El tierno video de una niña de cuatro años que explica la cuarentena

El video dura 37 segundos y lo publicó Analía Morra en sus redes sociales. Es un monólogo de Gina, su hija de 4 años, en el que explica cómo debe ser el aislamiento social, preventivo y obligatorio que dispuso el presidente.

Con inocencia, explica qué se puede hacer y qué no. Vale que la transcripción sea literal: «Alberto está paseando en helicóptero, está viendo si un auto está manejando y va a bajar al auto donde está manejando y les va a decir: ‘¿A dónde va? Si va a comprar las cosas porque tiene re poco, que necesita, puede. Pero si no, si va de paseito no. Si va a comprar un juguete, tampoco’”.

Cuando Gina habla del Alberto, está hablando del Presidente. Sucede que en su familia siguen de cerca los anuncios presidenciales y la niña comprendió la autoridad del mandatario, las medidas adoptadas y las asoció con una imagen de Fernández a bordo de un helicóptero. Entonces, alentado por la creatividad familiar en tiempos de cuarentena, cada vez que pasa un helicóptero, Gina sale a saludar a un hipotético e irreconocible Alberto Fernández para demostrarle que está en su casa respetando su orden.

La respuesta de Alberto Fernández en su cuenta de Twitter

La respuesta de Alberto Fernández en su cuenta de Twitter

Su madre tuiteó el comportamiento de su hija. Y Alberto Fernández le respondió: Hola Analía. Gina entendió el peligro mejor que esos grandulones que actúan poniendo a todos en riesgo. Un beso muy grande para Gina y cuando pase todo esto la voy a invitar a que veamos cómo nos portamos desde el helicóptero. ¡Quédate en casa Gina! ¡Te quiero mucho!”. El video y la respuesta del presidente lograron alcanzar la categoría de viral.

En su casa, su familia no suele consumir los noticieros. Pero sí estuvo atenta a las conferencias de prensa donde se difundieron las nuevas disposiciones en virtud al avance del coronavirus en el país. «Ahí tratamos de explicarles cómo podemos lo que va a pasar. Al principio parecía un finde largo, pero ahora el aguante se está haciendo un poco más difícil», narró Analía. Por eso, uno de los recursos que emplea con Joan, su marido, es salir al balcón cada vez que escucha un helicóptero pasar.

En el último cumpleaños de Gina junto a su familia: su mamá Analía, su hermano Manuel y su papá Joan

En el último cumpleaños de Gina junto a su familia: su mamá Analía, su hermano Manuel y su papá Joan

“Cuando escuchamos un helicóptero salimos al balcón a verlo y ella piensa que seguro ahí va el presidente. Y Gina empieza a gritar ‘¡Alberto, Alberto! Mirame, estoy en casa como me pediste’, contó su madre, quien piensa que ahora su hija lo mira al presidente como una figura protectora. Por ahora, es “el” juego predilecto de la familia para afrontar los tiempos densos del aislamiento.

La raíz de esta secuencia radica en las videollamadas que hace con sus primos y sus abuelos. Desde su departamento en Villa Lugano, ella les enseña que “hasta que Alberto nos diga, nos tenemos que quedar en casa”. A la madre le pareció simpático el comentario inocente y le pidió que lo explicara de manera didáctica la dinámica de la cuarentena. Prendió la cámara de su celular y empezó a grabar la descripción de su hija. La idea de la publicación surgió después.

El balcón de su departamento en el barrio de Villa Lugano. Desde allí, la niña juega a que sale a saludar al presidente cada vez que escucha un helicóptero

El balcón de su departamento en el barrio de Villa Lugano. Desde allí, la niña juega a que sale a saludar al presidente cada vez que escucha un helicóptero

Días después, cuando el presidente le respondió el mensaje vía Twitter, los padres dudaron en mostrárselo a Gina. Hasta que finalmente accedieron: “Ahora está súper emocionada con la propuesta de subirse al helicóptero. Pero ella lo deja en sus manos: ‘Cuando él diga, vamos a ir a pasear en helicóptero con Alberto cuando lo diga’”.

En la casa de Gina son cuatro: ella, Joan, Analía y Manuel, su hermano de ocho años. Su experiencia en cuarentena por ahora viene bien. Gina, que extraña el jardín y a su señorita Laura, juega a que aún sigue yendo a clases. Aunque en el pequeño departamento, las ideas y las energías se agotan rápido. “En los últimos días los chicos nos empezaron a preguntar hasta cuándo va a ser esto. Ahora nos está costando un poco más estar encerrados», explicó la madre. Los momentos más divertidos son los de la cocina y, a falta de nuevas ideas para pasar las horas, los padres empezaron a habilitar lugares de la casa comúnmente restringidos. “A Gina, por ejemplo, ya le dejé que usara mi ropa probarse lo que quiera”, relató Analía. Total, para subirse al helicóptero con el Presidente, falta mucha cuarentena.