Jair Bolsonaro asumió como nuevo presidente de Brasil y en su discurso inicial llamó a liberar al país de “la corrupción, la criminalidad y la sumisión ideológica”. Gobernará hasta el 31 de diciembre de 2022.
Allí dijo que volvía “con humildad” al Parlamento “donde por 28 años serví a la nación brasileña. Ya no vengo como diputado sino como presidente por mandato de la población”. Le agradeció “a Dios” haber preservado su vida y dijo: “Aprovecho este momento para convocar a todos los congresistas a libertar nuestro país de la corrupción”. Bolsonaro se comprometió a “valorizar la familia, la tradición judeo-cristiana” y “poner fin a la ideología de género”. Añadió que “cuando los enemigos de la patria quisieron quitarme la vida, los brasileños fueron a las calles y nos trajeron hasta aquí”.
Prometió observar “las garantías fundamentales de nuestra Constitución. Y a empeñarnos en orden y progreso, que significa el derecho a la legítima defensa y honrar a los que cuidan nuestras vidas”. Insistió que su gabinete “es un equipo técnico sin tendencia política” para indicar que es en esa tendencia que “se generó un Estado corrupto”.
El esquema de seguridad es tan estricto y tan pesado que influyó para que el público desistiera de ir a la toma del poder. Los partidarios y curiosos no superan los 20.000, por culpa del plan que pusieron en marcha las fuerzas de seguridad.
Entre la catedral metropolitana y el Parlamento, se desplazó con su mujer Michelle en un Rolle Royce, regalado por la reina de Inglaterra, y que usaron hasta ahora todos los presidentes de la democracia. Es un vehículo descubierto y, por esa razón, en un primer momento se evaluó no utilizarlo por cuestiones de seguridad. Pero finalmente predominó la “costumbre” del ceremonial. También juró el vicepresidente Hamilton Mourao.
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