Un nuevo dictamen de la Corte Suprema de Reino Unido está permitiendo que Irlanda del Norte prohíba las manifestaciones y oraciones pro vida afuera de las clínicas abortivas.
El proyecto de ley “Acceso seguro al aborto” creado en marzo de este año hace que las zonas cercanas a las clínicas abortivas sean espacios protegidos en contra de las protestas de grupos pro vida que quieran hacer que las mujeres desistan de abortar.
En el mismo caso, se planteó que la cláusula 5-2-a de dicha legislación es preocupante por la prohibición total de las acciones que buscan proteger la vida de los no nacidos dentro de esas zonas, la cual violó el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
Dicho fallo, publicado el pasado miércoles, argumenta que esa ley no viola los derechos humanos de los manifestantes, según lo que dictaminó el presidente de la Corte Suprema, Robert John Reed.
Y aunque reconoció que la legislación “restringe los derechos de los pro vida”, dice que la decisión se puede justificar porque “persigue un objetivo legítimo”.
«Busca garantizar que las mujeres tengan acceso a asesoramiento y tratamiento relacionados con la interrupción legal de un embarazo en condiciones que respeten su privacidad y dignidad y que no se vean empujadas hacia alternativas menos seguras», dijo Reed.
«También está diseñado para permitir que el personal que trabaja en hospitales y clínicas donde hay terminaciones disponibles asista a su lugar de trabajo sin ser intimidado, acosado o abusado», agregó.
Asimismo, dicha zona es catalogada ahora como “racional y necesaria” tomando como base la misma cláusula preocupante porque “logra un equilibrio justo entre los derechos en competencia», y señala que los manifestantes pro-vida «son libres de protestar en cualquier otro lugar que deseen».
Luego de conocerse la decisión, la oficina del Fiscal General de Irlanda del Norte expresó que acoge con “gran satisfacción” tal decisión, por lo que es lo que necesitaban para que se presente el mismo proyecto de ley para un Asentamiento Real.
Quienes están en contra manifestaron que no solo es una mala decisión para los defensores de la vida sino también para la libertad de expresión.
«No solo fue una mala decisión, sino un precedente que tiene el potencial de poner en peligro el derecho de todos a la libertad de expresión y el derecho a participar en protestas pacíficas”, dijo Liam Gibson, de la Society for the Protection of Unborn Children.
«La industria del aborto detesta la expresión pública del mensaje pro-vida y nuestros esfuerzos para llegar a las mujeres que están considerando abortar. La campaña sistemática para restringir la libertad de expresión pro-vida ya está muy avanzada, pero esto hará que la censura empeore», añadió.
«El fallo casi seguro tendrá implicaciones mucho más allá de Irlanda del Norte», explicó.
“Los defensores del aborto en el parlamento escocés también planean presentar un proyecto de ley para criminalizar las vigilias pro-vida. El Lord Advocate de Escocia, quien intervino en este caso, afirmó que la oración silenciosa era psicológicamente más dañina que las ruidosas protestas”, continuó Gibson.
«Sin ninguna evidencia que respalde tales afirmaciones, la Corte Suprema acordó criminalizar la oración silenciosa en las cercanías de las instalaciones de aborto», aseguró.
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