Home / Noticias / Pruebas de ADN complicaron al acusado de triple femicidio
Las víctimas fueron brutalmente lastimadas por el asesino. | Foto: Carina Martínez

Pruebas de ADN complicaron al acusado de triple femicidio

Se trató del hecho policial más aberrante del año pasado y unos de los más cruentos de la historia policial misionera. Raquel Pereira (22) y sus hijos Jefferson (8) y Thiago (5) fueron asesinados a machetazos en su casa de Colonia Fortaleza, en la zona rural de San Pedro, el 7 de agosto.

Por el hecho permanece detenido la ex pareja de la joven, Silvio Mogarte (27), quien estuvo varios días internado debido a lesiones de arma de fuego con la cual habría querido suicidarse luego de cometer el triple crimen. Está acusado de femicidio y doble femicidio vinculado.
Los elementos en contra del acusado son varios, pero en los últimos días las autoridades del Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente recibieron un elemento más que clave: las pericias genéticas ordenadas oportunamente. Y, como era de esperarse, lo comprometen seriamente.
“Los elementos lo sindican”, señaló una fuente ligada al proceso, confirmando que el ADN analizado en la escena del crimen confirman su participación en la secuencia asesina. Más allá de eso, no se brindaron mayores detalles sobre el informe, que llegó a manos de las autoridades luego de un oficio donde se reclamaba por la demora de los mismos.
Se trata de una prueba determinante para la instrucción y que sellaría la prisión preventiva de Mogarte. Sin embargo lo más probable que el juez Gerardo Casco resuelva sobre esa cuestión recién cuando acabe la feria judicial extraordinaria y cuarentena.

La historia y el crimen

 
Raquel Pereira nació y se crió junto a sus abuelos Joaquín Pereira (92) y Matilde (84) en Colonia Fortaleza, pero al tiempo se mudó junto a su padre y demás integrantes de la familia al barrio escuela de Terciados Paraíso. Con 15 años fue madre de su primer hijo y a los 19 tuvo el segundo.
Como no logró mantener la relación con el padre del menor de ellos, le pidió a su abuelo que le cediera un espacio en la chacra para poder construirse una vivienda. Su intención era plantar y criar animales con el fin de salir adelante, ya que se encargó de la crianza de dos pequeños prácticamente sola.
Fue así como hace ocho meses antes de morir edificó su precaria casa de madera en medio del monte, a unos mil metros de la vivienda de sus abuelos, lugar donde luego se instaló también Mogarte, con quien mantuvo una corta relación de tres meses. Esa convivencia no duró más de 15 días, hasta que el hombre decidió volver a Terciados Paraíso, donde vivía cerca de la casa de sus ex suegros.
Sin embargo, según reconstruyó la investigación hasta el momento, la mañana del miércoles 7 de agosto sobrevino el horror. Mogarte asesinó a Raquel y sus hijos a machetazos en el patio de su casa, muy cerca de la letrina del lugar. La violencia fue tanta, que hasta los médicos que hicieron la autopsia se sorprendieron.
Según pudo averiguar en ese entonces este matutino, Raquel tenía lesiones en las manos, cabeza y rostro, además de una puñalada que le atravesó el pulmón y el hígado, mientras que el mayor de los niños casi que fue diseccionado a la mitad.
Fue la abuela de la joven madre quien, al llegar al lugar cerca del mediodía junto a otros niños, se topó con la cruenta escena y cayó desvanecida.  Los familiares dijeron luego que la joven estaba embarazada.
Todo indica que una vez concretada la secuencia asesina, el hombre intentó suicidarse con un rifle modificado para disparar municiones 22, aunque no logró su cometido.
Nadie escuchó nada, debido a que la vivienda, que está en la misma chacra de los abuelos de Raquel, está muy distante. Mogarte salió del lugar malherido y caminó hasta la chacra de un vecino con el machete en la mano. El hombre, desconfiado, pidió que el presunto asesino suelte el arma y recién entonces lo asistió y llevó a la comisaría jurisdiccional. “Me atacaron”, había dicho.
Trascendió que en el lugar había admitido los hechos y señaló que se quería morir. Sin embargo, en su declaración indagatoria, el 30 de agosto, decidió abstenerse de declarar.
Los investigadores volvieron a la escena del crimen el viernes y, bajo la supervisión del juez Gerardo Casco, hicieron un nuevo rastrillaje en la zona. De esta forma incautaron el arma de fuego mencionada, un cuchillo y una prótesis dental que sería del detenido.
(El Territorio – Por Carlos Manuel Cardozo)

Comentários no Facebook