Home / Policiales / Caso Romero: prueba de olor complicó al único detenido por el crimen

Caso Romero: prueba de olor complicó al único detenido por el crimen

Tommy, el can que también intervino en el caso Achingo.

Las autoridades del Juzgado de Instrucción Dos de Posadas y la Policía de Misiones sumaron una nueva prueba contra el único detenido por el homicidio de Osvaldo Romero (67), ultimado en su casa de Santa Inés hace poco más de dos semanas. Una pericia de olor llevada adelante con canes entrenados relacionó el arma homicida a Juan Carlos H. (50), preso pocas horas después que se descubriera el crimen.

Según pudo saber El Territorio en base a sus fuentes, el procedimiento se llevó a cabo en el edificio que tiene la Jefatura de la Policía de Misiones en el microcentro y contó la presencia del magistrado que entiende en la causa, César Yaya. Según los especialistas ésta se denomina pericia de odorología forense, una técnica científica que se basa en la utilización de olores para identificar personas.

Tommy, un golden entrenado por la Brigada de Canes de la fuerza provincial, olfateó el martillo que fue secuestrado en la escena del crimen y que es señalado como el arma que dio muerte al albañil jubilado. Luego de eso, le presentaron al animal cinco muestras en diferentes en frascos, que tenían olores de cinco personas diferentes, incluido el del sospechoso.

Según los presentes, el perro se dirigió inmediatamente hacia la muestra del detenido, giró dos veces sobre el frasco y se sentó. Con esto, se pudo establecer que – según los profesionales, con rigor científico- que el implicado utilizó el martillo, y se trata de una de las pruebas que serán incorporadas a la instrucción.

La pericia estuvo coordinada por el veterinario Mario Rosillo, quien viene implementando el procedimiento desde 1997. También participó la Dirección de Homicidios, la Policía Científica, la Brigada de Canes, y la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional X, quienes están llevando el caso adelante.

A martillazos 
Osvaldo Romero era jubilado y hacía trabajos de albañilería y fue encontrado asesinado en su casa del barrio Nueva Esperanza, en Garupá, el domingo 23 del mes pasado. Según las fuentes consultadas, presentaba un severo traumatismo de cráneo el cual habría sido causado por un elemento contundente. El martillo fue incautado en la escena del crimen.

El hombre vivía solo y en la vivienda no se notaron faltantes importantes, por lo que la investigación pronto apuntó a que conocía a su agresor y el hecho habría ocurrido en medio de una ronda de tragos la noche anterior. Por las marcas en el lugar, se cree que fue asesinado o golpeado gravemente en el patio y luego arrastrado hasta el interior de su vivienda, donde en horas de la mañana lo hallaron sus familiares.

Los testimoniales recolectados por los vecinos señalaron inmediatamente el acusado, Juan Carlos H. (50), que vive a escasos metros de la casa de la víctima y que la noche anterior había estado bebiendo junto a él. Una hora después de conocido el crimen, los efectivos de la
Dirección de Homicidios ya lo tenían detenido.

Cuatro días después del hecho, Juan Carlos fue trasladado al Juzgado de Instrucción Dos para la audiencia indagatoria. En esa instancia, designó abogado defensor y fue imputado formalmente por homicidio calificado, que prevé una pena máxima de reclusión perpetua en caso de ser considerado culpable.

( El Territorio)

Comentários no Facebook