Mario Antonio Da Silva (40), acusado por el crimen de su hija Anacarla, de apenas dos meses de edad, se abstuvo de declarar ayer ante la Justicia y por el momento seguirá detenido en Puerto Iguazú a la espera de determinaciones sobre su futuro.
Según adelantaron voceros ligados al proceso, los pasos a seguir ahora son programar la audiencia testimonial de Natalia (19), madre de la víctima. La joven hasta ahora declaró ante la Policía de Misiones y brindó detalles de lo ocurrido al momento del crimen, pero deberá ratificar sus palabras en sede judicial.
La joven orientó la investigación y permitió la captura del sospechoso el jueves, pero también se explayó ante los informados de la Comisaría Cuarta el viernes. En primera instancia, narró que al caer la tarde mantuvo una fuerte discusión con Da Silva debido a que el hombre se encontraba bebiendo en exceso.
Señaló que era una situación reiterada, puesto que tenía problemas con el alcohol y es por ello que le dijo que se iban a separar si no dejaba de hacerlo, alegando que las actitudes de Da Silva no eran un ejemplo para sus hijos. Pero el acusado, siempre según el relato de Natalia, no entró en razón y se volvió aún más agresivo.
Por último, Natalia confió que lo único que atinó hacer en ese instante fue correr hasta donde estaba la beba y al ver la grave lesión en su pecho, se dirigió a la casa de un vecino, quien la auxilió y la trasladó hasta el Hospital Samic local, donde falleció cerca de las 19.30, según informaron fuentes médicas a este diario.
El arma fue incautada durante el mismo día del crimen en uno de los allanamientos que se hizo en la morada, procedimiento en el que participaron autoridades del Juzgado y efectivos de la División Criminalística de la Unidad Regional V de Puerto Iguazú. También se hallaron varias vainas servidas – lo que indica que podría haber habido más disparos- y una pistola de aire comprimido que es una réplica de una 9 milímetros.
El primero el día siguiente, sábado 21, en Puerto Libertad. La víctima, Lorena Fabiola Barreto (32) fue asesinada por su marido, Roberto Rivero Medina (74), quien por ahora permanece detenido y fue imputado por el delito de homicidio doblemente calificado por haber mediado violencia de género (femicidio) y por el vínculo.
El informe de autopsia estableció que Barreto presentaba una herida cortante en la parte izquierda del pecho que fue directo al corazón y le provocó la muerte en pocos minutos. Testimonios y antecedentes confirmaron luego varios episodios de violencia de género.
“Si las medidas por el coronavirus te tienen aislada con tu maltratador podés llamar al 137 o al 911 en toda la provincia de Misiones”, reza una campaña lanzada por el Ministerio de Gobierno.
En cifras
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Femicidios se perpetraron desde el inicio de la cuarentena obligatoria, según los registros de organizacionses feministas.
(El Territorio)
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