El brazo Añá Cuá, de la represa Yacyretá, es una de las obras más esperadas por las repúblicas de Paraguay y Argentina. Se trata de una construcción de gran envergadura que logrará añadir un 9 por ciento más de potencia a la energía generada por la hidroeléctrica binacional.
Por esa razón, y por los costos económicos que supone, se cataloga como uno de los proyectos más importantes para la región de los últimos años. En ese sentido, ayer se realizó el acto de adjudicación de la obra a los consorcios ganadores, tanto para la parte civil como para la electromecánica. Son dos de las cinco licitaciones que conforman el proyecto final.
La parte civil fue entregada al consorcio ATE Añá Cuá ART, Astaldi (italiana), Rovella Carranza (Argentina) y Tecnoedil (paraguaya) y la electromecánica a la alemana Voith Hydro (más información en página 4).
Según argumentaron desde la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), en un principio la obra había sido estimada en unos 600 millones de dólares y la reducción de las ofertas respecto del presupuesto inicial fue del 40 por ciento. Aclararon además que esta licitación es un paso más en las metas propuestas por la Entidad en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo (ODS) de Naciones Unidas número 7, el cual propone generar energía asequible y no contaminante.
Acto en la represa
Con presencia de los directores de ambas márgenes, Martín Goerling por Argentina y Nicanor Duarte Frutos por Paraguay, además del pleno del Consejo de Administración y demás autoridades, se realizó la presentación y explicación de los detalles de la mencionada obra en la sede de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY).
Ambos titulares coincidieron en la potencialidad de la iniciativa y la unificación de ambas orillas al momento de tomar las decisiones más acertadas.
“Logramos trabajar la binacionalidad de esta gran hidroeléctrica, siguiendo los mismo objetivos, discutiendo de cara para adelante y resolviendo los problemas. No es fácil coordinar acciones de dos países en un interés común, pero en este caso se pudo concretar muy bien”, adujo Martín Goerling.
Y añadió que “la importancia de esta obra es más energía para ambos países, más trabajo, por eso es importante darle inicio lo antes posible”, lo que -según anticipó- tendrá lugar antes de fin de año.
En total, el proceso de construcción y puesta en marcha llevaría unos cuatro años aproximadamente.
Por su parte, Duarte Frutos manifestó que “desde ambas márgenes se trabajó con responsabilidad, diálogo y compromiso con los intereses comunes de nuestras naciones para llevar adelante este proceso”.
“Fue una iniciativa de los presidentes de las repúblicas en el marco de la fraternidad, unión y mejoramiento de las condiciones de vida de muchos de nuestros compatriotas”, explicó.
Seguidamente, argumentó: “Aseguramos más energía limpia y renovable, más posibilidades de desarrollo industrial y mayor equidad de distribución de la riqueza que tenemos y todos producimos”.
Referencias
La represa cuenta con dos vertederos: el principal en la Central y Añá Cuá. En conjunto, tienen la capacidad de verter 95.000 metros cúbicos por segundo, igual al pico de la crecida máxima probable del río Paraná.
Ambos vertederos son del tipo convencional a lámina guiada y cuentan con rampas deflectoras para proteger la fauna ictícola.
Añá Cuá, por su parte, es capaz de verter 40.000 metros cúbicos por segundo con el embalse a cota 84.5 metros sobre el nivel de mar. Tiene 25 kilómetros de largo y 2 de ancho, además de 16 compuertas radiales de 15 metros de ancho y 17,3 de alto. Son operadas, al igual que las 18 que tiene el vertedero central, por servomotores hidráulicos.
Enrique Devoto, integrante del Consejo de Administración del lado argentino, indicó que “hace años que se venía hablando de aprovechar este emprendimiento, el caudal que pasaba y no era transformado en energía cuando era relativamente sencillo”.
“El trabajo mancomunado entre ambas márgenes desemboca en un hito histórico, hay gente que esperó más de 25 años para que esto se concretara y hoy nos han permitido llegar a estas instalaciones con dos grupos empresarios, con un proceso que no tuvo ningún traspié”, aseveró.
Tres turbinas Kaplan inyectarán más potencia a la represa
Los directivos de la EBY (al centro) junto a integrantes del Consejo de Administración.
La obra del brazo de Añá Cuá en la represa Yacyretá es una de las más esperadas y engloba una importante logística para su ejecución. Lo que estipula el proyecto a iniciarse antes de fin de año y con un período de finalización de cuatro años es la maquinización del brazo.
Para ello, se prevé la construcción de una sala de máquinas con tres turbinas tipo Kaplan de eje vertical de 90.20 megavatios (MW) de potencia unitaria, un salto de 19,9 metros y una generación de 2.000 gigavatios (GWh), aproximadamente.
Asimismo, la iniciativa contempla la ejecución de presas laterales, generadores eléctricos, un canal de aproximación y restitución, y otro de atracción de peces.
Esto último facilitará el movimiento aguas arriba de diferentes especies y está pensado para la conservación de los animales, buscando ser siempre sustentables y no atentar contra el medio ambiente.
Goerling señaló entre otras cosas, que “el resultado final de las licitaciones permitió lograr una reducción del precio de la obra en el orden del 40 por ciento en relación a los montos originalmente presupuestados”.
En la misma línea, el director argentino de Yacyretá destacó la generación de trabajo directa e indirecta para empleados locales que tendrá la obra. Estimó en 600 el número de empleos directos y 2.400 indirectos.
Especificaciones
Las obras civiles, entregadas al consorcio ATE Añá Cuá ART, Astaldi, Rovella Carranza y Tecnoedil fueron ofertadas en 193.241.731 de dólares para la ejecución.
Por otro lado, las obras electromecánicas fueron adjudicadas a Voith Hydro, con una oferta de 99.689.577 de dólares.
Explicaron además desde la EBY que Intertechnne Consultores SA será la encargada de brindar los servicios de ingeniería y de asistencia técnica a la gerencia del proyecto Añá Cuá.
La casa de máquinas será del tipo convencional, construida totalmente en hormigón armado, de aproximadamente 130 metros de ancho.
La cota de fundación menor será de aproximadamente 29 metros sobre el nivel del mar. La estructura alojará a las tres turbinas.
La potencia instalada de cada una de ellas será de 92 MW, y permitirán operar con un caudal mínimo de 500 metros cúbicos por segundo.
La central se construirá en seco, ya que utilizará la Presa Isla Yacyretá como ataguía (presas) de aguas arriba y requerirá una ataguía de baja altura de materiales sueltos para proteger el recinto de los niveles de restitución del vertedero Añá Cuá, en el caso de crecidas extraordinarias.
La tasa interna de retorno del capital invertido sobre 20 años es del 14,71 por ciento .
Durante el acto, Marcos Caballero, integrante del Consejo de Administración del lado paraguayo, fue el encargado de expresar que “fue en sesión extraordinaria, que el Consejo ratificó la decisión de adjudicar dos de las cinco licitaciones que integran el proyecto Añá Cuá”.
“Fue parte de un trabajo de evaluación generado por los técnicos de ambas márgenes. Se conformó un grupo binacional que engloba a la parte administrativa, financiera, técnica y jurídica”, puntualizó Caballero.
En cifras
3.000
Puestos laborales generará aproximadamente de forma directa e indirecta la construcción del brazo de Aña Cuá.
14,7%
Es la tasa interna de retorno del capital invertido sobre 20 años, de acuerdo a lo explicado ayer por los integrantes del Consejo de Administración.
40%
Menos costará aproximadamente la obra total del brazo de Añá Cuá, que en un primer momento se presupuestó en unos 600 millones.
Algunos datos
Construcción en seco. La central se construirá en seco ya que utilizará la Presa Isla Yacyretá como ataguía de aguas arriba y sólo requerirá una ataguía de bajas alturas.
Sala de máquinas. Se prevé la construcción de la sala donde se albergarán las tres turbinas tipo Kaplan de eje vertical y un salto de 19,9 metros aproximadamente.
Sustentabilidad. Responde al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo (ODS) de Naciones Unidas número 7, el cual propone generar energía asequible y no contaminante.
(El Territorio – Por Nazarena Torres)
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones
