Según la reconstrucción que por el momento tienen los investigadores, después de jugar al fútbol y dejar en casa a un amigo, Pablo Sabino Achingo (58) pasó a buscar a la «entregadora» en inmediaciones de Francisco de Haro y Santa?Cruz. Desde allí, la joven de 22 años le habría solicitado que lo acompañara a buscar algunas cosas a un inmueble de avenida Santa?Cruz casi San Martín.
En ese lugar los esperaban los otros cuatro apresados, que golpearon al dirigente sindical con un garrote de madera hasta dejarlo inconsciente, lo envolvieron e intentaron prenderlo fuego. Recién allí murió el gremialista, víctima de asfixia, tal como develó la autopsia.
En un primer momento se especuló con un «ajuste de cuentas», pero luego la principal hipótesis giró hacia un presunto plan para robar a la víctima.
(P.E. -Fotos: M.Fedorischak)
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