Facundo Sebastián Ochoa (22) es posadeño y, según dijo ante la Justicia, de profesión plomero. No obstante, los investigadores lo ubican como una de las caras de la ruta de la cocaína en Misiones, una sustancia que al lado de la marihuana ocupa un lugar ínfimo en las estadísticas incautaciones en la provincia, pero cuya comercialización genera cada vez más preocupación.
El 27 de agosto de este año el joven firmó un juicio abreviado en el que aceptó su responsabilidad por transportar más de un kilo del polvo blanco y acordó una pena de cuatro años y un mes de prisión. A él y sus tres cómplices, el Tribunal Federal de Posadas los condenó por los delitos transporte de estupefacientes y tenencia simple (el grupo llevaba una pequeña cantidad de marihuana).
Pero Ochoa desapareció. Estaba en libertad al firmar la condena y cinco días después solicitó permanecer en esa condición hasta que en la cárcel federal de Candelaria haya un lugar para alojarlo. El pedido lo formuló mediante la defensora oficial Susana Beatriz Criado, asegurando que se iba a presentar cuando estén dadas las condiciones de su detención.
Su petición fue avalada por la Justicia, hasta que el 16 de octubre desde el Servicio Penitenciario Federal comunicaron que estaban en condiciones de recibir al condenado. Así, se notificó al posadeño que se presente el 19 de octubre, pero esto nunca ocurrió. No sólo no apareció, sino que cuando fueron a su casa no estaba ni tampoco justificó su ausencia.
Ante ello, el juez Manuel Alberto Jesús Moreira lo declaró en rebeldía y solicitó que se haga efectiva su detención.
Otra vez cocaína
Ochoa logró mantenerse prófugo durante poco más de tres semanas, hasta que finalmente Gendarmería Nacional lo atrapó el miércoles. Lo increíble es que no fue sorprendido moviéndose entre sombras y escondites, sino a plena luz del día transportando otra vez cocaína, esta vez en una cantidad muy superior al hecho por el cual fue condenado: llevaba más de 20 kilogramos.
El procedimiento, fue realizado por efectivos del grupo vial de Jardín América, perteneciente al Escuadrón 11 de San Ignacio, quienes realizaban un control de ruta en cercanías a Santa Ana. Al lugar llegó una motocicleta con dos ocupantes y los centinelas pidieron que los implicados detengan su marcha, pero el conductor hizo caso omiso y huyó a toda velocidad.
De esta forma se procedió a un seguimiento controlado de la moto, la cual fue hallada sin los ocupantes a la vera de la calzada cinco kilómetros después. Los efectivos federales revisaron el lugar y entre malezas encontraron un bolso negro con paquetes rectangulares. Primero se pensó que podría ser marihuana, pero al abrirlo se toparon con el polvo blanco.
El pesaje exacto, realizado luego en el escuadrón con el apoyo de integrantes del Grupo de Criminalística y Estudios Forenses de la Unidad, y en presencia de testigos hábiles arrojó 20,474 por un valor superior a los 17 millones de pesos según las estimaciones de la fuerza. También hallaron un celular que será peritado.
Respecto al detenido Ochoa, antes de que la comisión abra el paquete fue ubicado en un rastrillaje en las malezas del lugar.
Está a resguardo de la fuerza y ayer fue trasladado a prestar declaración indagatoria ante el Juzgado Federal de Posadas, que dirige la jueza Verónica Skanata.
Su cómplice, en tanto, seguía anoche en condición de prófugo.
Detención anterior
La primera vez que Ochoa fue detenido fue en octubre del 2018 y el operativo en ese entonces también lo hizo Gendarmería Nacional. En El Arco, los uniformados detuvieron un remís Fiat Uno conducido con un entrerriano que lo llevaba a él, un cordobés y un ciudadano paraguayo.
Los efectivos procedieron a revisar el vehículo y terminaron hallando 1.714 kilogramos de cocaína ocultos debajo de uno de los asientos. Al parecer la droga estaba destinada a ser vendida en la fiesta de disfraces que se hace todos los año en Paraná, pero también se especuló que tenía destino final a Chile.
En cuanto a los otros implicados, el entrerriano es Matías Jesús Cattaneo (40), el cordobés se llama Martín Ángel Ochoa (37) y el foráneo Walter León Torres (22), nacido en Mayor Otaño y quien el año pasado se fugó de la Comisaría Quinta de Garupá aunque fue recapturado.
(El Territorio – Por Carlos Manuel Cardozo)
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