El cineasta Drew Scanlon documentó a los pequeños perros que deambulan por las calles de los pueblos fantasma dentro de la Zona de Exclusión de Chernobyl. Son descendientes salvajes de los que fueron abandonados tras el desastre nuclear. No pueden ser tocados porque pueden tener radiación en su pelaje
El cineasta Drew Scanlon logró documentar a los perros de Chernobyl, unos descendientes salvajes de otros que fueron abandonados cuando se desató el desastre en 1986 y vagan por los pueblos cercanos, aunque no pueden ser tocados por temor a la radiactividad.
Los dulces canes deambulan por los caminos y calles de los asentamientos fantasma dentro de la Zona de Exclusión de Chernobyl (CEZ, por sus siglas en inglés), un territorio de 2,590 kilómetros cuadrados alrededor de la planta destruida donde la contaminación es más severa.
Los cachorros proliferaron, tal como muestra el documental «Cachorros de Chernobyl», y se convirtieron en una atracción, pero nadie los acaricia debido a que sus cuerpos son tóxicos.
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones