La mujer tenía solo 3% de posibilidades de sobrevivir. Diez meses después, está aprendiendo a caminar otra vez.
¿Quién diría que hacer un poco de jardinería podría ser tan peligroso? Pues esta mujer de 43 años se lo pensará dos veces antes de retomar su afición. En noviembre pasado estaba poniendo unas luces cuando sintió que un rosal le pinchó la cadera. Fue todo lo que notó y, por supuesto, no le dio importancia. Pero unos días después, comenzó a sentirse mal, la llevaron a la sala de emergencias e, inmediatamente, la trasladaron en un helicóptero sanitario.

Dos meses y siete cirugías después pudieron salvarla, aunque fue necesario removerle toda la carne muerta que dejó la infección. Esto es una hazaña en sí misma, ya que, de acuerdo a los profesionales que la atendieron, la infección resulta mortal en el 97% de los casos. Incluso salvó su pierna, que debería haber sido amputada.

Broude explicó que un análisis de sangre de rutina realizado la semana anterior a enfermarse fue lo que la salvó, ya que la enfermera le indicó que tenía los glóbulos blancos muy bajos y que, en caso de sentirse mal, tenía que acudir al hospital.


La gangrena de hospital es una extraña infección bacteriana. Lo que hace es ingresar al cuerpo a través de un pequeño corte o rasguño y destruir la piel, grasa y músculos, tanto a través de la liberación de toxinas como de cortar la circulación de sangre en esa área. Resulta letal porque se expande rápidamente por el cuerpo y puede causar fallas en los órganos.
(TN)
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