Pasaron cinco años desde que Marc Hadden, un bombero de Carolina del Sur, asistió a una emergencia que cambiaría su vida (y la de su familia) para siempre

«Era un día normal de noviembre», contó Hadden al medio norteamericano Today. «Estábamos a punto de cenar y no habíamos recibido una llamada en todo el día».
«Era muy grave», dijo. «Le dimos oxígeno, le pusimos suero y cuando estábamos listos para salir al hospital en la ambulancia, mi compañero dijo: ‘estamos por asistir un parto acá mismo’. No tuvimos ni tiempo para prepararnos, Gracie salió de inmediato y me la dieron a mí».

En ese momento, Gracie no era su nombre. Era un bebé recién nacido de una madre que la quería dar en adopción. Hadden y su esposa, Beth, la llamaron Rebbeca Grace Hadden luego de adoptarla.
El día de su nacimiento, 14 de noviembre de 2011, él se enteró de que la mujer vivía en la calle y no quería quedársela. Hadden y su esposa estaban buscando un tercer hijo y vieron una oportunidad.
Dos días después, la llevaron a la casa y en marzo de 2012 recibieron la custodia total. Hoy, ella es parte de la familia.

«Es una nena increíble», dijo Hadden. «Hace gimnasia y está por empezar preescolar en la misma escuela en la que mi esposa enseña».
Grace tiene dos hermanos mayores: Parker y Will. «Los chicos la adoran y ella los adora a ellos», contó Hadden, quien sigue trabajando en el cuerpo de bomberos de su ciudad.
La nena ahora tiene cinco años y sabe toda la historia de su nacimiento. «Nunca se lo escondimos», reveló su padre. «Si le preguntan donde nació, ella dice: ‘mi papá ayudo a que salga en la parte trasera de una ambulancia. Yo siempre quise que lo supiera apenas fuera lo suficientemente grande para entenderlo», concluyó.

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