas fue dos días después de la muerte de Kachuk y, en esa instancia, Ríos había declarado que esa noche se encontró con Acevedo y juntos caminaron por avenida Lavalle hasta que se encontraron con el adolescente manipulando su celular. “Maxi le pide el celular y yo le apunto con el arma que tenía. Maxi me dice ‘tirale para que se asuste’ y yo le disparo. No pensamos que después iba a ocurrir todo esto, recién a la mañana me enteré que murió el chico”, fueron sus palabras ante el fiscal de la causa.

En su segunda declaración, en tanto, Ríos dijo que “yo quiero sacar el arma y se me escapa. No tuve intención”. También sostuvo en ese momento que el arma (un revólver calibre 22) se loa había dado Acevedo, pero él no sabía que estaba cargada y que tras el disparo se asustó, pero como vio que a Kachuk no le había pasado nada porque se fue caminando del lugar, él también se fue.

Con Acevedo, el tribunal procedió de la misma forma. Durante la instrucción del caso, había declarado que “él (por Kachuk) estaba sentado en una piedra. Creí que Ricky iba a meterle unas piñas, pero sacó el arma y le pidió el celular. No imaginé que tenía el arma en ese momento”.

“Ricky no estaba borracho ni nada, no sé por qué le disparó, se habrá asustado”, sostuvo Acevedo tras su detención concretada el 25 de febrero en San Javier, es decir, tres días después de la muerte de la víctima.

Para la audiencia de hoy, además del testimonio de Jorge Kachuk, también se espera el testimonio de los tres jóvenes del barrio que socorrieron a Kachuk luego del ataque.

Cabe recordar que Kachuk salió de su casa y caminó 100 metros hasta la parada de colectivos en Lavalle y Chacabuco. Su intención era ir a visitar a su novia, pero antes fue interceptado por los dos jóvenes que lo balearon para robarle el celular.
Después, malherido, caminó hasta la calle Formosa, donde fue asistido por un sereno, por sus amigos y finalmente por sus familiares. Todo esto habría ocurrido entre las 23.50 y las 00.30 del otro día. Su muerte habría ocurrido entre las 3 y las 4.

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