A partir de la desafortunada salida de la filial argentina de Latam (ex LAN Argentina) del mercado local se producirán tres efectos inmediatos que ninguna militancia del mundo podría revertir. En Argentina se volará menos, peor y más caro.

Latam Argentina no es cualquier operador, es el principal operador privado del país, es la segunda aerolínea que más pasajeros transporta en el mercado después de Aerolíneas-Austral. Más de tres millones de pasajeros que anualmente eligieron en promedio a la compañía que inició operaciones en junio de 2005 quedarán huérfanos de su derecho a elegir esa empresa para jacer sus viajes de negocios o placer.

¿Por qué menos?

De movida, la crisis aguda que vive la industria aerocomercial a escala global golpea de manera brutal en la demanda.

 Con la parcial desregulación que vivió la industria aerocomercial en Argentina es que por primera vez en el país existieron vuelos domésticos con wifi

El miedo es el peor enemigo de la industria junto a las políticas restrictivas o las sobre-regulaciones. Esto producirá una gran caída de la oferta de asientos que en países como Argentina, en donde el subdesarrollo del sector está fuera de discusión, todo hace prever será peor aún.

Pero además de las hipótesis, el hecho contundente y concreto es que el retiro de la actividad de cabotaje de Latam reducirá la oferta de asientos en todo el país por obvias razones. Habrá 11 aviones menos volando doméstico.

¿Por qué peor?

La industria ha dado muestras cabales de que sus mejoras siempre estuvieron ligadas a la competencia. Es una regla directamente proporcional, infalible: a mayor competencia mejor servicio.

Rosario Altgelt, CEO de Latam

Rosario Altgelt, CEO de Latam

Las razones son concretas: cada empresas necesita ser mejor que su competidor, ofrecer algo que el otro no ofrece, cambiar fácilmente pasajes, regalar una valija, tener un mejor sistema de premios o millaje y puntos, servicio de internet abordo, y así. Para que se entienda: con la parcial desregulación que vivió la industria aerocomercial en Argentina es que por primera vez en el país existieron vuelos domésticos con WIFI. Como ningún otro factor lo hace, la competencia estimula a diario a la empresas a brindar un mejor servicio.

¿Por qué más caro?

Prácticamente por las mismas razones antes expuestas. A principios del gobierno de Cambiemos, en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia mostraban con datos contundentes qué pasa en el país cuando un destino tiene un solo operador, cuando tiene dos o cuando tiene más de dos. Otra vez la línea es directamente proporcional: a mayor cantidad de competidores, precios más bajos. Por ejemplo, Aerolíneas Argentinas, único operador a Catamarca, llegó así a vender tickets a esa provincia más caro en pesos que a Miami. Entendiendo que uno es un vuelo doméstico de 1:45 horas de duración contra el vuelo a la ciudad norteamericana, que además de ser un vuelo internacional, necesita 8 horas en el aire.

 De haber una distribución equitativa de ayuda al sector, según su porción del mercado, Latam no solo debería poder avanzar en los procesos de reestructuración sin la extorsión de los gremios y respaldo del ministerio de Trabajo, sino que también tendría que acceder a ayuda económica

Colateralmente, a los 1.700 empleos que se perderán de forma directa por el cese de operaciones se diluirán otros tantos de los famosos empleos indirectos que genera el sector. Al mismo tiempo sufrirán también muchas compañías que al haber menos vuelos tendrán menos trabajo.

En las últimas horas el gobierno nacional ha intentado exponer que el cierre y la salida de Latam Argentina obedece a que durante 2018 y 2019 la compañía registró un déficit de 130 millones de dólares. Se busca imponer una versión alternativa que eluda la responsabilidades propias el cese de operaciones de la chilena.

Pero el gobierno de Alberto Fernández debe tomar la responsabilidad de asumir que su decisión política de mantener los cielos totalmente cerrados, aún si fuera acertada, inviabiliza a cualquier compañía aérea. De haber una distribución equitativa de ayuda al sector, según su porción del mercado, Latam no solo debería poder avanzar en los procesos de reestructuración sin la extorsión de los gremios y respaldo del ministerio de Trabajo, sino que también tendría que acceder a ayuda económica de la misma manera que lo hace Aerolíneas Argentinas. A menos que el presidente de la Nación, o alguien en el gobierno, crea que hay trabajadores más argentinos que otros.