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En Ituzaingó denuncian que la veda es cuento y Fauna asegura que controla

El kilo de pescado ilegal ronda entre los 100 a 150 pesos.

En la balnearia localidad correntina de Ituzaingó son muchos los vecinos que se movilizan contra la pesca ilegal de especies protegidas y, más aún en época de veda en el Paraná, período en el que Prefectura Naval Argentina y la Dirección de Flora y Fauna provincial deben reforzar los controles.

Sin embargo, en la localidad -donde la construcción de la represa Yacyretá ha modificado el curso del río- lo único que está vedado es hablar del tema: El Territorio recorrió la ribera del Paraná y puntos de venta de pescados: pirá pará o surubí atigrado, dorado y pacú se pueden conseguir pese a la prohibición de la pesca comercial. El kilo de esta carne ronda los 100 a 150 pesos y un ejemplar mediano puede alcanzar los 20 kilos aleccionó un pescador.

Con cerca de 170 mil habitantes en Ituzaingó, «tenemos la mentalidad de un pueblo chico, acá nadie se puede meter, nadie puede hablar porque todos tienen un pariente, un amigo que vive de la pesca ilegal y del saqueo del río», señala una fuente que tiene más de 30 años de experiencia recorriendo las aguas que son reserva natural protegida.

En tanto, un funcionario de Fauna retirado de la provincia de Corrientes detalla: «A la capital no le importa el norte, no hay recursos, no había hace 30 o 40 años y aún hoy no hay infraestructura ni recurso humano para realizar los controles y frenar la pesca con espinel que está causando la peor matanza de peces». Y remató: «El estado del río es calamitoso, la represa modificó la corriente y se corrió el canal de navegación, los peces quedan presos al no poder cruzar o mueren al caer por la alta oxigenación del agua».

Ante estas críticas, Armando Ortíz, director inspector de Flora y Fauna de Corrientes con sede en Ituzaingó, argumentó: «La veda rige desde el 6 de noviembre al 21 de este mes y, en todo este tiempo como durante el resto del año se hacen patrullajes en conjunto con la Prefectura y con las fuerzas de Paraguay».

Sostuvo que en tres oportunidades durante este mes se hicieron operativos conjuntos con Ayolas como parte del acuerdo de la Comisión Bilateral Argentina-Paraguay (Cobap). Se decomisaron peces, motores de lancha y elementos de pesca…
Negó que haya una presencia «desenfrenada y liberada» de espineles. «No es cierto que no estemos cuidando la reserva, y hay que decir que no sólo tenemos el agua para cuidar, tenemos furtivos también en los esteros, en los bosques».

A la vez, indicó que en la zona del Arco, en el límite con Misiones, se incautaron miles de kilos de dorado. «Tuvimos que llamar al Senasa», resaltó.
Añadió que «es verdad que tenemos un problema histórico de límites de las aguas, que Paraguay utiliza el canal que se le cedió para la navegación como si fuese parte de su soberanía, pero no son sólo los paraguayos los que pescan con redes, son los lugareños que conocen dónde están los surubíes, dónde están los dorados los que pescan y comercian en Paraguay y en Posadas».

Por último el funcionario, remarcó: «Corrientes es una provincia de vanguardia en legislación sobre la preservación de la fauna ictícola y el recurso natural del agua, es cierto que no podemos combatir con total eficacia a los pescadores furtivos que actúan de noche y que conocen muy bien el río; y que para su causa, el muro que formó la obra de la EBY les viene excelente».

La veda es total, mientras que la pesca de manguruyú es prohibida porque se trata de una especie en peligro de extinción.

La pesca de costa para subsistencia se puede hacer siempre que se saquen ejemplares que no sean de gran tamaño, como dorado y surubí.

Sangría en el Paraná

Nadie aporta su nombre pero todos coinciden, «está ocurriendo una sangría en el Paraná, ¿por qué no la frenan?».

La isla Apipé Grande, sobre todo San Antonio, es un embudo para los peces que llegan migrando y que no encuentran salida; por ejemplo, un cardumen inmenso de bogas y bagres quedó atrapado en espineles de metros y metros, contaron.

«Sacaron bolsas de pescados y descartaron en la costa paraguaya nomás a los más chicos, no les importa nada a los depredadores, un pescado mediano te da de ganancia 2000 pesos, entonces es un negocio que a alguien le conviene que no se corte», relató quien realizó en su momento inspecciones en el límite del río entre Argentina y Paraguay.

Tareas colaborativas e investigaciónDesde Prefectura base Ituzaingó informaron a El Territorio que se realizan con regularidad patrullajes en el agua para controlar que se cumpla la veda de pesca.

«Durante esta etapa de veda se reforzaron los operativos, doblando la cantidad de salidas, que se hacen en colaboración con Prefectura paraguaya», indicaron.

Desde que se inició la veda hasta la fecha, se secuestaron redes, espineles y especies transportadas, «todo se pone a disposición de la Dirección de Flora y Fauna.
A quienes son detectados en la tarea de pesca ilegal, se les secuestra la embarcación y se labra acta».

Por otra parte, Desde la Entidad Nacional Yacyretá señalaron que continúa el proceso de marcación de peces. Mauricio Adames, ingeniero de pesca de Itaipú, contó a este medio que «ya se marcaron quince especies de peces», lo que permite el estudio y seguimiento.

(El Territorio – Foto: Facundo Correa)

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