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Foto: Archivo.

Acusado de matar de 23 puntazos dijo que su víctima lo atacó minutos antes

El tribunal es presidido por el magistrado Atilio León e integrado por sus pares Lyda Gallardo y María Ramos.

Con la declaración del único acusado, más el testimonio de siete testigos, arrancó ayer por la mañana en el Tribunal Penal de Eldorado el debate oral por uno de los casos que más conmoción generó en su momento en la zona Norte de la provincia.

Los hechos que se ventilan ocurrieron el 11 de julio de 2015 en una vivienda del barrio Residencia de Puerto Esperanza, donde Osvaldo César Ávalos (39) fue asesinado de 23 puntazos.

El acusado es Samuel Adan De Souza (41), quien meses antes fue pareja de la concubina de la víctima, Liliana Amarilla, a quien también intentó agredir con el mismo cuchillo violando al mismo tiempo una restricción de acercamiento hacia la mujer que pesaba sobre él por reiterados hechos de violencia familiar.

Ante la atenta mirada de los magistrados, De Souza fue el primero en declarar y narrar lo que ocurrió aquella tarde en la tranquila localidad de Esperanza, en donde afirmó que fue en busca de sus tres hijos a la casa de los abuelos maternos. Como los menores estaban en la morada de su mamá y de su nueva pareja, decidió ir hasta allá.

En esa instancia, el hombre agregó que al llegar a la vivienda discutió con Ávalos y acusó a éste de haberlo agredido, motivo por el cual de alguna manera intentó justificar su desenfrenado ataque.

El testimonio del acusado no fue el único, ya que en la audiencia de la víspera también comparecieron ante el tribunal su ex pareja y concubina de la víctima al momento del hecho, los padres de la mujer y algunos vecinos que presenciaron el violento desenlace.

Según consignaron fuentes consultadas, todos los relatos coincidieron en afirmar el nerviosismo y la violencia con la que De Souza se manejó durante aquella tarde de julio.

Para hoy se prevé la declaración de otros cinco testigos y, de no presentarse contratiempos, incluso podría haber sentencia al final de la audiencia.

“Maté al infeliz”
De acuerdo a las pruebas que hay en el caso, se sabe que el imputado llegó cerca de las 14 a la casa donde su ex pareja se había asentado junto a sus tres hijos desde el momento en que ambos se separaron.

En su momento, varios testigos ratificaron ante la Policía que el ataque comenzó cuando De Souza arrojó una piedra contra una de las ventanas del frente del inmueble mientras Liliana y su concubino dormían la siesta.

El estallido de los cristales hizo despertar a la pareja. Mientras esto sucedía, el visitante intentó ingresar a la casa, pero al ver que gran parte del vidrio seguía adherido al marco de la ventana decidió dirigirse hasta la puerta principal.

Entre sus manos el sujeto llevaba una bolsa negra que contenía un cuchillo sin mango cubierto por un papel que oficiaba como vaina.

Como el acceso a la vivienda no tenía la traba puesta, el acusado no tuvo mayores impedimentos para ingresar. Su desesperado recorrido, siempre desde el relato de familiares durante la etapa de recolección de pruebas, lo llevó hasta la habitación en donde no dudó en confrontar con Ávalos.

Tras recibir las primeras estocadas, la víctima intentó escapar por la cocina y luego hacia el patio. En ese trayecto sufrió un total de 23 estocadas en distintas partes del cuerpo que en pocos minutos le provocaron la muerte.

Una vez que advirtió que Ávalos no podía reincorporarse, De Souza decidió continuar con su reguero de sangre y de inmediato fue en busca de su ex pareja.

Según las fuentes consultadas, previo a ello mantuvo un breve diálogo con la madre de Liliana -que vive a pocas cuadras y también presenció el hecho-, a quien confesó que “maté al infeliz”.

Acto seguido, el desencajado hombre se abalanzó sobre Liliana, quien como pudo intentó sacarse de encima a su ex, quien con el cuchillo intentaba herirla en el cuello. Fue allí que entró en escena el padre de la mujer y uno de sus hijos, quienes con patadas y golpes con el palo de una escoba lograron detener al atacante. Incluso, arrojaron el cuchillo utilizado a una zona de malezas próxima a la vivienda.

Y cuando De Souza amagó con terminar lo que había empezado fue reducido y esposado por efectivos de la comisaría local, quienes de inmediato arribaron al lugar tras el desesperado llamado de los vecinos.

Como consecuencia del ataque, Liliana y su hijo resultaron con cortes y excoriaciones de carácter leve.

Antecedentes violentos

El caso por el que De Souza está sentado en el banquillo de los acusados fue elevado a juicio a principios de noviembre de 2016 por el magistrado Martín Brites, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú.

En esa instancia, en base a la recolección de pruebas y testimoniales tomadas a lo largo de la instrucción, el magistrado consideró que el sospechoso debía responder por los delitos de ‘homicidio simple en concurso real’, ‘homicidio doblemente agravado en grado de tentativa’ y ‘lesiones leves agravadas en grado de tentativa’.

Según indicaron fuentes ligadas a la causa, Liliana Amarilla compartió 13 años de su vida junto al acusado, lapso en cual nacieron los tres hijos que tienen en común, todos ellos menores de edad en la actualidad.

Los reiterados episodios de violencia que en abril de 2015 fueron denunciados por Amarilla ante el Juzgado Civil, Laboral y de Familia I de Puerto Iguazú habían tenido su origen varios años antes. Pero, recién tras la presentación judicial, y mediante una medida cautelar impuesta por dicho juzgado, se le impuso a De Souza una prohibición de acercamiento por el lapso de 90 días. Orden que finalmente el acusado no cumplió.

 

(El Territorio)

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