Roberto R. (41) fue detenido tras un allanamiento en su vivienda en la zona de Standar Norte.
Con la certeza casi plena de que el cuerpo hallado desmembrado y semicalcinado en un predio abandonado de la localidad de Comodoro Rivadavia pertenece al albañil posadeño Eriberto Villalba (59), la investigación dio pasos importantes en las últimas horas con la detención de otro misionero, radicado en esa misma ciudad, como supuesto autor del crimen en complicidad con otro hombre que hasta ahora permanece prófugo.
Se llama Roberto Antonio R. (41). También es posadeño y su detención ocurrió en la madrugada del 31 de diciembre, en el contexto de un allanamiento en el domicilio donde reside junto a su esposa y cuatro hijos. En una serie de videos de cámaras de seguridad, habría sido visto atacando a Villalba el mismo día en que se presume que lo mataron.
De acuerdo a la información suministrada por el diario El Patagónico, los detectives revisaron los registros fílmicos de casas particulares cercanas a las de Villalba. Una cámara que apunta al frente de la casa que éste alquilaba grabó -el 12 de diciembre, poco antes de las 10- cuando fue abordado por dos hombres que descendieron de un Toyota Corolla blanco.
Se observa -según las fuentes- que mientras el albañil abría el portón para sacar su Renault Kangoo fue increpado de atrás por los sujetos que le habrían colocado una franela en la boca y un cable en el cuello con el fin de reducirlo. Los autores de esa violenta acción se llevaron a la víctima en su propio utilitario dejando el coche estacionado en el lugar.
Se presume que fue estrangulado con el cable en los instantes en que fue abordado y luego subido a la camioneta, porque desde ese momento otra cámara de seguridad tomó a la Kangoo sobre la ruta nacional 3 y también captó el momento en que ingresó por una calle de tierra hacia el descampado donde el miércoles 20 de diciembre apareció su cuerpo desmembrado.
Según las imágenes, los autores estuvieron en el descampado durante cinco minutos y se retiraron por otro camino vecinal de ripio que sale a un barrio contiguo. Después de dos horas, regresaron al domicilio de Villalba en la misma Kangoo, se bajó el sospechoso detenido recientemente y se subió al Corolla, para retirarse en ambos vehículos de ese lugar.
Cruzamiento de datos
Si bien hasta ese momento de la investigación -consigna El Patagónico- se desconocía quiénes eran los sospechosos, más allá de que sus rostros quedaron captados en las cámaras de seguridad, los detectives cruzaron datos con sus pares de Mendoza (donde está radicado el coche) y de Misiones concluyendo en la identidad del hombre que, como se dijo, también es oriundo de Posadas y se cree que conocía a Villalba porque hace varios años que ambos abandonaron esta provincia.
Lo concreto es que, a partir de esos datos certeros, la fiscal Cecilia Codina solicitó un allanamiento domiciliario y detención del sospechoso, lo que se concretó.
En su casa, los investigadores secuestraron un buzo tipo canguro negro, una bermuda y un par de zapatillas que coinciden con las que utilizaba uno de los asesinos cuando quedaron registrados en los videos. Se incautó una notebook, una tablet y teléfonos celulares que deberán ser peritados y el Corolla en el que se movilizaba el acusado.
Pericia genética
Hasta el momento, la investigación indica con fuerza que el cuerpo encontrado el 20 de diciembre es de Eriberto Villalba, pero resta conocer la comparación genética que se realizó en las últimas horas con la muestra extraída de su hijo, que llegó el viernes a la mañana a Comodoro Rivadavia.
Según lo indagado por el medio chubutense, hace varios años que el posadeño residía en esa ciudad, donde se desempeñaba en el rubro de la construcción como subcontratista. Se encargaba de las obras de plateas para la posterior colocación y terminación de casas prefabricadas.
Fue visto por última vez el lunes 11 de diciembre, cuando se retiró de visitar a una mujer en el barrio Newbery. Desde entonces, no se supo más sobre su paradero y tampoco quedaron rastros de su vehículo utilitario Renault Kangoo color gris que utilizaba a diario para desempeñarse en su actividad.
Uno de sus empleados no lo ubicó telefónicamente ni tampoco en el domicilio que alquilaba en la calle Los Perales casi Huergo del barrio San Martín. En los días posteriores, radicó la denuncia sobre su desaparición en la Seccional Séptima de Policía, desde donde se dio intervención a la División de Búsqueda de Personas.
Mientras Villalba era buscado, el miércoles 20 un chatarrero alertó sobre el hallazgo de un cuerpo quemado en un descampado del barrio Industrial, donde hay viejos vehículos abandonados. Estaba irreconocible y tenía un cable colocado sobre el cuello.
Pese al panorama, los investigadores encontraron una llave que quedó sobre el baúl del auto abandonado donde fue depositado el cuerpo sin vida. Con ella pudieron abrir la casa de Villalba que estaba sin indicios de robo, pero orientó definitivamente la investigación.
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones